Al escribir este artículo recordé claramente la película Failure to Launch (Soltero en casa), con Sarah Jessica Parker y Matthew McConaughey. Te la recomiendo, está súper divertida y justamente hace alusión a la situación que viven los jóvenes que deciden abandonar tardíamente la casa sus padres; por ahí de 30 años o más. 

La conciencia social coloca a esos jóvenes, pero no tan jóvenes, en una posición desafortunada y mal vista. Nunca falta la tía que cada vez que te ve te dice: “ay mijito, ya estás grandecito. ¿Cuándo vas a independizarte?”. Podríamos echarle la culpa a la famosa generación boomerang, que no anticipa o no valora o no está interesada, pero como ya mencioné, este fenómeno es más bien el resultado de un contexto social diferente al que vivieron nuestros padres y abuelos y de una nueva configuración global a la que estamos en proceso de adaptarnos.

En promedio, en México, los jóvenes se independizan de sus padres a los 28 años. Sin embargo, si revisamos las estadísticas (pocas, por cierto), en la ciudad de México la edad se incrementa a poco más 30 años, mientras que, por ejemplo, en Tuxtla Gutiérrez, los jóvenes se van de su casa antes de los 28. Y no es de extrañarse, esto se debe a que el costo de la vivienda en la capital del país es 120% más caro que la localidad del sur. Ello, aunado a los bajos salarios a los que se enfrenta un recién egresado de la universidad, hacen que la permanencia en la casa paterna vaya extendiéndose.

Según datos del Observatorio de Salarios y del Foro Económico Mundial, en países como Suecia los ingresos más bajos son los más altos de Europa (para darte una idea) y la edad promedio para independizarse es de 21 años. La realidad en México es diferente, los jóvenes están en precariedad laboral. Déjame darte más textura en esto: El INEGI reporta que solo el 3.7% de los mexicanos gana más de 5 salarios mínimos, esto es 15,429 pesos al mes y el monto promedio que necesitan las familias para vivir decorosamente es de 13,529 pesos mensuales. El sueldo promedio mensual en México es de 6,117 pesos. Espera, aún hay más en esta comparativa. En Suecia, el sueldo promedio mensual es de 3,635 euros, algo así como 78,823 pesos y los que necesita una familia para vivir cómodamente son más o menos 2,900 euros.

Para efectos comparativos, siempre los extremos ilustran mejor. Lo que el párrafo anterior nos dice, es que el hecho de que los jóvenes permanezcan en su casa después de los 25 años depende en gran medida de las oportunidades económicas que tengan más que de una apatía generacional. Se tiene registrado que muchos jóvenes abandonan su hogar al encontrar su primer trabajo, pero vuelven a él cuando su ingreso empieza a ser insuficiente para mantenerse o pierden su fuente de empleo. Recordemos que estamos también en una evolución en el terreno laboral. La forma de trabajar y la manera en la que los empleadores contratan han cambiado. El tipo de trabajos es diferente, podemos ver las estadísticas de la población que se emplea como free lance y es evidente que ha crecido en porcentaje. En otras palabras, los sueldos en el país no alcanzan para vivir solos.

 

¿Has oído hablar de la generación boomerang?

Visualicemos la trayectoria de un boomerang cuando es lanzado al aire. Inicia su recorrido en un punto para después tomar una trayectoria hacia arriba y volver a donde inició su recorrido.

 

boomerang

 

Este término se ha vuelto cada vez más popular y hace referencia a los adultos jóvenes (24 a 31 años) que ya han terminado la universidad, pero eligen seguir viviendo en casa de sus padres. También se aplica a aquellos que se independizan, pero vuelven a vivir al hogar familiar.

Este fenómeno ha generado mucha investigación y debate, sobre todo en Estados Unidos, y se concluyó que la inestabilidad económica es la justificación principal.

Si te identificas como parte de esta generación, no te sientas mal. Como ya se mencionó en párrafos anteriores, estamos ante cambios globales en muchos ámbitos, desde climáticos hasta financieros y de salud. Regresar a casa de tus padres o prolongar la salida puede traer efectos positivos, como el proveer de un ingreso extra a la familia, ayuda adicional con las labores o gastos en casa e incluso compañía. También puede representar ciertos desafíos, como la convivencia intergeneracional, que obliga a que todos los miembros de la familia busquen puntos de encuentro, comunicación y estrategias saludables para resolver problemas y situaciones difíciles.

Está también el otro lado de la moneda, pues si bien tú ya eres independiente, el cohabitar con tus padres sugiere seguir ciertas reglas dadas dentro del núcleo familiar. Probablemente, las reuniones con amigos deberán ser limitadas y puedes incluso sentir que no tienes autonomía ni un espacio libre para ti solo. Pareciera que estas atrapado entre la adolescencia y la edad adulta, entre la independencia económica y la dificultad para levantar el vuelo.

No entres en pánico, siempre hay caminos que te llevan a alcanzar tus metas. Tal vez no sea fácil, pero se puede lograr. Si estás pensando seriamente en salir de la casa de tus papás y empezar tu vida independiente, aquí te dejo algunos consejos para que consigas tu independencia sin morir en el intento:

Es importante iniciar con ciertos ensayos en casa de tus padres. Esto te ayudará a irte preparando para el día “D”. Unos tres meses de prueba son muy buenos para que vayas “midiéndole el agua a los camotes”.

 

Vamos a ver. Aquí te dejo algunos consejos Pre-launch.

.Empieza a adoptar la idea de que no habrá nadie que este día a día para ti. Papá, mamá y hermanos ya no estarán más. Visualízate y empieza a llevar a cabo las actividades que harías si estuvieras ya viviendo solo. Por ejemplo: lavar trastes, ropa, hacer comida, limpiar el piso, los baños, etc, etc, etc. En pocas palabras, empieza a encargarte de tu vida.

.Elije dos cuentas para pagar. Luz y teléfono. Internet y Agua. Tintorería y Gas. No es por asustarte, pero acuérdate de que en tres meses pagarás todo tú solo.

.Después del punto anterior no te queda de otra más que empezar a administrar tus finanzas. Piensa una forma eficaz de llevar un record de tus ingresos y gastos, esto te permitirá empezar a ahorrar eficientemente y, por lo que más quieras, por tu independencia financiera, aléjate de momento de las deudas. Una vez que te establezcas y te acostumbres a tu nueva vida de libertad, podrás empezar a visualizar la utilidad de los créditos, especialmente de la tarjeta de crédito.

Bien, ya pasaron tres meses, ya tienes dominado el tema de las labores domésticas, ya cocinas sin que se te queme el agua, ya pagas algunas cuentas y sabes perfecto controlar tu lana, pues es hora de dar un par de pasos adicionales para que no te vayas como gorda en tobogán y resulte todo un fracaso.

 

Haz tu presupuesto.

Incluye en el todos los gastos que tendrás. Por ejemplo:

Renta (Depósito y renta anticipada)

Servicios (agua, luz, teléfono, etc.)

Transporte

Comidas

Despensa

Emergencias (siempre es bueno tener un guardadito)

Entretenimiento.

No olvides que deberás amueblar el depa. Si lo rentas amueblado, haz caso omiso de este punto.

Etc.

 

¡¡¡Bingo!!! Ya tienes tu presupuesto. Ya estás muy cerca de decirle adiós a los que te vieron nacer. Tener los números claros evitará que a los dos meses estés de regreso en el nido. Probablemente con este ejercicio también te hayas dado cuenta de que quizás tengas que sacrificar el cafecito diario que te echas, o las cenas con amigos, pero nada es para siempre, veras que siendo disciplinado pronto irás incorporando nuevamente esos y otros gustitos.

 

Ahora, con base en tus números reflexiona y empieza a definir lo siguiente.

.¿En dónde vas a vivir? Ve buscando depas y dándote una idea de las rentas y las colonias.

.¿Quién será tu aval? Recuerda que en la mayoría de los contratos de renta de inmuebles debe de existir uno. Piensa en quién puede serlo y ve comentando la idea con esa persona.

.¿Qué tan cerca estarías de tu lugar de trabajo?, ¿de la casa de tus padres?, ¿de tu escuela en caso de que sigas con algunos estudios?

.¿Contratarás línea telefónica, internet y cable? ¿O Solo Netflix?

En este punto puedes considerar tener uno o varios “roomies”. Ojo, esta decisión debes pensarla muy bien. Y si te decides por compartir un depa con otros cuates, define tus prioridades. Piensa cómo te gustaría que fueran las personas con las que vas a compartir techo. ¿Te gustaría que fumen o que tomen? Cuál es tu opinión sobre el uso de drogas; el aseo. Recuerda que compartirás la cocina y, probablemente, el baño. En fin, valora muy bien esta decisión que, si bien es un apoyo económico en tu viaje hacia la libertad financiera, involucra riesgos. Puedes entrar a páginas como dadaroom.com o compartodepa.com.mx. Vaya, quizás este pueda ser un buen tema para el siguiente artículo.

 

El día “D”.

Dicho lo anterior, parece que estás listo para ponerle fecha. Platica con tu familia sobre el día en que te verán dormir en tu cuarto por última vez. Planea bien tu salida. Disfruta esos últimos días. Ve empacando las cosas que quieras llevarte y guardando bien las que dejas. No está padre dejar el tiradero en el que algún día fue tu espacio.

En el nuevo lugar, establece el día de la firma de tu contrato y el día en que tomarás posesión del inmueble. Agenda la recepción de tus muebles si es que el lugar no cuenta con ellos. Revisa que los servicios (Luz, agua, teléfono, etc.) funcionen y estén al corriente de pago. Y a volar palomita, estás listo para moverte hacia tu nueva vida.

Quizás todo lo que acabas de leer parece abrumador, pero ciertamente te ayudará a que tu transición sea un poco más ordenada y que te asegure, en la medida de lo posible, el éxito en tu nueva etapa. Apenas respires el aire de tu nuevo lugar te darás cuenta de que tampoco era tan difícil. Recuerda que los miedos son nuestro principal obstáculo y que al final la gran mayoría de ellos no se cumplen pero sí que nos inmovilizan. Enhorabuena, ahora sólo te queda seguir siendo responsable y disfrutar todo lo que puedas de esta nueva experiencia.

¡¡¡Bon voyage!!!

 

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