Un buen consejo financiero, no tiene precio.

    Hace un par de semanas coincidí con algunos amigos de la universidad que no había visto en mucho tiempo; es cierto, ahora con más kilos y con menos pelo, pero la buena platica no había cambiado con los años. Después de un rato de pláticas banales uno de ellos comenzó a contarnos que estaba atravesando por una situación financiera complicada.

    Había perdido su trabajo, sus deudas aumentaban y, por si fuera poco, las cosas con su esposa iban de mal en peor. Puede parecer un escenario difícil de dejar atrás, sin embargo, empecemos por conocer cuál fue el origen de esta tragedia.

    “Miguel” por llamarlo de alguna manera, contaba con un trabajo estable en una empresa automotriz, llevaba cerca de diez años laborando ahí y aparentemente todo iba viento en popa.

     

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    Esta falsa seguridad lo llevó a comenzar a realizar gastos excesivos; adquirió un crédito hipotecario para una nueva propiedad y el uso de tarjetas de crédito se volvió algo cotidiano.

    Tanto Miguel como su esposa comenzaron a utilizar las tarjetas de crédito para cubrir gastos corrientes como el super o las colegiaturas de sus hijos. Desde su perspectiva no representaba un problema, ya que en mayo de cada año Miguel recibía un bono, así como como el reparto de utilidades y el fondo de ahorro de la empresa.

    Esto parecía en su momento una pequeña fortuna y se había convertido casi en una tradición el utilizar este dinero para el pago de las tarjetas de crédito que al mes siguiente nuevamente comenzaban a cargar con nuevos gastos.

    El problema viene cuando Miguel recibe una llamada de su jefe. La empresa atraviesa por una difícil situación económica y se necesitan hacer algunos recortes. Como todos sabemos, sobre todo en las grandes multinacionales, todos son prescindibles.

    Así llego la triste noticia para Miguel; este sería el último mes que trabajaría en la empresa. Con toda la preocupación y el estrés que una noticia así conlleva Miguel, regreso a casa y lo comentó con su esposa. Ella intentó tranquilizarlo, pensando que el dinero que le tocaría como liquidación podría suponer un buen respiro, e incluso les daría la oportunidad de iniciar su propio negocio.

    Y es aquí donde uno de los principales problemas comenzó. Miguel recibió el dinero de su liquidación y, entre la preocupación y la emoción, lo invirtió en un pequeño taller mecánico.

    El negocio funciona actualmente, pero como todo emprendedor sabe, los beneficios tardan en llegar, y para Miguel las deudas adquiridas iban en aumento.

    Es en este momento en donde damos un giro a la plática y con aportaciones de los que nos encontrábamos en la mesa hicimos una serie de sugerencias a Miguel, que hoy quisiera compartir contigo en caso de que te encuentres en la misma situación.

    No incrementes tus deudas

    Puede parecer la solución obvia. Pero considera que no solo ante una situación adversa, sino, en general, una de las prioridades para mantener una vida financiera sana debe ser mantener tu endeudamiento al mínimo.

    Aquí es especialmente importante evitar el uso excesivo de las tarjetas de crédito, que nos pueden llevar a vivir realizando pagos mínimos, y por ende incrementar la deuda con el tiempo.

    Ajusta tu estilo de Vida

    Una de las herramientas más útiles para solucionar una situación financiera adversa puede ser el realizar ajustes en tu estilo de vida, limita los gastos superfluos como pueden ser salidas a restaurantes, compra continua de ropa, etc. Enfócate en lo realmente importante, elabora una lista con los gastos fijos de tu familia. Aquí debes incluir alimentos, la renta de tu casa o el pago de hipoteca, servicios como agua y luz, colegiaturas, medicamentos y transporte.

    Una vez que tengas ese número mágico será más sencillo el poder realizar los cortes necesarios a tu gasto para salir de este bache.

    Refinanciamiento

    En el caso de la hipoteca de Miguel, el consejo que yo le di, de manera personal, fue el buscar alternativas de crédito que le dieran la oportunidad de disminuir sus pagos mensuales, sin correr el riesgo de perder su casa.

    Aquí es importante acudir con los expertos que en este caso son Bancompara.mx, ellos tienen un sinfín de alternativas de las principales instituciones que otorgan créditos hipotecarios, y te dan la oportunidad de comparar y analizar la mejor opción de acuerdo con tu perfil particular.

    Elabora un plan a corto y mediano plazo

    Para salir de una situación de este tipo, la realidad es que necesitas un plan. El tener un plan establecido y en papel, te ayudará también a poder evaluar su éxito.

    Siempre es importante mantener una vigilancia estricta de tus estados de cuenta y tus gastos, y en situaciones cómo estás lo es aún más.

    Analiza cuales son los créditos que te cobran mayores intereses y cuáles son los que podrías liquidar más fácilmente.

    Hay quien recomienda comenzar por los créditos con saldos menores, ya que el factor psicológico de liquidar un crédito en su totalidad puede ser un empujón anímico para continuar con tu estrategia.

    Liquidar Activos

    Bien se dice que los bienes son para solucionar los males. Si te encuentras ahogado en deudas y cuentas con alguna propiedad o incluso un automóvil, puede ser una buena alternativa el considerar venderlo.

    Es cierto que no es una decisión sencilla y generalmente puede pesar mucho anímicamente, pero créeme que esta opción te puede dar la posibilidad de comenzar de cero con nuevos bríos.

    Asesórate sobre estoy trata de no subestimar tus bienes, recurre inicialmente a tu círculo cercano. Si alguno de ellos está interesado es mucho más probable que puedas obtener un buen trato.

    ¿Prestarle dinero?

    Es cierto que una de las primeras ideas cuando conocemos a alguien en una situación de deudas es simplemente prestarle dinero.

    Y en casos puntuales puede ser de ayuda, sin embargo, hay que considerar algunos puntos importantes. Si tu intención es prestar el dinero para que puedan liquidar sus deudas, seguramente le darás un gran respiro a esta persona al evitarle el tener que pagar intereses, pero cuidado, hay que pensar un poco más a fondo, ya que si no se soluciona el problema de los ingresos la realidad es que es muy probable que, ante la falta de recursos, el endeudamiento pueda volver a ser la única salida para cubrir los gastos fijos.

    Otro factor importante es que se establezca un plan de pagos, la idea debe ser que sea un plan mucho más accesible que el que un banco pudiera ofrecer e incluso sin el cobro de intereses. Pero yo te recomiendo que se platique y que sean específicos en cuanto a esto. Es mejor que ambas partes sean muy específicas en lo que esperan y en cuanto a lo que se pueden comprometer y de esta manera eviten futuros conflictos o malestares muy comunes en estas situaciones.

    No le des pescado, enséñale a pescar

    Con esto no solo me refiero a darle consejos sobre finanzas personales, si no incluso el involucrar a esta persona en algún negocio o trabajo adicional que le permita generar ingresos extras estables.

    Esta es una de mis recomendaciones favoritas, ya que por si misma genera un círculo virtuoso, es decir, la persona que ofrece la ayuda obtendrá un beneficio a través de un nuevo negocio o de un empleado de confianza y la persona que se encuentra con el problema de deudas, será capaz de ir sorteando las dificultades de una forma autosuficiente, sin recurrir a mayores endeudamientos y generando valor para todos.

    En el caso de Miguel, uno de los amigos tuvo la iniciativa de impulsar el negocio que estaba comenzando, con una inyección considerable de capital. De esta forma Miguel estará en condiciones de que su empresa tenga un crecimiento mucho más rápido y nuestro otro amigo podrá diversificar sus inversiones en un nuevo segmento y con un socio de confianza.

    Como puedes ver, la mayoría de los consejos van enfocados a acciones que debemos realizar de forma personal. Esto puede ser algo frustrante cuando vemos que un familiar o amigo esta sufriendo una situación de este tipo y de cierta forma compartimos la ansiedad y preocupación con el.

    Muchas veces el apoyo emocional es una parte fundamental. En el caso de Miguel, como te platicaba, ya no solo eran los problemas económicos, si no también la tensión familiar que se había originado.

    Es importante estar ahí, escuchar, aconsejar y si te es posible, tomar otras medidas de ayuda. Uno de los pilares fundamentales para salir de una crisis de este tipo es mantener un buen ánimo.

    Yo te puedo asegurar que es posible salir de ahí, costará mucho trabajo, pero también piensa que no eres ni el primero ni el último en atravesar por una situación de este tipo.

    No te aísles, por el contrario, busca apoyo en tus familiares y amigos, aunque puedas sentir algo de pena, muchas veces esto es el primer paso para obtener la ayuda necesaria.

     

     

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