El día de la mujer es un día especial. Pero no me malinterpreten, no es día para mandar Piolines felicitando a todas las tías por ser “mujeres excepcionales” o “lo que hace bello a este mundo”.

    Claro que las tías son excepcionales y las mujeres hacemos del mundo un lugar mejor, pero, en realidad, el día de la mujer es para recordar lo que hemos hecho para que el mundo sea un lugar seguro donde las mujeres podamos desarrollarnos, crecer y ser felices. Y, obviamente, para revisar qué tareas tenemos pendientes.

     

    Buenas y malas noticias para las mujeres en nuestro día

    Como resultado de la lucha, ha habido grandes avances que podemos festejar aunque todavía hay mucho trabajo por hacer:

    · La representación política:

    o Buena noticia: las mujeres han duplicado su presencia política en los últimos 25 años.

    o Mala noticia: esto significa solo el 25% de los espacios ocupados por mujeres.

     

    · Mujeres líderes empresariales:

    o Buena noticia: en el 2019, la lista Fortune 500 registró la mayor cantidad de mujeres directoras generales.

    o Mala noticia: menos del 7% de los integrantes de dicha lista son mujeres.

     

    · Mujeres en el deporte:

    o Buena noticia: en Tokio 2020 se espera que por primera vez hombres y mujeres estén igualmente representados en la justa olímpica.

    o Mala noticia: en el mundo a las mujeres deportistas se les paga mucho menos que a los hombres deportistas.

     

    Todo comenzó por querer defender los derechos de alguien más

    La lucha de las mujeres por nuestros derechos ha sido larga pero fructífera. De acuerdo a ONU Mujeres, esta se remonta a 1848, año en el que fue celebrada la primera convención por los derechos de las mujeres.

    Lo que ahora nos parece cotidiano, en aquella época no lo era: Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, indignadas ante la prohibición de opinar en una convención sobre la esclavitud, convocaron a cientos de personas en Nueva York para exigir derechos civiles, sociales, políticos y religiosos. Muchos se burlaron de aquellas soñadoras, sobre todo, por exigir su derecho al voto: pero eso no les importó y el tiempo habría de darles la razón.

    Tendrían que pasar cincuenta años para que Nueva Zelanda se cubriera de gloria al ser el primer país autónomo en reconocer el derecho de las mujeres a votar. Fueron necesarias 32,000 firmas en un documento de 230 metros de largo para que esto fuera posible. Esto se convirtió en un faro de esperanza para las mujeres de todo el mundo y sus acciones han seguido inspirando mujeres a lo largo de la historia.

     

    Pidiendo “Pan y paz” las mujeres revolucionan Rusia

    El primer día de la mujer fue en 1911 y reunió a más de un millón de personas en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza a favor del voto y los derechos laborales de la mujer. Hay expertos que relacionan las manifestaciones del día de la mujer de 1917 en Rusia con la abdicación del Zar, de hecho, este día es fiesta nacional en ese país.

     

    Mujeres unidas contra los impuestos

    En 1929, en Nigeria, las mujeres igbo protestaron contra los jefes designados antidemocráticamente. Al igual que en nuestros días las protestas se hicieron bailando, cantando e incluso, destruyendo algunas casas. Tristemente estas protestas fueron duramente contenidas y hubo víctimas mortales.

    La buena noticia es que los jefes se vieron obligados a dimitir y se eliminaron algunos impuestos.

     

    Las mujeres luchan y obtienen derechos para todos

    En 1945, 1,500 lavanderas de Dublín fueron a paro para exigir mejores condiciones de trabajo. Puede parecer algo pequeño, pero después de tres meses de ropa sucia, por fin se llegó a un acuerdo donde todos los trabajadores, hombres y mujeres, obtuvieron una semana más de vacaciones.

    Sería justo el año siguiente que se crearía la Comisión jurídica y social de la mujer de la recién nacida ONU, que era el primer órgano intergubernamental dedicado exclusivamente a la igualdad de género. Este sería el precursor de la ONU Mujeres, fundada en el 2010 para trabajar exclusivamente por los derechos de la mujer.

     

    Inspiración para el 9 de marzo

    25,000 mujeres fueron a paro en Reikiavik en 1975 para protestar contra la desigualdad económica. Esto provoca que los hombres tengan que llevar a sus hijos a su trabajo, y le llamen a este día “El viernes largo”. La gente de Islandia reconoció ese día que, sin las mujeres, el país se paralizaba. Puede parecer algo sin importancia, o que ya se sabe, pero, solo cinco años más tarde, Vigids Finnbogadottir sería electa como presidenta.

    A la fecha, el parlamento en Islandia está formado por 44% mujeres y es el país con menor desigualdad de género en el mundo desde 2009. Actualmente solo hay 19 países con jefas de estado mujeres.

     

    El poder femenino contra la guerra

    En el 2003, las mujeres liberianas decidieron organizarse contra la guerra civil en su país. Lideradas por Leymah Gbowee organizaron una huelga de sexo para forzar a los hombres a participar en las conversaciones de paz. También amenazaron con desnudarse en el espacio público si los delegados no llegaban a un acuerdo.

    Así pusieron fin a una guerra de 14 años y Ellen Johnson Sirleaf es electa como la primera mujer jefa de estado en África.

     

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    Pequeñas acciones de todos los días

    Tener un mundo más justo nos conviene a todos y todos podemos participar. La tarea continúa durante todo el año y, aunque pueda parecer extraño, las pequeñas acciones inspiradas por los grandes movimientos pueden lograr revoluciones. Así que, aquí tenemos pequeñas acciones de todos los días que pueden marcar la diferencia:

    · Compartir el cuidado: lo más común es que sean las mujeres las encargadas de cuidar a otros. Desde el trabajo de enfermería en los hospitales hasta la responsabilidad de la crianza en casa. Pues no más. Es hora de que los hombres se involucren. Puede parecer difícil, pero la recompensa es alta: no solo las mujeres tendremos más tiempo para desarrollarnos, sino que los hombres podrán gozar de la belleza del cuidado de otros. Conocer la magia de la primer palabra de un bebé o la placidez de una tarde junto a un adulto mayor son experiencias que no se deberían estar perdiendo.

    · Denunciar los casos de sexismo y acoso: cuidarnos unos a otros es vital. Las mujeres lo estamos haciendo, pero los hombres deben hacer su parte. Denunciar y encarar a sus pares cuando ejercen violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas es el paso obvio, pero dejar de lado los chistes “de machos”, los piropos y los estereotipos de género también son pasos a seguir.

    · Exigir una cultura de igualdad en el trabajo: aún hay una gran brecha salarial entre hombres y mujeres. Además, no es raro ver puestos donde se prefiere candidatos hombres por costumbre o prejuicios. Darnos cuenta de que estos comportamientos existen puede marcar la diferencia. También es importante apoyar políticas de igualdad de género, aunque en ese momento no nos afecten directamente: licencias de maternidad para madres y padres, salas de lactancia, horarios flexibles de trabajo para hombres y mujeres, etc.

    · Voltea a ver a las mujeres en el cine, la ciencia y el arte: la próxima vez que quieras leer un autor que no conoces o ver una película nueva, piensa también en las creadoras. En el arte y la ciencia aún tenemos poca visibilidad. Por ejemplo, de acuerdo a un análisis sobre películas en 11 países, solo el 23% de ellas tienen una protagonista mujer.

    Si no sabes por dónde empezar, aquí te damos ideas.

    · Decir lo valiosas que somos, en todos los aspectos: no es raro que a las mujeres nos digan “guapas”, “princesas” o adjetivos menos lindos como “mandonas” o “delicadas”. La próxima vez que quieras halagar a una mujer piensa en una característica que no sea física. Puedes decirnos que somos inteligentes o audaces. Cuando vayas a dar una crítica o a usar un adjetivo, piensa “si un hombre se comportara así, ¿usaría las mismas palabras para describirlo?”.

    · Los hombres sí lloran: hay muchas nociones sobre lo qué es y no es ser hombre. Se vale ser hombre y tener sentimientos. Se vale platicar sobre ellos y sentirse vulnerable. Alentemos a los hombres a compartir sus emociones, también lo necesitan.

     

    Observa a las mujeres a tu alrededor

    El día de la mujer se trata de honrar y continuar el esfuerzo de todas las mujeres. Las que vivieron hace muchos años y empezaron la lucha, nuestras madres que se atrevieron a ser diferentes de sus propias madres, nuestras hermanas, amigas, primas, vecinas, que pueden estar o no de acuerdo con nosotras, pero forman parte de nuestra vida y nuestra tribu.

    El primer deber como mujeres es apoyar a otras mujeres. Diferentes, sí. Pero en esas diferencias está nuestra fuerza: las islandesas no pueden ser iguales que las nigerianas, y las mexicanas tampoco nos parecemos tanto a las rusas. Pero en la lucha por nuestros derechos, caminar de la mano es ya una revolución.

    Y como diría Winifred: “Nuestras cadenas hay que romper, nuestros derechos hay que defender. Y nuestras hijas y sus hijas, gritarán agradecidas: bien hecho”.

     

    Fuentes:

    https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151024_islandia_mujeres_huelga_lb

    https://interactive.unwomen.org/multimedia/timeline/womenunite/es/index.html#/closing

    https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/2/compilation-small-actions-big-impact-for-generation-equality

    https://www.unwomen.org/es/digital-library/multimedia/2020/2/infographic-visualizing-the-data-womens-representation

     

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