7 frases para trabajar más y mejor.

    ¿Cuántas veces has estado en tu trabajo, con mucho por hacer y cero ganas de comenzar? ¿Divagas sobre qué tareas puedes saltarte? ¿Incluso piensas en la escusa que darás por no tener el trabajo a tiempo? ¿Qué hacen esas personas que parecen inagotables?

    Esta semana estaré de aniversario; cumplo 34 años. Pienso que mi cumpleaños es un buen motivo para celebrar y hacer un recuento de dónde estoy situado y hacía dónde quiero llevar mi vida. Este año ha sido importante para mí, porque entre otras cosas, mi vida laboral cambió drásticamente. Me propuse conseguir el trabajo ideal y ahora tengo un empleo por cuenta propia, en tareas 100% creativas.

     

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    Trabajar así tiene muchas satisfacciones, pero no siempre es fácil. No me estoy quejando, no me malentiendan, sólo que hay muchas distracciones o incentivos para echar la flojera. Los escritores dicen, “que la inspiración te encuentre trabajando”. Pero trabajando en casa es fácil que te encuentre haciendo un mandado o en un trámite, entonces la inspiración se va.

    Para evitar que la inspiración se vaya sin hacer efecto en mí, tengo que ser muy disciplinado. Esa disciplina la he desarrollado a través de los años y recientemente apoyado en mantras. Sí, utilizo los mantras como una especie de atajo, para recordar mi objetivo, con la finalidad de aumentar mi productividad y hacer mejor mi trabajo.

    A continuación te comparto siete frases o mantras que utilizo y que te pueden ayudar a incrementar tu productividad. El orden de los mantras es aleatorio, pues no tienen ninguna importancia, los utilizo según mi necesidad o circunstancia.

    1.- Es bueno estar desocupado

    En diferentes grados, pero todos estamos ocupados. Hay una subcultura de la sociedad que lleva como insignia sus múltiples ocupaciones. Porque para ellos, ocupado es sinónimo de exitoso. Sin embargo, otras personas, como yo, necesitamos tiempo para recargar energía.

    Puedo trabajar durante varias horas sin parar, pero me he dado cuenta de que mi velocidad de trabajo y satisfacción van disminuyendo conforme aumentan las horas de trabajo. Además, mis errores crecen y tiendo a volverme monotemático. Malo para una actividad creativa.

    Cuando eso ocurre me repito, “es bueno estar desocupado”. Entonces me salgo a pasear con el perro por media hora; voy por un café; o incluso veo una serie. Pero estos descansos no se tratan de apagar el cerebro e irme de vago. Al contrario, el objetivo es quitarme las telarañas del exceso de trabajo y buscar cosas que me inspiren a escribir el siguiente párrafo.

    2.- Recompensas

    Parece que cuando uno es disciplinado vive en una caja llena de nos. No comidas, no distracciones, no vida social y esa mentalidad no conduce al éxito. La vida laboral ya tiene muchas responsabilidades, como impuestos, atención médica, alquiler, entre otras, como para no tener una recompensa.

    Entonces, cuando me siento cansado de trabajar, me recuerdo que hay un premio al final de mi labor. Por ejemplo, una de las cosas que más disfruto en la vida es comer, en especial comer en restaurantes. Solía hacerlo cuando me sentía cansado o sin ganas de cocinar. Pero eso ocurre muy seguido y resulta costoso. Entonces lo que hice fue cambiar el enfoque de las cosas y salgo a restaurantes sólo cuando he conseguido un objetivo.

    Las últimas semanas he trabajado en una presentación para un cliente y ya estoy aburrido, pero me recuerdo que si cierro esa cuenta celebraré comiendo en el malecón de Mazatlán. Esa simple imagen me empuja a realizar un esfuerzo extra y conseguir el objetivo trazado, incluso con anticipación.

    Pero esa no es una técnica nueva; la psicología y la Programación Neurolingüística también la utilizan, le llaman anclaje. El anclaje es una técnica que ayuda a situarse en un estado emocional concreto. Estamos expuestos a anclajes inconscientes todo el tiempo, por ejemplo, cuando escuchamos una canción u olemos un perfume, de inmediato te remontan a un momento emotivo de la vida.

    Tengo un amigo que utilizaba un anclaje muy particular. Su objetivo es comprar una casa. Entonces, periódicamente, hablaba con Arturo, el asesor que le asignó Bancompara. Arturo contestaba alguna duda que tenía mi amigo sobre su crédito o algo parecido. En automático mi amigo se entusiasma nuevamente con la compra de su casa. La técnica del anclaje es muy efectiva, te la recomiendo.

    3.- Puedo hacer cosas

    A lo largo de la vida pasamos por diversas situaciones, unas buenas y otras no. Cuando pasamos por una mala época, resulta un cliché ser agradecido. Pero, nuevamente, cuando cambiamos nuestra manera de pensar sobre algunas cosas, cambia nuestro enfoque y el lugar desde donde enfrentamos las dificultades.

    En lugar de pensar que tengo que hacer cosas, pienso en puedo hacer las cosas. Esta frase o mantra me ayuda mucho cuando me dispongo a realizar una actividad que no me resulta agradable. Por ejemplo, mis habilidades de venta dejan mucho que desear, sin embargo, es una actividad esencial para que después pueda hacer cosas que sí me gustan y vivir de eso.

    Entonces me repito una y otra vez, puedo hacer esta venta y agradezco la oportunidad, porque en otra época de mi vida, mis circunstancias eran distintas y ni haciendo cosas “desagradables” me dedicaba a lo que realmente me gusta hacer.

    4. Eres tan bueno como en tu última actuación.

    En mi vida profesional he conocido colaboradores o competidores que tuvieron mejor educación, mejores trabajos en el pasado, más dinero, en pocas palabras, me llevan ventaja. Pero cuando eso ocurre no lo tomo como una excusa para fracasar. Por el contrario, es un chance para aprender de esas personas y, sobre todo, para utilizar mi mantra, eres tan bueno como en tu última actuación.

    El objetivo de este mantra es recordarme que, sin importar de dónde vengamos o cuáles hayan sido los éxitos de otras personas en el pasado, lo importante es el esfuerzo que dedique al proyecto actual y ese será el componente principal para determinar si el proyecto fue exitoso o no. Al mismo tiempo, este mantra me impulsa a dar mi mejor esfuerzo, me recuerda que no debo dormirme en mis laureles sobre lo conseguido en el pasado.

    5. Un paso a la vez.

    Nunca he corrido una maratón, pero las personas que tienen esa experiencia me han comentado que fijan su mirada sólo en el metro que están corriendo, porque si ven al horizonte y vislumbran la distancia que les falta para terminar, podría ser desalentador.

    En diversas situaciones de la vida me sorprendo a mi mismo imaginando atajos o fantasías. Si me condonaran tal deuda. Si me sacara la lotería. ¿Cómo hacer para conseguir algo más rápido? o pensamientos parecidos. Creo que pensar en atajos no está mal en sí, porque pensar en hacer las cosas de manera diferente puede traer respuestas sorprendentes.

    En el peor de los casos, cuando no obtengo esa respuesta sorprendente que acorta el camino hacia mis objetivos, sigo la enseñanza de mis amigos maratonistas y sólo veo lo que estoy haciendo en ese momento, para no agobiarme cuando tengo mucho trabajo o siento que no avanzo en mis metas.

    Un paso a la vez, pero sin detenerme, es uno de los mantas que más me han funcionado. Cuando miro para atrás, veo que he conseguido cosas de las que no me creía capaz.

    6. Estoy en construcción

    Conocerse, saber cuáles son tus fortalezas y debilidades, qué te hace feliz, qué te motiva, sin duda es un objetivo noble y muy recomendable. Existen muchas técnicas para lograrlo, desde libros de autoayuda hasta la asesoría de un profesional.

    Sin embargo, me encuentro con muchas personas que usan este conocimiento como excusa para no mejorar. Por ejemplo, algunos dicen, ¡Tengo muy mala memoria! o ¡No soy productivo en las mañanas! Entonces dejan a las personas a su alrededor la difícil tarea de responsabilizarse por ese tipo de características, en lugar de buscar mejorarlas.

    A mí no me gusta definirme, menos por cosas que considero negativas o que limitan mi desarrollo personal. Cuando voy a conocer a una persona, me sudan las manos, me pongo nervioso y la boca se me seca. Sin duda, podría autodefinirme como tímido y negarme a conocer personas. Por el contrario, cada vez que tengo la oportunidad de asistir a una fiesta o algo parecido, lo tomo como una noticia alentadora, pues tengo la oportunidad de mejorar esa parte de mi personalidad.

    Estoy en construcción es un mantra que me ha funcionado muy bien para intentar cosas nuevas. No dejo que nadie me defina, ni siquiera yo mismo.

    7. Voy a estar bien sin importar lo que pase

    Después de graduarme y conseguir mi primer empleo, me sentí completamente agobiado, como si fuera a enfrentar un examen todos los días. Además, estaban las presiones propias de la vida adulta; pagar facturas, socializar, ahorrar para la jubilación, hacer ejercicio, comer sanamente y beber suficiente agua. Todavía hoy tengo problemas para manejar todo.

    A veces me siento como un malabarista que tiene que mantener varias pelotas en el aire al mismo tiempo. Cuando era niño veía a mis padres y tíos y nunca pensé que la vida de adulto fuera tan complicada. Sin embargo, he reflexionado, y me doy cuenta de que la vida de adulto empezaba antes, por tanto, esas personas que yo veía como prototipo de la adultez tenían 15 o 20 años practicando, por tanto ya eran unos maestros.

    Ahora me doy la oportunidad de no ser perfecto. Porque ser adulto no significa ser estoico o tener todo bajo control. Comprendo que lo más importante es no dejarse rendir. Porque sin importar lo que pase, estaré bien. Tengo las herramientas técnicas y emocionales para salir de cualquier bache. Al final, creo que las personas que hacen cosas son aquellas que creen que pueden hacerlas.

    No puedo controlar dónde empecé. No puedo controlar muchas cosas. Pero eso no significa que no pueda cambiar en qué dirección voy. Las personas que mejoran son las que creen que pueden mejorar.

    Cierre

    Aunque nuestras obligaciones nos exigen ser productivos, lo que además es un concepto simple y deseable para cualquier persona, la mayoría de las veces el lado mental o emocional nos hace tropezar. Sorprendentemente, muchos obstáculos se superan cuando nos creemos capaces de hacer algo al respecto.

    Los mantras sirven de mucho, porque los pensamientos se convierten en acciones y las acciones se convierten en objetivos alcanzados. Por tanto, dominar el pensamiento, es el primer paso para ser más productivo y conseguir que tus sueños se hagan realidad.

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