¿Eres de esos a los que no les conviene comprar casa?

Me encantan las cenas familiares, desde que me casé con V, todos los viernes cenamos con su familia, y son momentos que disfruto mucho, pero eso no quita los momentos incómodos. Dado que tanto V como yo dejamos claro que no tendríamos hijos, ese no ha sido tema de conversación, pero sí la casa. L, el padre de V, siempre nos insiste que compremos una casa: que tiramos dinero al rentar; que si ya hemos pensado en dónde y cómo viviremos cuando estemos viejos; etcétera.

No lo tomo a mal, sé que busca darnos consejos porque nos quiere y se preocupa por nosotros, pero a veces ya no sé cómo explicarle que comprar una casa no siempre es conveniente. El viernes pasado volvió a ser tema de conversación la casa, sin embargo, esta vez L citó a uno de mis héroes de las finanzas, Warren Buffet, que dice “si el bien se deprecia, renta; si se aprecia, compra”. Con ese argumento me puso contra las cuerdas, pues bajo ese argumento, lo más conveniente es comprar una casa.

Entonces tuve que aceptar que estudiaría la situación. Quedé junto con V de visitar a Don D, quien es nuestro vecino y lleva cerca de un año vendiendo su casa, pues se quedó viudo y sus tres hijos ya se casaron, así que la casa es demasiado grande para él. La idea de visitarlo era preguntarle sobre su experiencia como dueño de casa y preguntarle si compraría otra casa en el futuro.

Don D, además de siempre haber sido amable, había sido un hombre de negocios, así que me pareció adecuado su consejo. Nos ofreció café para poder platicar largo y tendido, la plática duró más de dos horas, en las cuales nos dijo muchas cosas y las razones del por qué no volvería a comprar una casa y cuáles eran sus planes a futuro. Aquí reproduzco las razones que nos dio.

1. Es más caro de lo que parece

Don D nos contó que él no se cuestionó si debía comprar casa, simplemente se casó y sabía que tenía que hacerlo. Recuerda que fue en 1995 cuando compró la casa, y le costó 500 mil pesos. Tiene sala, comedor, tres recamaras, dos baños completos y medio baño en la parte de abajo, un local comercial y espacio para guardar dos automóviles.

Nos dijo que la casa estaba barata en ese tiempo porque tenía partes en mal estado. Calcula que gastó más de 200 mil pesos en la remodelación. Entonces, el costo de la casa superó los 700 mil pesos.

Al precio de venta y los costos de reparación, hay que sumar los impuestos. Tuvo que pagar IVA por el valor del local comercial (80 mil pesos), recuerda que en ese momento la tasa del IVA era del 10 por ciento. Además, 3.5% del Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles (ISAI) y, finalmente, 2% por pago de escrituración. Si sumamos todo, Don D, pagó por la casa $735,500.

Pero no fueron los únicos gastos. Don D, pidió un crédito hipotecario por 350 mil pesos a una tasa del 14%, dice que en ese tiempo la economía mexicana no estaba en buen momento entonces la tasa de interés era alta y no era fija. Se actualizaba en función de Unidades de Inversión, UDIS. Pagó la deuda en ocho años realizando un esfuerzo que implicó trabajar más de lo que le hubiera gustado.

Tomé los datos sobre el crédito de Don D e hice el cálculo de cuánto había pagado de intereses en ese tiempo. Pagó más de 233 mil pesos de intereses. Sumado al costo de la casa, Don D desembolsó más de 969 mil pesos para que la casa fuera totalmente suya.

2. No es un negocio

Notaba que Don D se mostraba incomodo con cada cifra que mencionaba, y tal vez pensaba en todo lo que pudo hacer con ese dinero, sin embargo, no tuvo reparo en ayudarme a evaluar su casa como si fuera un negocio. Don D, pide seis millones por su casa, si él desembolsó casi un millón, podríamos decir que fue un buen negocio, sin embargo, hay que diseccionar esa cifra.

Utilizamos una calculadora disponible en Internet que nos ayuda a medir el valor del dinero a través del tiempo. Sólo tomamos en cuenta el valor total de la casa (735,500). Según la calculadora, los 735,500 pesos que desembolsó Don D en 1995, ahora valen $5 113,173 mil pesos. Te dejo el link, por si quieres usar la calculadora. 

De obtener los seis millones que pide Don D por su casa, sólo obtendrá 900 mil pesos de ganancia. Aunque el propósito de comprar una casa para la familia no es hacer negocio, no está de más evaluar el costo de oportunidad. Si Don D hubiera invertido esos 735,500 pesos a una tasa de rendimiento del 8%, entonces tendría poco más de 4.6 millones de pesos, es decir, su beneficio hubiera sido 3.9 millones de pesos.

Con esos números en mente, tanto V como yo confirmamos que, financieramente, había que evaluar muchos factores para saber si convenía o no comprar una casa. Aunque ambos estábamos consientes de que las circunstancias que enfrentó Don D eran muy diferentes a las de ahora.

Para empezar, la economía mexicana era muy diferente en esos años convulsos. Además, ahora existe Bancompara, que seguramente, en caso de requerirlo, nos conseguiría mejores condiciones que las que tuvo Don D en su crédito hipotecario. Pues con Bancompara puedes confrontar diferentes entidades financieras y tienes el apoyo de un asesor que te aconseja para maximizar los beneficios bajo la estrategia que desees.

Pero entonces dejamos de lado el tema financiero y pasamos a los sentimientos. Porque una compra tan importante como lo es una casa no puede evaluarse tan fríamente sólo por los números iniciales, también hay que tomar en cuenta cómo transforma la vida de la familia.

3. Te ata física y psicológicamente a un lugar

Una de las razones por las que nos hemos resistido a comprar una casa es la libertad que nos ha dado rentar. Recién casados, V trabajaba en el centro de la ciudad y yo en el sur, entonces buscamos un lugar que nos quedara céntrico a ambos.

Pero las cosas han cambiado, V consiguió un mejor trabajo al norte de la ciudad y yo ahora trabajo desde mi casa, entonces nos mudamos para vivir cerca de su oficina. Con esto en mente, le preguntamos a Don D si alguna vez había sentido que tener una casa le quitaba libertad.

“Creo que eran otros tiempos, además, para cuando me casé y compré la casa, ya me había independizado, todos mis negocios estaban en México y nunca tuve la intención de salir. Aunque hubo una época en la que viajaba constantemente, nunca me sentí atado, al contrario, sentía tranquilidad de saber que mi familia estaba en su casa”.

Se quedó pensativo Don D y continuó “…aunque cuando mi hija se casó y se fue a vivir a Playa del Carmen, mi mujer siempre tuvo la inquietud de irse para allá con ella, y no lo pudimos hacer. Ahora que me he quedado solo, pienso en irme a vivir cerca de alguno de mis hijos, pero no he podido, pues no se ha vendido la casa. ¿A ustedes les preocupa sentirse atados por una casa?”

Contestamos que, si bien no nos habíamos sentido atados, sí habíamos sido beneficiados al poder mudarnos con cierta facilidad, pues la estabilidad laboral es algo que pocas personas conocen en estos tiempos. Además, tanto V como yo, tenemos el deseo de vivir en España, y estábamos buscando oportunidades para hacerlo.

“Entonces creo que no les conviene comprar casa ahora”, acotó Don D y siguió, “el dinero que necesitan para el enganche, tal vez le sirva de red de protección cuando puedan vivir su aventura española. Además, si compran casa ahora, aparte de tener una deuda importante, tendrían que conseguir a un administrador profesional o un familiar que les ayude a rentar la casa, y tener un ingreso para pagar la deuda. Mi opinión es que no les conviene ahora, tal vez sea mejor cuando regresen o prefieran comprar casa, pero en Madrid”.

4. Tus necesidades cambian, la casa se mantiene igual

En este mismo tenor Don D nos comentaba que nunca se sintió atado a la casa, pero sí sintió que sus necesidades como familia habían cambiado desde hacía mucho tiempo, y la casa se había quedado grande. Tiene tres hijos, el mayor tenía más de diez años desde que no vivía ahí, pues estudió en el extranjero, su hija se casó hace cinco años y el otro se mudó a otra ciudad hace seis años.

Aunque Don D y su esposa trataron de rentar los cuartos de su casa para sacar un ingreso extra y no tener espacios desaprovechados, no les funcionó, pues se sentían inseguros dentro de su propio hogar, entonces decidieron no hacerlo más.

5. ¿Una casa te da seguridad financiera cuando te retires?

Le preguntamos a Don D si tener una casa le daba seguridad financiera en esta etapa de su vida. Fue muy claro al decirnos que no necesitaba dinero, pues la mayoría de los negocios que hizo a lo largo de su vida fueron exitosos y allí radicaba su seguridad financiera.

Por el contrario, la casa significaba un gasto desproporcionado respecto a sus ingresos, pues tenía que pagar servicios, mantenimiento e impuestos de un sitio demasiado grande para una sola persona. Esa es una de las razones por las cuales había decidido ponerla a la venta.

6. Las externalidades

Conocimos a Don D porque todos los días va a la tienda, al mercado, a la lavandería, y a diferentes lados, caminando, saluda todos los vecinos, y sentimos estimación por él. Entonces tocamos el tema del barrio. “Es una de las cosas que más voy a extrañar cuando me vaya”, dijo Don D, “Disfruto mucho de caminar por las calles”.

En los 24 años que vivió su familia aquí, Don D construyó una excelente reputación, pero no fue fácil; dice que tuvo todo tipo de vecinos, la mayoría buenos, pero con algunos tuvo problemas fuertes por diferentes circunstancias, empezando por los vecinos fiesteros hasta los que no respetan los espacios de los demás.

Nos cuenta que incluso hubo un tiempo en que la zona se volvió muy peligrosa, ahí sí pensó en mudarse, pero no pudo, y las cosas se tranquilizaron. Le preguntamos cómo había logrado resolver los problemas con los vecinos.

Desde el punto de vista de Don D, cuando uno es propietario de una casa no sólo es responsable de su casa, sino de toda la comunidad. Entonces hay que hacer mucha política. Por ejemplo, unir a los vecinos para condenar comportamientos que son indeseables en la comunidad. “Es un trabajo duro que pocos están dispuestos a hacer y que no se puede contabilizar, pero también viene en el paquete de ser propietario”.

Si eres propietario de una casa, debes saber que algunas veces tendrás problemas con los vecinos, y la mayoría de las veces los problemas no se resuelven simplemente con hablar, a veces hay que llamar a las autoridades y hacer denuncias formales. Si alquilas un departamento y tienes problemas con un vecino, es mucho más fácil tomar tus cosas y alquilar otro.

7. Relación deuda / ingreso

Finalmente, le preguntamos si se había arrepentido de comprar la casa alguna vez. “Sólo una vez”, nos contestó. “Cuando compré la casa, gasté todos los ahorros en pagar el enganche y las reparaciones. Además, el pago mensual de la hipoteca era bastante alto, entonces los primeros dos años no ahorré nada de dinero, todos mis ingresos los gastaba en cubrir las necesidades de la familia y hacer pagos anticipados con la idea de pagar la hipoteca antes del tiempo programado.”

“En el segundo o tercer año de estar pagando la hipoteca, mi hijo menor tuvo un problema de salud. Lo internamos en un hospital del Seguro Social, pero no recibió la atención adecuada. Entonces lo trasladamos a un hospital privado y muy costoso”.

El problema que enfrentó Don D es que no tenía el dinero para cubrir los gastos, tampoco podía recurrir a endeudarse con un banco, pues su capacidad de deuda estaba acaparada por la hipoteca.

Recuerda que fue una etapa muy complicada para su familia, pues tuvo que empeñar cosas (muchas de las cuales terminó perdiendo) y pedir dinero a familiares, amigos e incluso recurrió a agiotistas. Aunque al final todo salió bien, dice que vivió meses con mucho estrés.

Don D piensa que al comprar una casa, debes quedarte con una buena cantidad de dinero líquido para hacer frente a emergencias, además, como estrategia de inversión, es muy mala idea poner todos los huevos en una canasta. Hay que diversificar.

¿Compraremos casa o no compraremos casa?

Toda la información que nos dio Don D confirmó que no era un buen momento para que nosotros compráramos casa, y en caso de cambiar de idea, tendremos más argumentos para hacerlo.

De todas maneras, no queremos tener sesgo de confirmación, y buscaremos a otra persona que tenga la idea contraria. Les contaré el resto de la historia en el próximo articulo.

 

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