Estos tips marcarán una diferencia antes de empezar la siguiente década

    Ya estamos en el tercer piso y es momento de hacer una pausa: ¿estás dónde quieres estar? Si la respuesta automática no es un ¡Sí! entusiasta y alegre quizá, necesitamos reflexionar al respecto. No se trata solo de las finanzas, también es sobre la vida en general. Quizás esa plaza que tanto me interesaba cuando tenía 28, ahora a los 33 me parece no tan atractiva; quizá la idea de ser freelance a los 22 era un sueño guajiro que tuve que dejar de lado; a lo mejor mi trabajo es maravilloso, pero también me muero de ganas de escribir un libro o de dedicarme a mis hijos.

    Esto no quiere decir que estoy mal o que es hora de vender todo y mudarme a un monasterio en el Tíbet. Lo que quiere decir es que estamos en una etapa de nuestras vidas en la que hay que decidir si sembramos o vendemos el terreno. ¿De verdad quiero seguir invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en lo que hago hoy? Si la respuesta es no ¿qué tengo que hacer para llegar a donde quiero estar?

    Lo que hicimos en nuestros 20s nos ayudó a definir quiénes somos. Lo que hagamos en nuestros 30s definirá a dónde vamos. La mala noticia es que para muchos proyectos necesitamos recursos: dejar mi trabajo suena muy bien hasta que recuerdo que dejarlo implica dejar de recibir mi cheque.

    Mantener nuestras finanzas sanas en los 30s puede hacer la diferencia entre hacer lo que queremos o quedarnos atorados tratando de sobrevivir.

    Lee también: Eucación financiera

     

    Ahorro e Inversión

    Se supone que en nuestros 20s nos dedicamos a ahorrar y tenemos ya dos partidas bien definidas: un guardadito para imprevistos (de al menos tres meses de nuestro sueldo) y nuestro ahorro para el retiro (adicional a la Afore).

    En el artículo anterior ya habíamos hablado del fondo para imprevistos, pero esta medida puede parecer insuficiente cuando ya tienes deudas y dependientes económicos. Es posible que en esta etapa de tu vida ayudes a tus papás y quizá ya tengas hijos, por todo esto el fondo para imprevistos se vuelve aún más importante. Revisa que siga siendo suficiente y que esté a la vista (que puedas disponer de él en cualquier momento).

    Ahora, a lo mejor la vida ha sido más complicada de lo que esperábamos y no hemos podido empezar a ahorrar cómo quisiéramos. Esto no debe desanimarnos. Puedes ver tips para crear tu fondo para imprevistos aquí: (liga al artículo de los 20s).

    Lo segundo es ahorrar para tu jubilación. La regla dice que si vas a empezar a ahorrar para tu retiro en los 30s deberás ahorrar el 20% de tu sueldo para mantener el estilo de vida que tienes actualmente. No dejes esto para después, recuerda que en la generación Afore no nos podremos retirar a menos de que tengamos un ahorro hecho por nuestra cuenta.

    Si ya tenemos el ahorro como un buen hábito en nuestras vidas, es hora de empezar a invertir, es decir, hacer que el dinero genere más dinero. Pero alto, antes de que te lances a comprar acciones, hay un par de cosas que necesitas saber.

    La regla de oro en las inversiones es “A mayor riesgo mayor rendimiento”. Esto significa que entre más riesgo haya de perder mi dinero en una inversión, mayores rendimientos me dará.

    Cuando ahorramos en los bancos nuestro ahorro está protegido por el Instituto para la protección del ahorro bancario (IPAB) hasta por 400,000 UDIS[i] (poco más de dos millones y medio de pesos). Es decir que si un día Banco del Patito quiebra, el IPAB me repondrá lo que haya tenido ahorrado en dicho banco ¿alguien por aquí se acuerda del FOBAPROA?

    Al invertir, nosotros asumimos el riesgo de perder nuestro dinero, TODO, nuestro dinero. Por eso es muy importante revisar las opciones que tenemos para invertir y asegurarnos de que son seguras. No es lo mismo comprar cetes vía Cetes directo que invertir en el negocio de un amigo.

    La guía más sencilla para determinar si una inversión es arriesgada es ver el rendimiento que promete dar. A mayor riesgo, mayor rendimiento. De entrada, si está garantizado (el rendimiento) será menos riesgoso que si es variable, y, por lo tanto, la ganancia será menor. Si es variable es muy probable que sea más alto y si es por fuera del sistema financiero o es “una oportunidad en un millón” será una inversión mucho más riesgosa.

    El mejor ejemplo que se me ocurre de esto son las cajas populares. Hace ya algunos años hubo cajas populares que prometían un rendimiento de hasta el 50% de tu inversión. Mucha gente confió en esas instituciones solo para darse cuenta, meses después, de que habían perdido todo su dinero. Claro que hubo casos en donde la gente sí ganó, pero fueron muchos más quiénes perdieron. Nunca hay que dejarse llevar solo por una linda promesa.

    La segunda gran regla es diversificar, es decir, no poner todos los huevos en la misma canasta. El problema de elegir inversiones de riesgo bajo es que nuestro ahorro está muy seguro, pero no da grandes ganancias. El gran secreto es no poner todo a bajo riesgo, pero tampoco poner todo en alto riesgo.

    Se vale invertir en el negocio de mi mejor amigo, comprar un local para rentar, comprar un seguro de ahorro, invertir en fondos de inversión, en cetes directo o crowfunding. Lo que no se vale es hacer solo una de estas cosas. Si tenemos el dinero en varios lugares será más difícil que nuestras pérdidas sean grandes y al final tendremos una mejor tasa de interés que si dejamos todo a bajo riesgo.

    Realmente recomiendo darles una revisada a los artículos del blog de inversiones de Bancompara. Aquí encontrarás desde glosarios hasta en qué tener cuidado a la hora de invertir.

     

    Prepárate para lo inesperado

    Hay de darle una revisada a tus seguros. Tus necesidades de asegurabilidad ahora son diferentes que en tus 20s y es hora de hacer esos ajustes:

    · Seguro de GMM

    Si eres mujer y quieres tener hijos, revisa que tenga una buena cobertura de maternidad. Además, es buena hora de reconsiderar subir tu deducible, considerando que el seguro ya no es tan barato cómo lo era hace 10 años que lo contrataste. Además, tu mayor riesgo sigue siendo por accidente (la mayoría de los seguros eliminan el deducible en caso de accidentes).

    · Seguro de vida

    Quizá hace 10 años no tenías dependientes económicos, pero si te casaste, tuviste hijos o ayudas a tus papás, necesitas un seguro de vida con urgencia. Imagina por un momento que hoy no regresas a tu casa ¿Con cuánto dinero cuentan tus seres queridos para sobrevivir?

    Si ya tienes seguro, revisa los beneficiarios. Puedes poner menores de edad y quién recibirá el dinero será su tutor legal. Las aseguradoras también ofrecen la opción de un fideicomiso, pero en lo personal no me encanta es póliza, por rígida: he visto a gente sin poder usar el dinero del fideicomiso ni en caso de fuerza mayor.

    Por último, revisa tu suma asegurada. Calcularla es muy sencillo: a 18 años réstale la edad de tu hijo más pequeño. Ahora multiplica tu gasto anual por ese número. Esa es tu suma asegurada ideal.

    Ejemplo:

    18 menos la edad de mi hijo más chico: 18 – 5: 13

    Gasto anual familiar: $240,000MN * 13 = $3,120,000MN

    Esa es la cantidad de dinero que va a necesitar mi hijo para llegar a la mayoría de edad sin que le falte nada. Si quisiera que él estuviera protegido más años basta con cambiar el 18 por la edad a la que creo que estará listo para valerse por sí mismo.

    Sé que la cantidad puede parecer excesiva, la gran ventaja es que el seguro de vida es muy barato. Un buen agente te ayudará a tener la mejor suma asegurada al menor costo.

    · Seguros para tus bienes

    Chocar y no traer seguro a los 22 es terrible, pero chocar a los 38 y no traer seguro es ridículo. Además, quiero pensar que traemos un mejor carro que hace 10 años y nos interesa aún más protegerlo porque es parte de nuestro patrimonio.

    Lo mismo aplica con la casa (liga a https://blog.bancompara.mx/bc/el-seguro-de-casa-protege-tu-patrimonio-o-el-del-banco) y con nuestro negocio (liga a: https://blog.bancompara.mx/bc/seguros-para-emprender-seguro). La vida da sorpresas y es mejor estar preparados.

    · Seguros de parte de la empresa

    En nuestros 20s si teníamos seguro por parte de la empresa, era una maravilla. Ahora lo sigue siendo, pero es hora de tomar en cuenta que quizá no estemos en esa empresa de por vida, y nuestro seguro no debe depender de nadie más que de nosotros mismos. Buscar un buen agente que revise la protección que tenemos y nos ayude a complementarla es vital en esta etapa de nuestra vida donde estamos jóvenes y sanos.

     

    Se prudente con tu gasto, osado con tus ingresos y cuidadoso con tu salud

    Cuida tu gasto. Preguntante siempre si lo quieres o lo necesitas. Ahora tienes más compromisos y aunque una nueva consola de videojuegos puede parecer tentadora, es hora de preguntarte si de verdad la necesitas. Yo caí redonda, la compré y la he usado tres veces por qué no tengo tiempo. Ahora me pregunto si no hubiera sido mejor usar ese dinero para pagar mi deuda de la tarjeta de crédito, o invertirlo.

    Revisa tu presupuesto y determina qué gastos puedes recortar o cuales tienes duplicados. Cuando nos mudamos a nuestra casa, mi esposo y yo contratamos planes de celular con mucho internet porque no teníamos otra forma de contratar el servicio. Tenemos internet en la casa desde hace 2 años y seguimos con esos planes de celular gordos y caros. Mi esposo tiene contratado Dish en el celular y HBO GO. Yo tengo Netflix y Amazon Prime. Además, hay cable en la televisión ¿Ven mi área de oportunidad?

    Y si no tienes un presupuesto por escrito, es hora de hacerlo. Basta con tener solo una idea de cuánto ganas y cuánto gastas. Cómo yo, te sorprenderás.

    Aprovecha tus habilidades y conocimientos. Un excompañero de la oficina me contó que el primer paso para tener su propia empresa de consultoría fue dar asesorías en sus ratos libres. Obvio, trabajaba los fines de semana y por las noches, pero fue ganando clientes y experiencia.

    Todos tenemos diferentes habilidades y cosas que podemos hacer sin descuidar nuestro trabajo principal. ¿Puedes dar un curso en línea de tu hobbie? ¿Dar asesorías? ¿Generar contenido? ¿Administrar algún bien (tipo Airbnb)? ¿Comprar una franquicia? Si no te encanta tu trabajo actual, enfócate en aquellas cosas que haces bien y que te gustan. Todos podemos generar riqueza a nuestra manera.

    También es hora de cuidar mejor tu salud. La mejor operación es la que no se necesita. Es más barato comer bien, hacer ejercicio e ir al doctor una vez al año, que una enfermedad crónica como la diabetes o la hipertensión. Conservar nuestro trabajo, buscar el trabajo de nuestros sueños o emprender, también será más sencillo si estamos sanos y nos sentimos fuertes. Y no olvidemos ir al dentista, al oftalmólogo y vacunarnos: influenza y VPH son obligadas (sí, aunque seas hombre).

    Si quieres estudiar algo más, este puede ser un buen momento, sobre todo si quieres darle un giro a tu carrera. Actualmente hay muchas opciones en línea que te permiten hacer una maestría, curso o diplomado por menos dinero y a tu propio ritmo. El conocimiento es poder.

     

    Deudas

    Este suele ser el mayor obstáculo cuando queremos emprender algo nuevo. Si en el pasado no has manejado tus deudas de forma ordenada y sientes que todo tu dinero se va en pagarle a tus acreedores, no te aflijas, estás en un muy buen momento de enmendar el camino. Lo ideal es que en esta década puedas declararte libre de deudas. Sé que suena difícil, pero es posible.

    Lo primero es darle una buena revisada a nuestro reporte de crédito (lo encuentras aquí: https://wbc1.burodecredito.com.mx:543/RceOnline/autorizacion.faces). Este reporte puedes verlo gratis una vez cada 12 meses. Es importante revisarlo periódicamente para corroborar que no hay robo de identidad.

    Lo segundo es hacer un plan para ir pagando todos los adeudos con el objetivo de dejar de usar dinero en pagarle a otros y empezar a ahorrarlo o a gastarlo en ti. El camino es seguir pagando todas las deudas sin fallar, pero dedicarle más dinero a una deuda en especial para finiquitarla y después seguir con otra y luego otra hasta haber pagado todas.

    Analicemos los tipos de adeudo más comunes:

    · Créditos hipotecarios con el Infonavit:

    Si está en VSM es posible que no se haya abonado mucho a capital en los primeros años y pudiera ser que el plazo fuera muy largo (30 años, por ejemplo) o no estuviera definido. Este es uno de los adeudos más caros y complicados del mercado, además, si el ingreso del deudor es mayor a $10,000MN, es posible que tenga una tasa muy alta.

    Tratar de adelantar pagos en este tipo de deudas no cambia mucho la situación del deudor, por qué lo único que se logra es bajar el plazo a pagar, no el monto a pagar al mes, y lo ideal sería pagar menos mensualmente. Con estas deudas lo ideal es acercarse a un asesor hipotecario y ver la posibilidad de traspasar la deuda a otra institución que dé mejores condiciones. El solo hecho de cambiar la deuda a pesos y tener un plazo de tiempo definido, son grandes ventajas, aunque la mensualidad quede igual.

    · Créditos hipotecarios fuera del Infonavit:

    Lo ideal es tener un crédito en pesos (no en UDIS, dólares, VSM o nada que se le parezca), con un plazo definido y una tasa fija o con incrementos conocidos (desde que firmas el contrato sabes de cuánto van a ser todas tus anualidades). Si tu crédito actual no es así, es hora de buscar un buen asesor hipotecario y ver la posibilidad de cambiarlo.

    Otra idea (tanto con el crédito bancario como con el Infonavit) es vender la casa, pagar el adeudo y más adelante comprar con mejores condiciones. Es mejor terminar con un mal trato a tiempo que encariñarse, terminar ahorcado con una deuda impagable y hasta perder el bien.

    · Deuda con institución educativa:

    Habría que ver las condiciones, pero en general son deudas muy nobles. Suelen tener tasas bajas (cercanas a la inflación), no ser agresivos con la cobranza (a diferencia de los bancos) y tener plazos largos. Aquí sí se puede ver la posibilidad de adelantar pagos y ya dependerá de la institución si conviene o no. Por ejemplo, a mi esposo le convino mucho adelantar pagos de su adeudo porque bajó su mensualidad, pero a mí no, por qué solo bajaba el plazo.

    · Deuda de tarjeta de crédito:

    Esta es por excelencia la deuda más latosa y engañosa. Es latosa porque si te pasas UN día ya te están marcando, pero es engañosa por qué pensamos que podemos pagar solo el mínimo y con esto poco a poco irá bajando la deuda. La realidad es que estos adeudos solo bajan si se paga el doble del mínimo (sí, el doble) más el monto que se gasta al mes dentro de esa tarjeta.

    Lo ideal con estos adeudos es pagar la cantidad que dice “Pago para no generar intereses” y eso es lo que debemos pagar mes con mes para no generar deuda. Si esto no es posible, podemos empezar por pagar el doble del mínimo y dejar de usar la tarjeta.

    Otra opción, sobre todo si el mínimo es tan alto que pagar el doble no es posible, es negociar con el banco un préstamo por el total del adeudo. Este nuevo préstamo se puede pagar en mensualidades fijas a 12, 24, 36 o hasta 48 meses dependiendo del banco. Esto tiene la ventaja de que el adeudo deja de generar intereses, y, por lo tanto, deja de crecer.

    · Créditos personales:

    En general son caros. Habría que acercarse a la institución financiera que lo otorgó para ver opciones para liquidarlo anticipadamente. El peor trato es aquel en el que solo se pagan intereses cada mes, no se abona nada a capital y el plazo es indefinido. Tampoco es recomendable mantener créditos con agiotistas o personas fuera del sistema financiero, por la poca regulación y protección que tenemos como usuarios.

    Hay tres formas de pagar:

    · Empezar por la deuda más grande: con la idea de minimizar el monto total adeudado. Esto tiene la ventaja de empezar de manera contundente. La desventaja es que terminar con la deuda más grande es tardado y mientras tanto sigues acumulando intereses en las deudas más pequeñas. Además, no siempre la deuda más grande es la más cara.

    · Empezar por la deuda más cara: tiene la ventaja de minimizar el monto de intereses a pagar. Lo más común es que estas deudas sean de tarjeta de crédito o créditos personales.

    · Empezar por la deuda de mayor pago mensual: con la ventaja de que cada peso que dejes de pagar a una deuda se puede ir al pago de otra. Este sistema suele dar frutos muy rápido.

    Los tres caminos son válidos. Revisa deuda por deuda y determina por cuál quieres empezar. En lo personal, creo que, si se logra eliminar las deudas con los agiotistas, mejorar las condiciones de las deudas caras (Infonavit, créditos personales, tarjetas de crédito impagables, etc.) e ir pagando todos nuestros compromisos, vamos por buen camino.

    ¡A trabajar!

    El panorama está ante ti. Es hora de avanzar con paso firme hacia dónde quieres estar. Abraza a la gente que quieres, revisa tus finanzas, se honesto contigo mismo y empieza ya. A veces hay que dar algunos rodeos, pero poco a poco, y sin perder de vista la meta, sobreviviremos al tercer piso y tendremos bases firmes para seguir creciendo.

    "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".

    Bibliografía
    [i]https://www.gob.mx/ipab

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