...Y las circunstancias que te llevan a esto.

    Todos sabemos que lo mejor que podemos hacer por nuestra familia, nuestros amigos y por nosotros mismos es ser económicamente autosuficientes. Nuestros papás necesitan terminar de preparar su retiro (o empezar a gozarlo), los amigos tienen sus propios compromisos (caras vemos, finanzas no sabemos) y somos y deberíamos ser los únicos responsables de ganar y gastar sabiamente.

    Pero la vida es más complicada que eso. Los verdaderos amigos lo son en las buenas y en las malas… y en las malas a veces necesitamos que nos presten dinero. Pero ¿cómo pedir prestado sin poner al otro en una posición incómoda?, ¿cómo hacerlo sin arriesgarnos a perder la amistad?

     

    Los reveses de la vida

    La vida es complicada. La gente que amamos se enferma, los imprevistos suceden y hasta las mejores empresas cierran (vean a Kodak). De acuerdo a la encuesta nacional de inclusión financiera del INEGI del 2018 (ENIF), solo el 43% de los mexicanos puede hacerle frente a un imprevisto con sus ahorros.

    Este número explicaría por qué necesitamos pedir dinero prestado, pero ¿en qué nos gastamos el dinero que nos prestan?

    · Para gastos de comida, personales o servicios: el 40.9% de los mexicanos que pidió dinero prestado lo hizo para pagar cosas tan sencillas como comida, el agua o el gas. De hecho, por increíble que parezca, un amigo mío me llegó a pedir prestado para pagar su recibo de la luz y para hacer una despensa. Es más, mi esposo y yo, cuando dimos el enganche de nuestra casa nos quedamos con tan poco dinero en la bolsa que estuvimos viviendo de puntos y vales de despensa hasta que llegó la siguiente quincena.

    · Gastos de salud: el 18.8% de los encuestados pidió dinero prestado por que necesitaba pagar un doctor, medicinas o hasta una hospitalización. Recordemos que solo el 24.9% de los mexicanos cuenta con un seguro de gastos médicos mayores y, al igual que en el caso del IMSS o el ISSSTE, tenerlo no te exime de algunos gastos como materiales, exámenes adicionales, deducibles y coaseguros. Quizá no necesites el millón de pesos que costó la operación, pero sí los $50,000MN de deducible y coaseguro.

    · Emergencias o imprevistos: un 18.2% de los mexicanos uso el dinero para esto. Lo ideal, como ya lo hemos platicado antes, es tener un fondo de emergencia para este tipo de gastos que no podemos prever.

    · Gastos de educación: el 11.8% de los encuestados requirió pedir dinero prestado para colegiaturas, inscripciones, libros, clases, cursos, etc. Muchas veces este tipo de gasto se puede considerar una inversión, pues se espera que, a la larga, una mejor educación nos retribuya con un mayor ingreso.

    · Comprar, reparar, remodelar o ampliar una casa; comprar terrenos, vehículos, joyas, animales, etc.: me gusta pensar que el 11.5% de los mexicanos pidió prestado para “mejorar su patrimonio”. Remodelar una casa o comprar una propiedad son temas que no necesitan explicación, todos entendemos que esto incrementa el patrimonio familiar. Lo interesante es que comprar oro puede verse como una forma segura de guardar el dinero o preservar el patrimonio y comprar una vaca lechera o 100 pollas para vender huevos es claramente una forma de generar riqueza.

    · Comenzar, ampliar u operar un negocio: y hablando de generar riqueza, el 6.2% pidió prestado para su negocio. Aunque lo más común es el capital de trabajo (dinero para materia prima y sueldos), puede ser para muchas otras cosas, como la compra de una máquina de coser para un taller, una moto para repartir o el depósito para la renta de un nuevo local.

    · Pagar una deuda: para el 4.9% de los mexicanos endeudados esto no suena raro. Endeudarse para pagar una deuda suena contradictorio, pero es mucho más común de lo que parece. Una amiga mía es el sostén de sus papás por que los señores ya están viejitos y no pueden trabajar. Pues no me pregunten qué persona desalmada los convenció de poner su casa como garantía para un crédito y se fue sin pagar. Estuvieron a punto de perder la casa porque, como en toda buena estafa, no se dieron cuenta del problema a tiempo. Al final mi amiga se dio cuenta de la situación y otra amiga en común le prestó dinero para pagar el adeudo ajeno y ganar tiempo.

    · Pagar vacaciones o fiestas: gracias a los Dioses de la educación financiera, solo el 3.7% de los mexicanos se endeuda para irse de vacaciones o pagar la boda de la hija. Aunque es totalmente válido, no tiene mucho sentido tardar dos años en pagar algo que te gastaste en una semana, o peor, en seis horas.

     

    Con un poco de ayuda de mis amigos

    El 25.9% de los mexicanos no tiene la opción de Préstamos formales. Es decir, no le pide prestado a las instituciones financieras. Las razones de esto son:

     

    · Al 31.8% no le gusta endeudarse.

    · Al 26.2% no le interesa o no lo necesita.

    · El 23.1% no cumple con los requisitos para obtener un crédito (ingresos, trabajo estable, etc.).

    · Al 10.1% le parece que los intereses son muy altos.

     

    Cómo ya lo platicábamos en el apartado anterior, solo el 43% de los mexicanos puede hacerle frente a un imprevisto con sus ahorros. El resto necesitamos tener a quién pedirle prestado. Los mexicanos le pedimos prestado a:

    · Nuestros familiares: el 62.9%

    · Amigos o conocidos: el 40.1%

    · El trabajo: 18.2%

    · Una casa de empeño: 13.1%

    El total no da 100% por qué hubo gente que pidió dinero más de una vez o a más de una fuente.

     

    Cómo pedir prestado

    Dicen por ahí que en el pedir está el dar. Estos son los tips más importantes para pedir dinero prestado a tus amigos sin morir (de pena) en el intento:

    · Un recurso solo para las emergencias: de acuerdo a un informe del Bank of América, más de la mitad de la gente ha terminado con una amistad por culpa de un préstamo. Además, casi el 80% de las personas cree que los préstamos entre amigos son perjudiciales para la amistad. Así que el primer tip para pedirle prestado a un amigo es, no lo hagas a menos de que sea DE VERDAD una emergencia. Este debe ser siempre el último recurso.

    · Reciprocidad: pedir prestado dinero nos deja a los deudores en una posición incómoda por qué le “debemos el favor” a quién nos prestó. La mejor forma de lidiar con este sentimiento es pagar lo antes posible y devolver el favor. No tiene que ser prestándole dinero también, hay muchas formas de demostrarle a la persona que nos ayudó lo agradecidos que estamos: llevándole un rico arroz con leche casero, ofreciéndonos a cuidar a su mascota cuando salga de viaje, dándole aventón cuando deja su carro en el servicio, etc.

    · Cuentas claras, amistades largas: desde el principio acuerden cuanto se va a prestar, en cuanto tiempo se va pagar y de qué forma se va a hacer el pago. No es lo mismo decir “Préstame $10,000MN y te los pago a más tardar a fin de año” que decir “Si me prestas $10,000MN te voy a depositar $1,000MN a tu cuenta cada día 1 de mes hasta que haya terminado de pagarte”. Además, esto hay que dejarlo por escrito.

    · Se sincero: si la otra persona va a date su dinero a cambio de tu palabra, lo mínimo que puedes hacer es decirle la verdad de lo que está pasando. Si nos quedamos sin trabajo, hicimos un mal negocio o tomamos malas decisiones, podemos estar avergonzados y es normal, pero debemos comunicarlo a la persona que nos ayudará a salir del problema. La buena noticia es que la honestidad suele generar empatía, no es lo mismo prestarle $1,000MN a tu mejor amigo solo porque dice que lo necesita, a prestarle a $1,000MN a tu mejor amigo que tiene a su perro en el hospital veterinario porque se comió una caja de chocolates.

    · Se responsable y cumplido: parece una obviedad, pero no lo es. No te endeudes por más dinero del que puedes pagar. Al final del día quien te está prestando es un amigo. Si necesitas $3,000MN y lo más que puedes pagar al mes son $1,000MN, no te comprometas a pagarle en un mes. Comprométete a un monto y un plazo que puedas cumplir. Y si quedaste en pagar el día 15, paga el día 15. No solo es un acto de honestidad y seriedad, es un acto de amistad.

     

    Más vale prevenir que perder una amistad

    La idea es que nos sumemos a ese 43% de los mexicanos que pueden hacerle frente a un imprevisto sin pedirle prestado a nadie. Esto podemos lograrlo ahorrando.

    La idea es ahorrar al menos el 20% de tu sueldo hasta tener el equivalente a tres meses de sueldo. Este es tu fondo de emergencias, o cómo podemos llamarlo en este caso: tu fondo para preservar amistades.

     

    Fuentes:

    https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/414832/Libro_Tabulados_ENIF2018.pdf

    https://elpais.com/elpais/2019/04/30/buenavida/1556614611_672862.html

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