Sal de la telaraña de las tarjetas de crédito.

Conozco pocas personas que han resistido la tentación de comprar cosas con el poder de una firma. La mayoría empezamos utilizando la tarjeta de crédito con cierto miedo, pero al poco tiempo se convierte en vicio. Los meses sin intereses son el mayor gancho para quedar atrapado en la telaraña financiera en la que se convierten las tarjetas de crédito.

 

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Compras unos tenis, los pagas con la tarjeta y todo está bien, después te vas de vacaciones, el avión, hotel y las comidas los pagas con la tarjeta, a meses sin intereses para que nos se haga pesado, así continua la historia hasta que llegas al tope del límite de la tarjeta. Algunas veces el banco se aventura a aumentar tu límite de crédito y continúas con el mismo comportamiento, otras veces un nuevo banco te da otra tarjeta que extiende esa red en la que ya has sido atrapado.

Mes con mes pagas las tarjetas, pero poco a poco te das cuenta de que ya sólo te alcanza para cubrir el monto mínimo a pagar. Obviamente lo pagas, para que no te bloqueen y puedas seguir utilizando tus tarjetas y con ello la deuda crece cada día más. Si este escenario te parece conocido, continua leyendo, posiblemente en este texto encuentres una salida que no sea tan dolorosa.

¿Has tocado fondo?

Si ya llegaste al punto en el cual se te hace extremadamente difícil cubrir los pagos mínimos de las tarjetas, entonces has tocado fondo y sólo es cuestión de tiempo para que pierdas la compostura y caigas en atraso de pagos. No lo hagas, en verdad, tu futuro se verá comprometido si tomas esa decisión. Existen opciones. No será sencillo pero valdrá la pena.

Una opción es la re financiación de la tarjeta de crédito, también se le conoce como consolidación de la deuda, o de manera más común, unir todas tus tarjetas en una sola. ¿Qué es, cuándo hacerlo y cómo?

Refinanciar significa tomar un nuevo préstamo, idealmente, con condiciones más favorables, para cubrir un préstamo existente. Hay diferentes formas de refinanciar las deudas con tarjeta de crédito. Una es sacar un préstamo con garantía hipotecaria, otra es con un préstamo personal y la más común es transferir varios saldos de tarjeta de crédito a otra tarjeta con una línea de crédito alta y un bajo CAT (costo anual total). Empecemos por revisar la última opción

Transferir todos los saldos de las tarjetas de crédito a una sola.

Supongamos que tienes un par de tarjetas, en una tienes un adeudo de $45,000 pesos, tiene una tasa de interés del 45% con un CAT de 57%. La otra tarjeta, tiene poco tiempo contigo y sólo debes $25,000 pesos, su tasa de interés es del 29% con un CAT de 34 por ciento. Podrías comunicarte con el banco que expidió la segunda tarjeta, explicar tu situación para que puedas trasladar el saldo de la primer tarjeta, en su totalidad o parcialmente. Al hacer esto ahorrarías mucho dinero por concepto de intereses, pues la segunda tarjeta tiene un interés más bajo, además de la anualidad.

Simplifiqué mucho la situación con la finalidad de que sirviera de ejemplo, las situaciones reales suelen ser más complejas. Pero si ya estás en una situación parecida, empieza a monitorear las diferentes opciones que te brinda la banca. Hay bancos que ofrecen tarjetas diseñadas especialmente para trasladar saldos de otras tarjetas, y te dan un interés bajo.

Si decides trasladar el saldo de tus otras tarjetas a una de este tipo, debes poner atención a las condiciones, muchas veces la tasa de interés es promocional, es decir, que, transcurrido un periodo previamente estipulado, la tasa de interés aumentará.

Incluso con esas condiciones puede ser una buena alternativa, sólo ten en cuenta que estarás a contra reloj y aprovecha ese periodo de promoción para pagar lo más que puedas y salir rápido del atolladero. Aprovecha si el banco te ofrece transferir los saldos de manera gratuita, de otro modo, este tipo de tramites tiene costo, puede ser un porcentaje de la cantidad que quieras transferir o un monto fijo, el que sea mayor. También pregunta si hay otras comisiones o penalizaciones, ya sea por pago anticipado, impago o incumplimiento de los montos.

Cuando se transfieren saldos a una nueva tarjeta de crédito, se firma un contrato, en las clausulas más importantes de este contrato se estipulan los montos mínimos y máximos de la transferencia. Pregunta el monto mínimo y el límite de adeudo máximo a traspasar. Soy de la idea de que es mejor que te quedes con una sola tarjeta, yo buscaría la opción que me permita hacerlo.

Una cosa muy importante: No debes tener atrasos en los pagos de las otras tarjetas de crédito, de otra manera se dificultará mucho que un banco acepte transferir tus saldos. Mi recomendación final es que analices diferentes opciones, y te quedes con aquella que te ofrezca mayores incentivos. Por ejemplo, programas de recompensas, anualidad gratuita y quedar exento del cobro de otras comisiones. Después de todo, hay que hacer de la necesidad una virtud.

Refinanciamiento con préstamo personal.

Cabe la posibilidad de que tengas varias tarjetas de crédito, todas al límite y consolidar la deuda de varias tarjetas en una sola ya no sea opción o no sea la mejor. No te desanimes, puedes solicitar un préstamo personal con la finalidad de liquidar todas tus tarjetas.

En realidad esta es una buena opción, pues la tasa de interés en este tipo de créditos es más baja; respecto a las tarjetas de crédito y el plazo, puede extenderse por 4 o 5 años, con lo cual los pagos mensuales serán muy bajos y verás como aumenta tu ingreso disponible.

Reitero, toma este tipo de medidas antes de caer en insolvencia de pagos, de lo contrario tu historial crediticio ya tendrá problemas y no podrás acceder a las mejores opciones.

Revisa las diferentes alternativas que te ofrece la banca tradicional y las Fintech. Esta industria está ofreciendo condiciones muy atractivas y rápida disponibilidad de dinero. Toma en cuenta dentro de los costos de refinanciamiento las comisiones o cargos por el nuevo crédito, para saber si en verdad te conviene o es preferible buscar otra opción.

Refinanciamiento con crédito hipotecario.

Un crédito cuya garantía sea un inmueble puede ser muy arriesgado, pero también puede ser lo más conveniente, porque seguro es la opción que tiene la tasa de interés más baja y el plazo más largo.

Pide prestado sólo lo suficiente para pagar tus tarjetas de crédito. Haz un plan financiero que te permita reembolsar el préstamo con garantía hipotecaria lo más rápido posible. Recuerda que un préstamo con garantía hipotecaria significa que pones el inmueble como garantía de la deuda. De no pagar el préstamo, perderías tu propiedad.

Aprende la lección.

Puede ser que hayas elegido consolidar tus deudas en una sola tarjeta de crédito, por tanto, dispones de una tarjeta. No la utilices, si es preciso no la tengas al alcance. Si es mucha la necesidad de disponer de una tarjeta de crédito, elige la que tenga la tasa de interés más baja y beneficios que realmente representen una diferencia para ti.

Muchas veces no tomamos las medidas adecuadas porque esperamos que mejoren nuestras finanzas como por arte de magia, decimos cosas como “el próximo mes lo compenso” o “con el ingreso extra que voy a obtener, pago lo que debo”. Hay que ser realistas y no dejar que siga aumentando la deuda. Detén la “hemorragia” financiera, porque el dinero que pediste prestado genera intereses, y por lo menos para mí, no hay cosa más triste que gastar dinero en intereses, porque es dinero que no se disfruta en alguna experiencia u objeto, simplemente es dinero tirado.

Si lograste refinanciar tu deuda y firmaste un compromiso con una cuota mensual, lo mejor será cumplir a tiempo. La meta primordial debe ser pagar lo antes posible. Por eso, ajusta tus gastos a lo mínimo indispensable. De no ser capaz de ajustar tus gastos, entonces volverás a estar en problemas en poco tiempo. Trata de pagar por lo menos 5% o 6% de la deuda total cada mes. No pagues sólo el monto mínimo.

Es comprensible que una persona pierda la cabeza y entre en un espiral de deudas con una tarjeta de crédito difícil de salir. Pero volver a incurrir en el mismo comportamiento dos o tres veces ya no es aceptable. Una vez que hayas refinanciado tus tarjetas de crédito y hayas salido de la deuda, mantén una sola, no les temas ni las satanices, aprende a usarlas con inteligencia y responsabilidad, son una gran herramienta que te facilita la existencia.

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