¿1, 5, 10? ¿Cuántas cuentas debo tener?

    A menos que seas un monje benedictino recluido en algún monasterio de los Alpes suizos (e incluso así, quien sabe) seguramente de una u otra forma has tenido relación con instituciones bancarias a través de los diferentes productos que ofrecen.

    Como te imaginarás, el vínculo inicial, que incluso para algunos comienza en la niñez, es una cuenta de las denominadas “a la vista”. Este tipo de cuentas es el vínculo más fuerte que tenemos con los bancos y, si lo pensamos bien, es también la mayor muestra de confianza que podemos tener con ellos.

    Sea cual se la modalidad con la que cuentes: cuenta de nómina, cuenta de cheques, cuenta de ahorro con rendimientos, etc. La verdad es que muchas veces no somos consientes del producto que tenemos e incluso en ocasiones simplemente seguimos con esa cuenta porque siempre la hemos tenido.

    Una pregunta común es si se debería tener más de una cuenta bancaria. En principio, y para que tengas un panorama mayor, te voy a platicar la distinción de los productos bancarios.

    Para quienes están detrás del mostrador de los bancos, todos los productos se dividen en cuentas activas y pasivas.

    Para las instituciones bancarias una cuenta de activos es generalmente un crédito en cualquier modalidad ya que la institución esta poniendo dinero para otorgarte dicho financiamiento; por otro lado, los productos pasivos se refieren a cualquier esquema en el cual el cliente es quien provee los recursos al banco a través de una cuenta de ahorro, inversión etc., estos casos lo podemos entender como que tu estás prestando tu dinero al banco para que ellos lo inviertan, presten, etc.

    Partiendo de esto, la primera respuesta sería: al menos debes contar con una cuenta de activo y una de pasivo. Esto se podría ver representado en su forma más básica por una cuenta de nómina y una tarjeta de crédito.

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    SI tienes estos dos productos, vamos bien, digamos que tienes un buen inicio en cuanto al portafolio de productos con el que cuentas.

    Cuentas de Ahorro/Inversión

    Ahora, si nos enfocamos en los productos pasivos, seguramente seguirás pensando si es conveniente tener más de una cuenta de ahorro o de inversión. Anteriormente era mucho más común que la gente buscara tener su dinero en el mayor número de instituciones posibles, esto como mecanismo de cobertura en caso de que alguna de las instituciones tuviera algún problema de liquidez. Para serte honesto, hoy esto se ve mucho más lejano, sobre todo si eres cliente de alguno de los grandes bancos que cuentan incluso con respaldo internacional.

    Sin embargo, sí es importante tener cuidado, ya que existen muchas pequeñas empresas que ofrecen atractivas condiciones para atraerte como cliente. Es importante que verifiques que sean instituciones reguladas por la CNBV (Comisión Nacional Bancaria y de Valores) y por el Banco de México, esto te brindará garantías de que la institución no esta jugando con tu dinero.

    Es igual de importante recordar que todas las instituciones reguladas cuentan con el respaldo del IPAB (Instituto para la Protección del Ahorro Bancario), este organismo del Gobierno Federal protege tus recursos hasta por 400,000 UDIS, que en la actualidad son algo así como $2,530,000. Como te darás cuenta, es una cantidad considerable, que incluso si tu institución financiera cayera en bancarrota, estaría respaldada por parte del gobierno.

    Ahora bien, si lo tuyo no es la paranoia, hay otras buenas razones para tener más de una cuenta en el banco. Recuerda que cada tipo de cuenta tiene características y beneficios específicos, por lo que es importante conocerlos para poder tomar la mejor decisión.

    Por poner un ejemplo, la cuenta de nómina es un excelente medio para recibir tus ingresos; no tienes cargos por retiros en cajeros ni comisiones por manejo de cuenta. Sin embargo, si lo que estás buscando es generar intereses, deberás transferir tu dinero a una cuenta de ahorro con intereses, o de inversión, ya que de otra forma la inflación se terminará comiendo tu colchoncito.

    Una combinación que funciona, generalmente, es tener una cuenta que te permita disponer, realizar compras y usarla, digamos, en el día a día, y, por otro lado, una cuenta destinada a generar patrimonio y ahorro, donde, aunque los mecanismos de disposición no sean tan amigables, tendrás el beneficio de generar ingresos por tu dinero.

    Líneas o cuentas de crédito

    Por otro lado, si consideramos las operaciones activas, te diré que siempre es importante contar con al menos una tarjeta de crédito. Incluso si eres súper responsable financieramente hablando y huyes del Buen Fin y sus meses sin intereses, tener una línea de crédito de fácil disposición siempre será una buena idea para poder hacer frente a imprevistos o emergencias.

    Al igual que con las cuentas pasivas, en tarjetas de crédito hay un abanico impresionante de opciones. Algunas tarjetas te ofrecen bajas tasas de interés, pero anualidades mayores. Otras, por su parte, te brindan una gran cantidad de beneficios en viajes o devolución de un porcentaje de tus compras.

    Si piensas tenerla en la caja fuerte solo para emergencias, la realidad es que lo que más te conviene es una tarjeta donde la anualidad sea muy baja o incluso nula. Si por el contrario eres de los que busca cupones hasta debajo de las piedras, la realidad es que una tarjeta de beneficios puede ser una gran alternativa para realizar tus compras diarias y obtener beneficios por ellas.

    Existen incluso algunos productos como las tarjetas de “Servicios” que ofrece American Express, donde el saldo total debe ser liquidado al corte, es decir, tu línea de crédito tiene un límite de pago de 45 días únicamente, pero este plazo no te genera ningún interés. Este tipo de productos pueden ser una buena alternativa si lo que buscas es obtener los beneficios de una tarjeta Premium, como los que ofrece la mencionada compañía.

    Repasando lo que hemos platicado, seguramente te darás cuenta de que es bueno tener más de una cuenta y aunque, como en todo, los excesos son malos, lo importante es conocer las características de los productos que se ofrecen en el mercado y tomar decisiones informadas.

    En mi experiencia personal la mejor combinación es:

    • Una cuenta a la vista para disposición (nómina o cuenta básica)
    • Una cuenta de inversión o ahorro con pago de intereses
    • Una tarjeta de crédito con una línea de crédito importante como respaldo para emergencias
    • Una tarjeta de crédito o servicios con beneficios para tus consumos o compras diarias

    Para algunos, cuatro puede sonar excesivo, pero creo que es una combinación sana.

    Recuerda ser prudente especialmente con las tarjetas de crédito, la realidad es que una vez que cuentas con una, y si has mantenido un buen historial crediticio, te lloverán ofertas para nuevas tarjetas. No digas que sí solo por tener una más, recuerda que la mayoría te generarán anualidades y te pueden llevar a un sobre endeudamiento que supere tu capacidad de pago.

    Con la combinación que te propongo, lo ideal sería buscar que tu tarjeta de respaldo aumente su línea de crédito en lugar de llenarte de un montón de tarjetas con líneas de crédito bajas. Un consejo para lograr esto puede ser utilizarla para realizar compras grandes y pagar el total, y, ojo, por compras no me refiero a ir a atascarte de ropa, pero si has ahorrado para comprar un nuevo refrigerador y ya estás listo, ocupa tu tarjeta de crédito y liquídala de inmediato, yo en ocasiones incluso he realizado el pago de la tarjeta en el mismo mostrador.

    De esta forma mantendrás activa tu línea de crédito y con un historial impecable que te permitirá ir ampliando tu crédito y tener ese recomendado respaldo.

    Siempre mantente atento a las condiciones de las cuentas que tengas, recuerda que en la mayoría de los contratos se establece que la institución bancaria podrá modificar las condiciones de estas, por lo que, si no eres muy dado a revisar todos los folletos que vienen en tu estado de cuenta, es probable, que las tasas de interés, comisiones o alguna otra característica hayan cambiado con el paso del tiempo.

    En caso de que esto suceda, es importante que revises qué hay de nuevo en el mercado y, en su caso, cambiar tu cuenta o incluso la institución bancaria para siempre tener los mejores beneficios.

    Recuerda que el bien más preciado para los bancos son sus clientes, por lo que habla con tu ejecutivo y pídele asesoría personalizada para ver qué productos son los que más se ajustan a tus necesidades y estilo de vida.

     

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