Por estas razones deberías comprar casa.

La semana pasada les platicaba sobre la visita que hicimos mi esposa V y yo a Don D para que nos platicara sobre su experiencia como propietario de su casa y las razones por las cuales Don D pensaba que comprar casa no es conveniente para todos. Pero no quisimos quedarnos con sólo una versión de la situación. Entonces buscamos una opinión contraria y esta semana visitamos a M, para que nos diera sus argumentos por los cuales decidió comprar su propio departamento.

M es un poco mayor que yo, ronda los cuarenta años, vive con su esposa S y su hija de 8 años. El departamento es de 53 metros cuadrados, 2 recamaras, 1 baño y la estancia. Además los servicios del edificio cuentan con caseta de vigilancia, elevador, roof garden, etcétera. El costo del departamento fue de un millón 800 mil pesos y M consiguió un crédito hipotecario que actualmente está pagando.

 

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Nos reunimos en su casa, le explicamos el propósito de nuestra visita y con gusto acepto y nos compartió sus argumentos, los cuales reproduzco aquí.

1. Porque estás listo emocionalmente

M nos contó que más allá de las razones financieras y todo lo que eso encierra, el tema emocional fue un punto fundamental para que, junto con S, se animara a comprar el departamento. Dice que a lo largo de su vida se aficionó a diferentes cosas: comics, videojuegos, aparatos electrónicos y coches.

Pero cuando nació su hija, se dio cuenta de que todas esas cosas ya no le emocionaban y se sorprendió viendo casas, pensando sobre precios, espacios, créditos, haciendo cálculos de cuánto necesitaba para comprar una casa. Entonces supo que era el momento de comprar una vivienda.

“Además, hay cosas que el dinero no puede pagar, pues los sentimientos no se pueden medir en términos monetarios,” Continuo M “nunca creí que ser propietario de un departamento implicara un sentimiento de orgullo y seguridad. De orgullo porque sé que estoy haciendo lo mejor para mi hija y de seguridad porque sé que mi familia está en un lugar tranquilo de donde nadie puede sacarlos y, en caso de tener una emergencia financiera, podemos echar mano de esa propiedad.

“He leído que los niños que viven en casa propia tienen mayor autoestima, por la estabilidad que brinda tener un lugar fijo al cual regresar. Además le damos la libertad a nuestra hija de que pinté las paredes y cuelgue lo que quiera en su recama con la finalidad de que desarrolle sentido de pertenencia, lo cual creo que ha tenido buenos resultados, pues mi niña es una niña muy segura”.

Ahora, no todo son emociones, acotó M, “Si ves una casa y te interesa comprarla, te recomendaría que antes de tomar una decisión te hagas las siguientes preguntas”.

  • ¿Cuál es la razón por la cual quieres comprar una casa? Tal vez la quieras para que tu familia viva ahí, o sólo la quieres porque la ves como una buena oportunidad de inversión.
  • ¿Cuánto tiempo piensas vivir ahí? Pues si te piensas mudar con tu familia es importante que todos se sientan cómodos y seguros en la zona donde vivirán.
  • ¿Cuánto puedes pagar por una casa? Es importante el tema aspiracional, pero no compres algo que no puedes pagar; tarde o temprano se volverá un problema.
  • ¿Tienes un buen agente inmobiliario? Este punto va de la mano con la primera pregunta, pues un buen agente inmobiliario, te hará recomendaciones en función de tu respuesta.
  • ¿Cómo vas a financiar la compra? Es fundamental que conozcas el mercado hipotecario, o tengas un asesor que te facilite esta tarea.

Finalmente, y tocando un poco el tema financiero, nos cuenta M “Me salí de la casa de mis padres cuando me casé con S, primero rentamos, No tuvimos buena suerte. En el primer departamento en el que vivimos el dueño vivía en el mismo edificio, entonces lo teníamos un día sí y el otro también tocándonos la puerta, que no podíamos hacer esto ni lo otro, que hacíamos mucho ruido, etcétera”.

“Nos mudamos de ahí y nos fuimos a otro departamento que no era barato, y al finalizar el año de contrato, subieron la renta de manera desproporcionada. Total, en nuestros primeros cinco años de casados, vivimos en tres lugares diferentes. Hasta que compramos este departamento”.

2. Porque aprovecharás los estímulos fiscales

Ahora que tocaba el tema del dinero y tomando en cuenta que es un tema delicado, le pregunté a M si tuvo dificultades para pagar la hipoteca o si actualmente las tenía. M nos contestó “No he tenido dificultades, un primo me recomendó Bancompara, los llamé y un asesor nos ayudó a conseguir un crédito cuyas condiciones fueron muy favorecedoras, pero no sólo eso, agilizaron mucho los tramites del crédito sin que me distrajera de mi trabajo, pues todo lo hicimos por teléfono y por internet”.

Siguió explicándonos M “Pero no sólo eso, cuando me otorgaron el crédito hipotecario no sabía que podía deducir los intereses reales pagados. El asesor de Bancompara me explicó cómo funcionaba”. Lo interrumpí, pues este tema me interesaba mucho y le pedí que me explicara a fondo y accedió.

Fue por un cuaderno donde hizo sus apuntes y comenzó a explicarme. “Puedes deducir los intereses reales que pagas sobre tu hipoteca. Cuanto más reciente sea tu hipoteca, obtienes un mayor beneficio fiscal, pues en los primeros años de la hipoteca la mayor parte del pago que se hace, corresponde a intereses. Aunque en principio el pago de la hipoteca pueda parecer más alto que el de una renta, al final del año fiscal, cuando deduces los intereses, lo más probable es que te quede una cifra muy parecida, con la diferencia de que estás pagando por algo tuyo”

Me di cuenta de que hacía énfasis en señalar que se deducían los intereses reales, pero no entendía este concepto, entonces le pregunté a qué se refería con los intereses reales. Los intereses reales es la diferencia entre tasa de interés que te cobra el banco por el crédito hipotecario y la inflación, es decir, si la tasa de interés del crédito es del 10% y la inflación es de 3.86%, entonces podrás deducir 6.14% de intereses reales. Pero no te preocupes por hacer ese cálculo, pues el banco está obligado a entregarte una constancia de intereses, en ese documento queda explicita la cifra que puedes deducir.

También me hizo la aclaración de que los intereses no se pueden deducir cuando el crédito excede las 750 mil unidades de inversión, es decir, 4.6 millones de pesos. Tampoco la deducción de intereses puede superar cinco unidades de medida anuales ($154,000) o el 15% del total de tus ingresos anuales. Creo que vale la pena tener la asesoría de un contador que te ayude a realizar un plan fiscal y así recuperar parte de la inversión que estás haciendo en la casa.

3. Porque las tasas de interés son bajas y probablemente bajen más

Ahora que estábamos de lleno en el tema económico le pregunté si le preocupaba la situación económica o quedarse sin empleo. M nos dijo que definitivamente es una de sus mayores preocupaciones, pero entendió que no podía predecir el futuro y menos lo que pasará de aquí a 15 años. “Entonces lo que tengo que hacer es aprovechar las oportunidades. Cuando decidí comprar, las tasas de interés eran muy bajas y esa ventaja se ha traducido en mayor bienestar para mi familia”.

El comentario de M hizo que investigara sobre las perspectivas que hay en el corto y mediano plazo para los créditos hipotecarios. Si bien, ahora las tasas de interés no son tan bajas como lo eran hace cinco años, tampoco son altas.

Pero si analizamos la situación, parece previsible que bajen en el futuro cercano. Pues el estancamiento de la economía podría propiciar una política monetaria expansionista, por lo que el Banco de México reduciría la tasa de interés de referencia y con ello bajarían las tasas de los créditos hipotecarios. Al menos la tendencia mundial indica que eso ocurrirá. Así que los próximos meses podrían ser un momento adecuado para adquirir una deuda para comprar un inmueble.

4. Porque amas a tu mascota

Casi al final de la reunión le pregunté a S qué razón la había motivado a apoyar a su esposo en una decisión tan complicada como comprar un departamento. Sin dudar me dijo “Cuando llegó nuestro segundo hijo”. ¿Segundo hijo? Pregunté, pero si yo nada más conozco a la niña. S rió “Me refiero a nuestro perro”.

Tienen un perro golden retriever, color chocolate, es hermoso y muy juguetón. Nos platicó S “Con el perro se complica mucho rentar un departamento, hay muchos edificios en los cuales no te aceptan con perro, y aunque te acepten, algunas veces los vecinos se quejan por el ruido, además tienes que estar al pendiente para que el perro no rasque las puertas o las paredes. Queremos mucho a nuestro perro, pero es un poco latoso, estar en nuestra casa es más relajado, pues aunque haga destrozos no tenemos que disculparnos con nadie”.

5. Porque quieres un mejor futuro para tus hijos

Le contamos a M y a S que habíamos visitado a Don D, pues teníamos reticencia a comprar casa y compartimos algunos de los puntos de vista de Don D. M se quedó pensativo y después de unos minutos nos dijo:

“Respeto mucho a Don D y no voy a cuestionar su opinión. Yo quiero que nuestra hija tenga mejores condiciones de vida que las que yo tuve. Probablemente no sea buen negocio para mí haber comprado el departamento, pero sí lo será para nuestra hija. Cuando ella crezca no sabrá lo que es pagar renta y en caso de que la situación le sea adversa, puede vender el departamento y utilizar el dinero como le convenga. Si el departamento sirve para que nuestra hija tenga un camino aplanado, entonces habrá sido un gran negocio”.

Definitivamente, este último comentario nos hizo reflexionar. Ahora me gustaría escuchar que piensas tú ¿comprarás casa? Deja tus comentarios para que pueda conocer tu opinión.

 

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