Escoge una casa o un depa que realmente te guste.

    ¿Tu departamento era una maravilla hasta que tuvieron hijos y descubrieron lo pequeño que es?

    ¿El baño tiene tanta humedad que podrías redescubrir la penicilina?

    ¿Harto de “tirar dinero a la basura” pagando renta?

    Es hora de encontrar la casa de tus sueños.

    No es sencillo, eso es un hecho. Pero como no le tenemos miedo a los retos, vamos a revisar varios consejos para que esta búsqueda tenga un final feliz: las llaves de tu nuevo y maravilloso hogar.

     

    Leer también: Comprar casa, ¿cómo hacer el sueño realidad?

     

    Rodéate de expertos

    Un buen asesor inmobiliario sabrá recomendarte zonas y ver oportunidades. Además te ayudará con el tema del papeleo. Lo mejor: es gratis, porque su comisión sale de la bolsa del vendedor, no del comprador.

    Además no hay que olvidar a un buen asesor de crédito. El se encargará de buscar la mejor opción de financiamiento para pagar tu nuevo hogar. Bancompara tiene un maravilloso comparador y expertos en el tema que pueden ayudarte a ahorrar mucho dinero en esta importante transacción. Además, al comprador no le cuesta la asesoría por que al asesor le paga la institución dónde se queda el crédito.

     

    Establece un presupuesto

    Necesitas dos partidas de dinero:

    · La mensualidad: solemos pensar que este monto es el mismo que pagamos al rentar. El problema es que rentar una casa es más barato que comprarla, es decir, si queremos vivir en un lugar similar a dónde vivimos actualmente tendremos que pagar un poco más de dinero al mes.

    · El enganche y los gastos: la mayoría de los créditos prestan máximo el 90% del valor de la propiedad y muchos prestan solo el 80%. Además los gastos del avalúo, la comisión por la apertura del crédito y la escrituración los paga el comprador. Esto significa que necesitamos tener listo alrededor del 20% del valor de la propiedad que deseamos comprar.

    Una buena regla es pensar en $1,000MN de mensualidad por cada $100,000MN de crédito. Por ejemplo: si quiero comprar una casa de $1,200,000MN necesito tener al menos $200,000MN en efectivo para el enganche y los gastos. Además, pagaría alrededor de $10,000MN al mes de mensualidad.

    Mucho ojo: una vez establecido un presupuesto, apégate a él. Lo último que quieres es ver una casa que sale de tu presupuesto máximo y tener que compararla con todas las demás. Eso solo te desanimará. Por eso el presupuesto es lo primero.

     

    Mínimo indispensable

    Visualiza tu hogar actual y dime qué no te gusta: este es tu límite inferior. De nada sirve que hagas el esfuerzo de comprar una casa para darte cuenta de que vives igual o peor que antes. Si no te gusta subir cinco tramos de escalera, un mínimo es el elevador o la planta baja. Si tienes dos carros y ya te desvalijaron uno, otro mínimo son los dos cajones de estacionamiento.

    Estas son algunas de las variables básicas:

    · Número de cuartos: pensando también a futuro. Si tu plan es tener hijos puedes buscar algo de dos recámaras aunque aún no estés casado, por ejemplo. Recuerda que los créditos hipotecarios son a largo plazo y la idea es que vivas varios años en esa casa.

    · Número de baños: piensa si quieres compartir baño con toda tu familia o las visitas.

    · Espacios para convivir: sala, comedor, jardín, terraza, sala de televisión. Si eres una persona a la que le gusta hacer fiestas puedes necesitar un gran comedor y una buena sala en lugar de una recamara enorme. Una amiga mía nunca come en su casa y convirtió su comedor en un bar, por ejemplo.

    · Espacio adicional: no solo lo básico. Si ahora trabajas en la mesa de cocina, sería bueno tener un estudio para montar tu oficina. Si tus papás vienen seguido a verte quizá necesites tener un cuarto de visitas. También piensa si requieres un cuarto de servicio.

    · Área de lavado: si te gusta tender al aire libre quizá prefieras un patio o un lugar en la azotea. Si tienes un centro de lavado necesitas el espacio adicional en el interior de la vivienda.

    · Cajones de estacionamiento: para ti y para las visitas. Muchos edificios o fraccionamientos tienen muchos problemas en este rubro.

    · Escaleras y desniveles: después de cierta edad representan un riesgo. Mi vecino de 65 años es el más feliz en su casa de tres pisos: pero ya está cotizando el elevador.

    Escribe esto y mantenlo cerca de ti. Es muy fácil caer en la tentación de comprar algo que no cumple con el mínimo indispensable solo por qué el departamento muestra es bellísimo. Recuerda, si quisieras adaptarte a lo que tienes te quedarías en tu hogar actual.

     

    Lista de deseos

    Esto es lo que no se considera un mínimo indispensable pero sería maravilloso tener. Aquí es donde se piensa en grande. Algunos deseos pueden ser:

    · Amenidades: gimnasio, casa club, zona de asadores, área para mascotas, alberca, etc. Los desarrolladores suelen usar este tipo de áreas para diferenciarse de la competencia y cada vez son más creativos.

    · Seguridad privada: puede ser un fraccionamiento cerrado o un edificio con portero. Hay gente a favor y gente en contra de este sistema, lo importante es qué prefieres tú.

    · Más terreno: para una gran remodelación, un buen asador o un hermoso jardín.

    · Espacio de almacenamiento: ya sea en una bodega por aparte o un lugar con enormes closets.

    · Equipamiento: terminados y equipo de lujo en baños y cocina, por ejemplo.

    · Casas ecológicas: calentadores solares, sistemas de ahorro de energía, casas inteligentes, etc.

    · Una casa nueva: que estrenes tú, probablemente rodeada de otras casas nuevas y hermosas.

    Esta lista es tan grande como tu corazón decida. Eso sí, jamás olvides que la lista de mínimos está primero: de nada sirve que el edificio tenga alberca si van a tener que dormir seis en el mismo cuarto.

     

    Distancias

    En ciudades grandes como la CDMX este punto es importantísimo. La cuestión no es si está “cerca” o “lejos”, es cerca o lejos de qué. Revisa en qué parte de la ciudad está tu vida: tu trabajo, la escuela de tus hijos, la casa de tus papás, el restaurante donde ves a tus amigos. Ese es tu punto de partida y desde ahí se van a medir los tiempos y las distancias a tu nuevo hogar.

    Cuando mi esposo y yo compramos casa empezamos buscando en la zona donde nos movíamos. Descubrimos que era más fácil decirlo que hacerlo. Nos alcanzaba para lugares muy chicos y/o muy viejos. Remodelar era una opción, pero apartar dinero para remodelar hacía que tuviéramos aún menos dinero para el enganche, además de la inversión en tiempo y esfuerzo.

    Así que en lugar de concentrarnos en una sola zona decidimos hacer círculos concéntricos alrededor de donde queríamos vivir. Esto amplió la búsqueda y nos permitió tener más opciones.

    Aquí lo importante es mantener los pies bien puestos sobre la tierra: la casa puede ser muy hermosa, pero cada minuto en el tráfico es tiempo menos durmiendo, comiendo o con la gente que amas. Está bien alejarse un poco de tu zona, pero no tanto para que salir sea un suplicio.

     

    Cómo llegar

    Dónde está la propiedad es importante, pero cómo llegar también. La idea es que en la nueva casa haya opciones para moverse. Los carros se descomponen, se los roban o no están disponibles por alguna razón. Revisar qué estaciones de metro hay cerca, si hay rutas de transporte público que pasen regularmente o si hay servicios como ciclovías puede hacer la diferencia. Depender del carro o Uber para salir de tu casa no es práctico en el largo plazo.

    El solo hecho de poder caminar por la zona es importante. En México no se le pone mucha atención al peatón: calles sin banqueta, sin pasos peatonales o con cruces peligrosos. Mi mejor amiga vive rodeada de de fraccionamientos: cuadras y cuadras de paredes blancas a ambos lados de la calle. Caminar ahí de noche es de terror.

     

    Antes de dar el sí

    Ya viste la casa o el departamento. Cumple tus mínimos y un par de cosas de tu lista de deseos. La ubicación es buena y llegar no es un problema. Estás enamorado de la propiedad y lo qué quieres es tener el trámite listo para la firma. Alto. Antes de llamar a la mudanza hay algunas otras cosas qué hacer.

    · Visitar otros lugares: si la propiedad es nueva o en preventa visitar otros desarrollos de la misma inmobiliaria te puede dar información muy valiosa sobre las casas. Fíjate en cómo se mantienen las propiedades, cómo se ve la gente que vive ahí, los servicios públicos y si hay muchas propiedades en venta. Ver una comunidad activa, con casas y áreas comunes bien cuidadas dice mucho de las propiedades. Ver muchos letreros de “Venta o renta”, fugas de agua, basura en las calles o zonas descuidadas son focos rojos.

    · Hacer viajes a la propiedad: a diferentes horas y días de la semana. Del trabajo a la nueva casa, de la nueva casa a la escuela de los niños. En la mañana con el tráfico, en sábado en la noche para ver el nivel de ruido y el alumbrado público. Cuando compré casa estaba entre dos ubicaciones, el punto de inflexión fue irme en trasporte público. Resultó que la ubicación que estaba más cerca de mi trabajo era la más complicada.

    · Revisar la zona: ¿qué hay alrededor? Zonas comerciales, escuelas, salones de fiestas, oficinas, industria o más viviendas. Eso dice mucho de la plusvalía y de la calidad de vida. Las zonas industriales suelen ser más ruidosas y estar más contaminadas. Yo vivo cerca del bosque y cuando se quema, tiemblo.

    · Platica con los vecinos: si te ven darle vueltas a la casa eventualmente habrá oportunidad. Diles la verdad y pregúntales cómo se vive ahí, cómo son los vecinos, si hay ruido, si pasa la basura o se va mucho la luz. La gente que no está cómoda suele decirlo.

    · Ve la propiedad desde todos los ángulos. Ve a diferentes horas del día y vela bien. ¿Hay suficiente luz?, ¿Hay mucho ruido?, ¿Cómo se ve el techo? Una vez me tocó ir a ver una casa en la playa. La primera vez que fuimos era de noche y se me hizo muy bonita. Cuando fui de día me arrepentí: había un gran domo sobre las escaleras. Esto hacía que tuviera mucha luz natural pero la hacía muy caliente y muy difícil de enfriar.

    · Toma medidas: sobre todo si hay algún mueble que no quieras cambiar. Las casas vacías se ven muy grandes porque están vacías. No vas a dejar de comprar la casa soñada solo porque no entra tu viejo sillón, pero si tu matrimonio depende de dormir en una cama King size o no puedes pensar en dejar atrás el piano de la abuela, es mejor medir primero.

    · Habla con la junta de vecinos: ya platicaste con tu vecino de la izquierda y con tu vecina de la derecha. Es hora de hablar con los colonos. No solo para saber si la propiedad tiene algún problema que no sepas o un adeudo con ellos, también para conocer tus obligaciones como parte de esa comunidad. A una amiga le pasó que ella odia las tejas pero compró una casa con la cochera de tejas pensando en remodelar y eliminarlas. La sorpresa fue que la junta de colonos no permitió la remodelación.

     

    Mente abierta y paciencia

    No te desesperes. Comprar una casa lleva mucho tiempo, dinero y esfuerzo. Es normal tomarse tiempo para ver propiedades y decidir. Tu nuevo hogar te está esperando a la vuelta de la esquina.

    Comentarios
    ¿Te gustó lo que viste?