No caigas en ellas.

Puede que estés en el proceso, incluso que ya estés ahí o, si has sido precavido, seas parte del selecto grupo de afortunados que no se encuentran ni cerca.

El día de hoy te voy a hablar del endeudamiento y las principales causas que nos llevan a caer en el.

1. Me emocioné de más

Puede ser que hace algunos años recibieras tu ansiada tarjeta de crédito y sintieras que el mundo se encontraba a tus pies.

Pero también es probable que, si ese fue tu sentimiento, el día de hoy tu sensación sea más bien de arrepentimiento, dolor y angustia.

Y esto no es por que las tarjetas de crédito sean una mala herramienta o porque quiera satanizarlas, al contrario, yo creo que las tarjetas de crédito son algunas de las herramientas más útiles que nos ofrece el sistema financiero, pero siempre y cuando sepas utilizarlas de manera responsable y prudente.

El gran problema con las tarjetas de crédito es que muchas personas consideran su línea de crédito como un ingreso adicional, y eso puede llevarlos a tener niveles de gasto que se encuentran fuera de sus posibilidades.

Todos sabemos que es fácil “decapitar al romano” (como dice un amigo haciendo alusión al centurión que aparece en las tarjetas American Express) sin embargo, este comportamiento puede tener graves consecuencias en nuestra vida financiera.

Por lo que, recuerda, es importante que seas realista en cuanto a tu capacidad de pago, y evalúes si las compras que llevas a cabo son realmente necesarias, y, por supuesto, que no te emociones de más.

2. Poca o nula previsión

Muchas personas tienen una forma de vida del día a día, y esto, por muy liberal y filosófico que suene, puede llevarnos a encarar ciertas dificultades en momentos de imprevistos.

Todos estamos expuestos a situaciones fuera de nuestro control, desde enfermedades, accidentes, hasta otras muchas jugarretas de la vida que pueden desestabilizar nuestras finanzas.

Es por estas situaciones inesperadas que es muy importante tener un fondo de emergencias que nos permita hacer frente a dichas situaciones sin necesidad de recurrir a créditos que puedan ponernos en jaque.

Considera que, generalmente, cuando estamos en alguna de estas situaciones, lo más probable es que por la urgencia recurramos a créditos caros o con condiciones no muy favorables. Considera destinar mensualmente una porcentaje o cantidad fija de tus ingresos a este fondo de emergencia. En el momento que lo necesites lo agradecerás.

3. Optimismo desmedido

Muchas veces cuando se trata de compromisos a largo plazo, como podría ser una hipoteca, no consideramos que aunque en el momento puede parecer accesible, las circunstancias de nuestra vida pueden cambiar; desde un matrimonio hasta la llegada de nuevos integrantes de la familia, nuestras finanzas pueden sufrir cambios y nuestra capacidad de pago también.

Es por esto por lo que te recomiendo que antes de tomar un compromiso de esta índole analices bien las alternativas.

4. Malos hábitos

Muchas veces nuestra rutina diaria nos lleva a tomar algunos hábitos de consumo innecesarios y que a la larga pueden afectar nuestro bolsillo.

Se que suena algo trillado, pero de verdad ¿es necesario gastar $40 o $50 diarios en ese café de moda? En el corto plazo parece insignificante, pero si se convierte en un hábito diario, a través de los años generará una escapada de dinero constante. Por el contrario, si redujeras este gasto podrías sumar a tu fondo de emergencia, al pago de deudas o a cualquier otro tipo de inversión que realmente genere valor y evite endeudamiento.

5. Demasiados meses sin intereses

Es verdad que los planes a meses sin intereses son una gran alternativa y un esquema muy positivo para el uso de tarjetas de crédito, sin embargo, conozco personas que al sentir que el pago mensual no les afectará en su ingreso mensual, terminan embarcándose en una cantidad estratosférica de pagos en mensualidades.

Debes tener en cuenta que, aunque no pagarás intereses sobre estas compras, la deuda existe y tarde o temprano deberás pagar el capital, por lo que al momento de realizar un análisis de tus finanzas personales debes considerarlas como un pasivo que tal vez para el momento en que te des cuenta sea mucho mayor a lo que pensabas.

6. Apariencias

No se si alguna vez te has topado con un caso así, pero muchas veces hay personas que, con tal de aparentar una situación económica distinta a su realidad, realizan gastos enormes en artículos fuera de su alcance.

Es común encontrarte con alguien manejando un Porsche último modelo, pero quien, al voltear la página, tiene sus finanzas personales y familiares destruidas.

No te dejes llevar por la necesidad que todos (y no lo niegues) sentimos por sobresalir, sobre todo cuando se trata de mostrar al mundo lo exitosos que somos.

Sé realista y date los gustos y lujos que puedas de acuerdo con tu situación financiera, al final todos los que te adulaban por ese nuevo coche no estarán ahí para sacarte de deudas.

7. Alma Caritativa

Recuerda que la caridad empieza por casa. Sé que es un tema complicado, pero muchas veces con el afán de ayudar a un familiar o amigo en una situación de estrés financiero, terminamos ofreciendo cosas más allá de nuestras posibilidades.

Recuerda que tu estabilidad financiera y la de tu familia cercana debe ser lo primero. Y no digo que no ayudes a los demás, al contrario, pero tampoco permitas que las presiones sociales o afectivas te orillen a generar un endeudamiento que, aunque con un fin muy noble, puede traerte muchos problemas.

8. Par de Aces

Parece mentira, pero en los últimos años, a partir de la legalización y proliferación de los casinos, las finanzas familiares de muchas personas se han visto afectadas.

Recientemente escuchaba en un noticiero que el gobierno español ha prohibido la publicidad de casas de apuestas por el gran daño que han ocasionado a las finanzas de muchas personas.

Y no quiero satanizar a los casinos, ¿quién no disfruta una buena mano de Blackjack? Pero la realidad es que también es muy fácil engancharse y terminar generando un hábito de gasto fuera de nuestras posibilidades, que siempre con el afán de ganar o recuperar nuestras pérdidas nos lleva a gastar más.

Alguna vez escuché a alguien decir que los casinos se habían convertido en el mayor verdugo de las finanzas familiares, y puede ser que sea verdad.

Sé prudente con este tipo de actividades y recuerda que es bueno siempre y cuando gastes lo que realmente puedes.

9. Este es para emprendedores

Es cierto que esto puede estar fuera de nuestro control, pero para los que hemos iniciado algún negocio propio, sobre todo al principio, es muy importante considerar que esa certeza que teníamos cuando trabajábamos en alguna empresa, se termina, y que los recursos con los que contamos pueden variar por muchas razones.

Esta estacionalidad inherente a cualquier negocio es por lo que es importante que no te emociones durante las vacas gordas y tengas un colchón que te permita contar con cierta estabilidad de recursos durante las vacas flacas.

Hacer esto te permitirá no tener que hacer uso de créditos o recursos extraordinarios que podrían llevarte a un endeudamiento imprevisto.

10. No me alcanza

Puede ser que después de leer los puntos anteriores sientas que ninguno de ellos te aplica y que aún así has caído en endeudamiento.

Puede ser que hayas recortado tus gastos innecesarios y que ni de broma te pares por un casino, incluso me dirás que eso de aparentar nunca ha sido para ti.

Es cierto, puede ser que a pesar de todo esto, los gastos corrientes de tu casa te sobrepasen: esto también es relativamente común.

Ahora bien, la solución que salta a la vista de todos es generar mayores ingresos, y ojalá fuera tan sencillo como suena; conseguir un nuevo trabajo o empezar un negocio puede parecer lejano, pero existen alternativas más sencillas que pueden ayudarte a generar ingresos adicionales, una de ellas es el ingreso pasivo del que hemos platicado en otras ocasiones.

Aquí no hay una fórmula para aumentar tus ingresos, pero lo que sí te puedo decir es que recurrir al endeudamiento tampoco es una solución y solo provocará que tu dificultad se vuelva aún más grande.

No te desesperes y piensa que, a ti, como a todos, les pueden tocar temporadas difíciles, sin embargo, mi recomendación sería que planifiques. Revisa bien tus gastos y tus ingresos, sé creativo en cuanto a si puedes generar algún ingreso extra que te ayude a estabilizarte, plantea objetivos concretos y planes detallados para lograrlos, algunas veces el simple hecho de poner las cosas en papel te ayuda a detectar oportunidades.

Además de estas hay muchas otras razones que pueden hacer que tu bolsillo sufra, pero siempre ten presente que debes cuidar tu gasto. Ten por seguro que la tranquilidad que te brinda el no tener deudas es la mayor recompensa que puedes tener.

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