Cómo conseguir dinero sin trabajar, conservarlo y gastarlo a la vez

    Tener dinero no se trata solo de ganarlo, también se trata de cómo conseguirlo sin trabajar, conservarlo y gastarlo en cosas que nos hagan felices. Si estás en tus 20s, hay cinco cosas que no debes dejar de hacer si quieres abrir la llave del dinero.

     

    1. Conseguir dinero sin trabajar: cómo hacer que los bancos te presten

    Decirles a los bancos que soy buen cliente y que se peleen para prestarme, que me ofrezcan tarjetas con beneficios y tasas bajas de interés, puede ser la llave para cumplir muchos de mis sueños: viajar, poner un negocio, tomarme un año sabático, irme a estudiar al extranjero o hasta comprar bienes raíces y vivir de mis inversiones.

    Mi historial crediticio viene en un reporte de cómo pago mis compromisos: el plan del celular, el crédito estudiantil, las tarjetas de crédito o los pagos del carro. Este reporte se conoce como “Reporte de crédito especial” del Buró de Crédito, y mucha gente le tiene miedo.

    Todos los que tenemos o hemos tenido alguna deuda estamos en el Buró de Crédito, y eso es bueno: si yo pago mis deudas en tiempo y forma, eso es lo que va a salir en el reporte del buró de crédito. Si soy un cliente pagador, los bancos e instituciones financieras confiarán en mí para prestarme más dinero.

    Si no tengo deudas

    Suena bien, pero los bancos no tienen forma de saber si eres un cliente pagador, por lo tanto no podrán prestarte o te prestarán muy poco dinero. Por eso, lo ideal es empezar con una tarjeta de crédito chiquita y pagarla toda conforme vayas gastando. Así empezarás a crear un historial de crédito positivo y el día que quieras dinero podrás conseguirlo.

    Probablemente ya te hayan marcado de alguna institución financiera para ofrecerte una tarjeta de crédito, es hora de aceptarla. Tu primera tarjeta tendrá un límite de crédito pequeño y eso es bueno, por qué minimiza el riesgo. Si un día te clonan la tarjeta o te emocionas comprando en Amazon, el daño no será tan grande.

    Si ya tengo deudas

    Lo primero es verificar tu reporte de crédito especial en la página del Buró de Crédito (burodecredito.com.mx) o a través de Crediscore en Bancompara.mx. Lo segundo es pagar en tiempo y forma siempre. Si ya hay deudas que hemos dejado de pagar, la idea es acercarnos a la institución que nos prestó y negociarlas para ir “limpiando” el historial de crédito.

    Yo conozco dos amigos que no se dieron cuenta de que tenían adeudos con el banco hasta que necesitaron un crédito importante: uno para comprar su departamento y el otro para irse al extranjero a un muy buen trabajo. En ambos casos fue muy desgastante y complicado arreglarlo porque no tenían tiempo: el departamento se lo estaban peleando varios compradores y la oportunidad del trabajo era de “ahora o nunca”. Uno de ellos logró arreglar su problema y se quedó con el departamento, pero el otro perdió la oportunidad del trabajo.

     

    2. Fondo para imprevistos

    Ya tienes tu primer tarjeta de crédito por la flamante cantidad de $3,000MN. Eso no es gran cosa, la verdad. Para gastar dinero en viajes y fundar la startup que cambiará al mundo necesitas dinero y todavía dependes de tus papás para pagar un problema de salud. Por eso es importante tener un fondo para imprevistos.

    El fondo de imprevistos es dinero en tu cuenta de débito para hacer cosas que se salen de la rutina. Los expertos en finanzas personales recomiendan usarlo para pagar “pequeñas desgracias” como la descompostura de tu carro o un problema de salud. Yo prefiero pensar que es un fondo para hacer cosas que no tenías planeadas pero no son necesariamente malas, como un viaje o una oportunidad de negocio.

    Lo ideal es que tu fondo para imprevistos sea el monto equivalente a tres meses de tu sueldo, es decir, si cada mes te depositan $15,000MN el fondo de emergencias debe ser de $45,000MN.

    Esta cantidad no es al azar. Las estadísticas dicen que nos tardamos alrededor de tres meses en encontrar trabajo. La idea es que el fondo para imprevistos nos alcance para vivir sin problemas los tres meses que nos vamos a tardar en encontrar trabajo.

    A mi mejor amiga le pasó: un día su jefa tóxica la hartó, y renunció. Fue épico por qué se dio el lujo de dejar todo como estaba. ¿Fue muy ético?, no. ¿Tuvo liquidación?, no. Pero fue divertido y ella al mes ya tenía un mejor trabajo. Después me contó que ya había hecho cuentas y con su fondo para imprevistos podía sobrevivir hasta seis meses si se amarraba el cinturón, por eso se animó a renunciar.

    Si tenemos un carro o un seguro de gastos médicos también hay que considerarlo al determinar el monto del fondo para imprevistos, porque debe alcanzarnos para pagar nuestros deducibles. Si mi deducible de gastos médicos es de $15,000MN no puedo tener menos de eso ahorrado, si el deducible por robo de mi carro es de $20,000MN esto es el mínimo indispensable que debo tener en mi fondo para imprevistos.

    Para crearlo, hay que ahorrar mínimo el 10% del sueldo al mes hasta llegar a juntarlo. El problema es que así me voy a tardar al menos tres años en juntar el dinero suficiente. Un truco es usar los bonos, el aguinaldo y los repartos de utilidades para acelerar el proceso. Es dinero con el que de todos modos no contabas, así que en realidad no pierdes nada.

     

    3. Ahorro para dejar de trabajar y seguir ganando dinero

    Ya platicamos del fondo de emergencia y sabes que hay que ahorrar para tenerlo disponible. Pero esa no es la única cosa para que la hay que ahorrar; también hay que ahorrar para tu retiro. La idea es dejar de trabajar y seguir teniendo dinero para darnos la gran vida, es decir, una pensión.

    Yo sé que es una locura ahorrar desde hoy para tener dinero dentro 40 o 50 años, pero es necesario. La generación de la Afore no tendrá suficiente dinero para mantenerse sin trabajar durante su vejez. Si no queremos ser una generación de ancianos trabajando, es hora de empezar a ahorrar.

    Dice la sabiduría popular que si empiezas a ahorrar para tu retiro en tus 20s deberás ahorrar el 10% de tu sueldo. Pero la idea no es solo guardarlo, es hacerlo crecer. Hay muchas opciones de inversión en el mercado, pero lo más sencillo es que tu Afore te retenga el equivalente al 10% de tu sueldo cada mes y lo vaya invirtiendo. Esta es una manera de ahorrar sin darnos cuenta y mantener el dinero trabajando, aunque hay muchos otros mecanismos de inversión.

    Es muy importante tomar en cuenta que este ahorro es INDEPENDIENTE del ahorro para el fondo de emergencia. El fondo de emergencia debe estar disponible en cualquier momento, este ahorro no.

    Esto quiere decir que durante un tiempo deberás ahorrar al menos del 10% de tu sueldo para juntar tu fondo de emergencia y al menos otro 10% de tu sueldo para tu retiro ¿Es un gran sacrificio? No necesariamente, sobre todo si pensamos en un retiro donde no solo seamos autosuficientes, sino que podamos dedicarnos al hobbie que nos apasiona, tener nuestra propia casa y viajar tanto como se nos antoje.

     

    4. La mejor forma de no perder dinero, es haciendo que alguien más pague por ti

    Hay empresas dedicadas a pagar tus problemas para que tú no tengas que hacerlo. Se llaman aseguradoras y es hora de sacarles provecho. Para mí, el orden en el que se deben contratar los seguros es:

    1. Auto, mínimo en cobertura limitada. Tu carro es posiblemente el único patrimonio que tienes en este momento y no quieres perderlo. Además, en caso de atropellar a alguien la indemnización puede ser de varios millones de pesos dependiendo del lugar donde haya sido el evento. Los postes, los árboles o las calles dañadas el gobierno los cobra a precio de oro y eso oro tendrá que salir de tu bolsa si no tienes seguro que pague por ti. Eso sin contar el daño al otro carro.

    2. Gastos médicos mayores, sobre todo si no tienes IMSS. Puede ser con un deducible alto para que no salga tan caro (el deducible lo puedes pagar con tu fondo de emergencia). Si tienes seguro de gastos médicos por la empresa lo ideal es contratar un “extensión” que te permita continuar con el seguro una vez que decidas cambiarte de trabajo, porque no te vas a quedar ahí para siempre.

    3. Vida, si tienes dependientes económicos. Mamás/Papás solteros o hijos/hijas que se hacen cargo de sus padres o hermanos NECESITAN esta protección. Imagina lo mal que la pasarían si además de perderte a ti perdieran tu ingreso. Además puedes contratar coberturas que te den dinero en caso de pérdida de un miembro o de invalidez total y permanente.

    4. Otros seguros: el de casa si ya tienes casa propia, por ejemplo.

     

    5. Pagar impuestos y que te los devuelvan

    Todos pagamos impuestos: IVA (Impuesto al valor agregado) cuando compramos e ISR (Impuesto sobre la renta) sobre lo que ganamos.

    ¿Te has preguntado si tu estrategia fiscal es la mejor? Los Godínez solemos delegar la tarea de pagar impuestos a la empresa donde trabajamos: nos retienen el impuesto y ellos se lo pagan al SAT. Esto es práctico pero puede no ser lo mejor si tenemos gastos que podamos deducir de impuestos, como la póliza de Gastos Médicos que, se supone, acabas de contratar.

    Muchas veces si nos decidimos a contratar a un contador y a hacer nuestra declaración por nuestra cuenta, el SAT puede devolvernos impuestos que nuestra empresa nos retuvo de más. Vale la pena perderle el amor a unos cuantos pesos y buscar la asesoría de un buen contador para determinar qué es lo más conveniente.

    Muchos contadores atienden como los doctores: puedes ir con ellos, pagarles la consulta y revisar temas específicos. Si te convence lo que te dijo y crees que es conveniente, puedes contratarlos para el evento mayor: tu declaración fiscal.

    Si eres freelance el tema se complica. De entrada hay que darse de alta en el SAT. Mucha gente recomienda no hacerlo hasta que sea absolutamente necesario para no estar “en la mira”. Lo cierto es que cada vez más empresas deducen los productos y servicios que contratan y para eso necesitan que les des una factura. Si no estás dado de alta en el SAT esto no es posible y podrías perder valiosos clientes.

    Eso sí, una vez que te des de alta necesitas un contador para que te ayude a llevar el tema los impuestos. El te va a recomendar proveedores de facturación, te puede ayudar a hacer tus facturas y hará tus declaraciones. La idea es que desde el principio generen una estrategia fiscal que te permita maximizar tus recursos sin dejar de pagar lo que te corresponde.

    No dejes en saco roto este tema, el SAT no perdona y es muy importante estar al día, lo último que quieres de deberle dinero al gobierno, además, tus declaraciones pueden servirte como comprobantes de ingresos (para obtener trabajos y créditos), sobre todo si eres freelance.

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