No han pasado ni dos meses desde el
    #discursodeamlo el primero de diciembre, y ya se respira un ambiente de
    incertidumbre financiera. Mientras muchos se preguntan ¿para dónde va el peso?,
    hay otros que tienen cuestiones más profundas pasando por su mente: ¿qué pasará
    con la seguridad jurídica? (es decir, ¿y a dónde se irá el dinero que
    invertí?). Para todos, AMLO ha asegurado un excelente clima inversionista, cómo
    él mismo lo dijo, “Me
    comprometo, y soy hombre de palabra, a que las inversiones de accionistas
    nacionales y extranjeros estarán seguras y se crearán condiciones hasta para
    obtener buenos rendimientos, porque en México habrá honestidad, Estado de
    derecho, reglas claras, crecimiento económico y habrá confianza.”

     

    Leer también: Invertir y no morir en el intento.

     

    Pero, para el inversionista
    desconfiado (ese que no ha podido pegar el ojo desde la cancelación del NAIM),
    puede ser difícil asimilar un ánimo optimista. Antes de seguir, hay que aclarar
    que un inversionista no solamente es aquel que tiene un portafolio de acciones
    o el que tiene un emporio de finca raíz; un inversionista en México es
    cualquiera que tenga una propiedad que tenga el potencial de valorizarse en el
    tiempo. A todos aquellos que se preguntan si invertir o no invertir en finca
    raíz (o en cualquier otro rubro), les damos algunas razones que nos hacen
    confiar en el crecimiento económico, y, por ende, en el clima para inversión
    que nos augura el próximo gobierno de AMLO.

    Razón #1. La nueva propuesta para
    combatir el crimen organizado.

    ¿Y qué tiene que ver esto con
    finanzas? Todo. Sobre todo, con decisión de compra y crédito hipotecarios. Una
    promesa de mayor seguridad hace que las zonas se valoricen y que las personas
    tengan un poder de decisión más amplio e informado acerca de las propiedades
    que piensan adquirir. Todo esto sin contar con que, a mayor percepción de
    seguridad en todo sentido, hay más confianza para la inversión local y
    extranjera.

    Aunque las propuestas de AMLO en
    cuanto a seguridad y lucha contra el crimen no hayan sido aceptadas ni
    completamente definidas aún, su gobierno promete un enfoque certero en este
    ámbito.

    Razón #2. El enfoque de su
    gobierno en combatir la corrupción (sin venganza asomándose a la esquina)

    Palabras de este calibre, aunque
    sean en discurso, siempre hacen que el dólar baje, que la gente gaste, que los
    inversionistas eleven sus niveles de confianza y que decidan participar o
    mantenerse en el mercado. A mayor capital de inversión, mayor probabilidad de
    que las personas puedan obtener créditos a largo plazo, pues se respira un
    clima de estabilidad.

    Razón #3. No más deuda pública

    Si AMLO cumple con lo que
    prometió en su discurso, el país no se endeudará de más durante su gobierno.

    Razón #4. Aumento en la inversión
    pública.

    ¿Es necesario decir algo más? Si la
    nueva presidencia destina más recursos a mejorar la economía del pueblo, cada
    vez va a haber más personas con capacidad de endeudamiento y de inversión.
    Estos proyectos prometen, entre otras cosas, generar miles de empleos,
    construir cientos de vías rurales y un plan mega-ambicioso para devolver la
    producción de crudo a manos mexicanas. Yendo con el tono de este artículo, si
    somos optimistas, estos proyectos podrían traer al país un poder adquisitivo
    aumentado en todos los niveles.

    Pero la importancia de la
    inversión en infraestructura del país merece casi que un artículo aparte, pues
    más vías y mejores crearían más accesibilidad y nuevas posibilidades en cuanto
    a construcción, adquisición y renovación de conos urbanos y viviendas
    particulares, lo que también haría de un momento como éste una excelente oportunidad
    para invertir a la baja en finca raíz y vender a la alta en ese futuro que
    plantea el nuevo presidente.

    Razón #5. El programa de becarios

    Es normal que los millennials
    remanentes y los recién entrados a la fuerza laboral (Centenialls) quieran gastar
    todas sus mesadas en una sola cosa y en un solo lugar, que no ahorren un peso y
    que tengan pocas o nulas oportunidades de invertir. Pero esto está cambiando
    rápidamente y hoy existen opciones para que inviertan sus hoy pocos, pero
    valiosos pesos. Es por eso por lo que el programa de becarios que está
    implementando el nuevo gobierno es de suma importancia, pues hará rotar el
    dinero y, con estos recién-estrenados-en-la-economía del país disponiendo de un
    dinero (que se espera, usen con cabeza fría) nacerán nuevas oportunidades de
    inversión, programas de ahorro programado y tasas acorde con su expectativa de
    vida.

    Ciudadanos entrados en los 40
    para adelante se preguntarán en qué les benefician estas políticas y si sus
    impuestos están efectivamente utilizados, pero solo hay que recordar una cosa:
    las fuerzas laborales jóvenes, con su trabajo, hacen que funcione el sistema
    pensional como se conoce hoy en día; tener un joven desocupado, definitivamente
    no es un beneficio para nadie.

    Hasta ahora, más de 200 empresas
    están apoyando el proyecto de Becarios, entre ellas destacan nombres grandes
    como Aeroméxico, Bachoco, Banco Inbursa, Bonafont y Costco.

    Todo lo anterior quiere decir
    que, si tal vez la inversión en bolsa se vea un poco inestable, pues aún es muy
    pronto para evaluar las estrategias de este gobierno, es un buen momento para
    invertir en opciones seguras, con intereses bajos, fijos y a largo plazo, como
    la finca raíz. Nuevas herramientas digitales como las que ofrece la página
    Bancompara.mx pueden ayudar a los ciudadanos a obtener la mejor asesoría en
    cuanto a inversión hipotecaria.

    A menos de 100 días del primer
    gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el panorama no pinta tan sombrío,
    financieramente hablando. Sus promesas de buen clima inversionista vienen a
    plantarse en terrenos ávidos de cambio y con entusiasmo por emprender, en una
    economía que, aunque a la expectativa, ha soportado los golpes proteccionistas
    del vecino del norte, y que se mantiene en 2018 como la 16ava economía a nivel
    mundial.

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