¿Cómo van esos propósitos de año nuevo? Ponte las pilas con tus propósitos. Nunca es tarde.

    Ha llegado la Semana Santa. Pareciera que fue ayer cuando aún celebrábamos en familia la llegada del año 2019. Atrás quedaban las satisfacciones, pero también las dificultades que el 2018 nos había presentado.

    Nuevos propósitos y objetivos para el nuevo año nos invitaban a empezar con nuevos bríos, seguramente los propósitos tradicionales forman parte de nuestra lista (como casi cada año). Ponerte a dieta, ir al gimnasio, dejar de fumar. Todos esos propósitos están muy bien y estoy seguro de que tendrán un impacto muy positivo en tu vida. Pero también es importante que consideres el establecerte metas y objetivos financieros.

     

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    Disminuir tus deudas, empezar a ahorrar, iniciar un negocio o muchos otros, son objetivos financieros comunes en cada nuevo año. Pero ¿cuánto tiempo nos duran esas buenas intenciones? Una tercera parte del año se ha ido y es momento de hacer una evaluación sobre nuestros propósitos.

    La realidad

    Si tu como casi el 90% de las personas no logra cumplir sus objetivos del año, el día de hoy es posible se debe a alguna de las siguientes razones.

    1. Propósitos poco específicos

    Es muy común que al momento de establecer los propósitos para un nuevo año lo hagamos de manera muy genérica y poco específica.

    No basta con decir “quiero ahorrar”, es necesario fijar objetivos claros. “Quiero ahorrar 200 mil pesos este año”, es un ejemplo mucho más adecuado.

    Considera que entre más general sea tu propósito mucho más difícil será de alcanzarlo, lo que conlleva a un riesgo mucho mayor de abandono.

    El ser específico también habla de que has reflexionado y analizado tu propósito mucho mas, lo que de entrada aumenta tus probabilidades de éxito.

    2. Tus propósitos son demasiado ambiciosos

    Esta bien apuntar alto, pero seamos realistas, una de las características principales de cualquier propósito es que debe ser alcanzable, especialmente si hablamos de propósitos financieros.

    Estoy de acuerdo en que es importante que no te subestimes y que tus aspiraciones se mantengan elevadas, es por eso por lo que debes plantearte objetivos retadores, pero es muy importante evitar que al paso de unos cuantos meses se transformen en una decepción al ver que no te estás acercando a su cumplimiento.

    Si actualmente cuentas con una pesada carga de deudas y tu propósito es eliminarlas, debes considerar la opción de ir reduciéndolas gradualmente o de forma estratégica. Una opción es intentar eliminar primero las deudas con saldos menores, de esta forma es mucho más probable que veas avances en tiempos razonables y esto te motive a seguir adelante.

    3. Tienes un montón de propósitos al mismo tiempo

    Esta es una de las razones más comunes y tiene que ver también con un optimismo desmedido al momento de hacer nuestra lista de propósitos. No te preocupes estoy seguro de que la euforia de la navidad y el año nuevo son generalmente corresponsables.

    Piensa que a veces lo importante no es la cantidad de propósitos que puedas cumplir, sino, la calidad y relevancia que los mismos pueden tener en tu vida.

    Si el mismo año te propones eliminar tus deudas, pero también comenzar a ahorrar, es muy probable que en algún punto uno de los dos propósitos tenga que quedar de lado.

    Es cierto que un aumento en ingresos te podría permitir pagar deudas y comenzar un plan de ahorro, pero si tu objetivo es hacerlo mediante un cambio de hábitos y estilo de vida, es poco probable que puedas ver resultados en ambos al mismo tiempo.

    Incluso en este caso en específico es mucho más recomendable que enfoques todas tus energías y recursos a disminuir o eliminar tus deudas, para que una vez que los números rojos queden atrás puedas definir tus objetivos de ahorro de una manera realista.

    Enfócate en un par de propósitos y trata de que sean los que tengan un mayor impacto positivo en tus finanzas personales y familiares.

    4. No son las razones adecuadas

    Muchas veces nos planteamos propósitos financieros por motivos que no son los realmente importantes.

    Si tu propósito por ejemplo es iniciar un nuevo negocio, debes pensar por qué lo quieres hacer, ¿es para tener mayores ingresos, por que odias tu trabajo o a tu jefe, o por que te imaginas que de esa forma trabajarás menos?

    En inicio todas las razones anteriores son incorrectas, y si eso es lo que estás esperando, te aseguro que la desmotivación se apoderará de ti en unas cuantas semanas.

    Iniciar un nuevo negocio generalmente conlleva mucho tiempo y esfuerzo, además de que rara vez los resultados se pueden ver en el corto plazo.

    Si tu propósito es ahorrar, debes también tener claro por qué quieres lograrlo. Ahorrar por si mismo no es un gran logro; sí, demuestra constancia, pero definitivamente el acumular dinero en el colchón no es la mejor estrategia financiera de la historia.

    Puede que quieras tener un fondo de emergencias, que busques ampliar tu fondo de retiro o quizá tengas en mente la compra de un activo como una casa. Estas son razones claras y válidas.

    El consejo es que analices y tengas claro por qué te planteas los objetivos. No por que todo el mundo lo haga quiere decir que tendrá un impacto positivo en tu vida.

    Un buen ejemplo puede ser que te propongas refinanciar tu hipoteca. No creo que el principal argumento deba ser que el ejecutivo del primer banco te cae mal ni que abrieron una sucursal de otro banco cerca de tu trabajo. Debes realizar un análisis financiero profundo que te permitirá obtener mejores condiciones de crédito y en el largo plazo un ahorro considerable en tu hipoteca. Para este ejemplo mi recomendación sería que te acerques a Bancompara.mx, ellos son los mayores expertos en crédito hipotecario en México y estoy seguro de que te podrían ayudar encontrar una alternativa que convierta ese propósito de año nuevo en toda una realidad.

    5. No conoces el camino para lograrlo

    La regla de oro es que para todo propósito debe existir un plan. Definir un propósito sin una estrategia puntual que considere, tiempos y acciones concretas no te va a llevar a ningún lado y muchas veces se convierte en uno de los principales factores por los que la gente se desespera y abandona.

    Esto es especialmente importante cuando se trata de crear nuevos hábitos, si eres un comprador compulsivo con deudas hasta el cuello, está claro que no sabes cuál es el camino para acabar con tus deudas.

    Inicia con acciones simples y ve integrando algunas más complejas con el paso del tiempo. De esta forma también tendrás la satisfacción de ir logrando pequeños “milestones” que te darán la satisfacción y energía necesaria para seguir adelante.

    El contar con un plan establecido te ayudará a que tus propósitos se conviertan en soluciones o hábitos definitivos y no parches temporales que a la larga tendrás que volver a tapar.

    Puedes utilizar un calendario o incluso alguna App de finanzas personales para ir verificando tu avance, prémiate por cada logro y compártelo con tu familia y amigos. Son cosas que vale la pena celebrar.

    Realiza revisiones periódicas y si algo no está funcionando, puede ser un buen momento para cambiarlo. ¿Se te ocurrió una nueva estrategia? ¡Impleméntala!, Recuerda que nada en esta vida es estático, las condiciones cambian y nosotros también, por lo que, si en determinado momento consideras adecuado realizar un cambio de rumbo, no lo veas como una derrota, si no como un paso más hacia ese objetivo.

    Un punto importante es que especialmente para tus propósitos financieros, el mes de enero puede ser un gancho al hígado. La cuesta de enero e incluso el Blue Monday (El día más triste del año, según los expertos) te lo van a poner más difícil de lo que te imaginas. Aprovecha tu motivación e impulso inicial para sobreponerte a esto, conforme pasen los días y las semanas las cosas se irán acomodando y el regreso a la normalidad puede ser una buena noticia para el cumplimiento de tus propósitos.

    Recuerda que todo cambio de vida inicia con un propósito por lo que el primer paso ya lo has dado. Ahora ha llegado el momento de pasar a la acción y lograr esos objetivos que llevas planeando tanto tiempo. Requerirás constancia y mucha dedicación, e incluso quizá no lo logres al primer intento.

    Si es el caso y para cuando leas esto has abandonado ya alguno o algunos de tus propósitos, tampoco te desesperes. No necesitas un nuevo año para tomar buenas acciones en tu vida.

    Si por el contrario eres de los que sobrevivió a la cuesta de enero, al catorce de febrero y hasta al natalicio de Benito Juárez, muchas felicidades lo estás haciendo muy bien. No bajes la guardia ni pienses que ya has logrado todo. Recuerda que este será un camino que dura toda la vida y pese a que los hábitos, según se dice, tardan 28 días en formarse, siempre habrá más y mayores retos para lograr una vida financiera sana, estable y plena.

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