7 enfermedades y algunos trastornos financieros ¿Cómo diagnosticarlos?

    A raíz de que escribo artículos sobre Finanzas Personales para Bancompara, muchas personas se me acercan pidiéndome por favor que los ayude a tener una vida financiera sana. “Gasto más de lo que gano; normalmente llego al final de la quincena sin dinero; no puedo ahorrar; son algunos de los comentarios que me hacen”.

    Normalmente mi respuesta es afirmativa y con todo el entusiasmo del mundo les digo que tengamos una reunión para platicar y desarrollar un plan que subsane sus deficiencias administrativas. Dicen que sí y no vuelven aparecer. Me gusta pensar que el simple hecho de haber pedido ayuda ha transformado su modo de actuar y poco a poco mejoran sus finanzas.

    Soy bastante ingenuo, creo que acabo de dar muestra de ello. La verdad es que nada cambió por el simple hecho de pedir ayuda. Esto me llevó a pensar ¿Los temas de dinero, sólo son temas de dinero?

    Depresión, envidia y ansiedad son algunos de los sentimientos que nos motivan a tener conductas malsanas. Por ejemplo, que la fuente de felicidad de algunas personas radique en estar pensando todo el día en las cosas que poseen, por ende, entre más bienes adquieran más felices serán.

    Sin embargo, esto es falso. Todos conocemos la historia del algún famoso que ha logrado obtener una gran fortuna con su trabajo y talento. Fama, fortuna y belleza deberían ser ingredientes de la receta de la felicidad, no obstante, dilapidan el dinero en coches, casas, ropa y demás cosas que rebasan lo absurdo para terminar en suicidio o situaciones igual de trágicas.

    En este contexto me he dado a la tarea de hacer una pequeña lista de las enfermedades y trastornos que tenemos con el dinero y que se acentúan en la época final de cada año, pues tenemos la sensación de que, con el fin de un ciclo, las cosas cambiarán para mejor.

     

    1. Insuficiencia aguda de efectivo

    Seamos sinceros, si estás leyendo este articulo seguramente no te falta alimento, un lugar donde dormir y lo suficiente para vestir. Entonces ¿de dónde viene el pensamiento de que no tienes dinero?

    Lo más probable es que sea de la competencia. Compararte con otra persona con poder adquisitivo más alto te mantendrá agotado, estresado y endeudado. Tu frase está incompleta, debería decir, “no tengo dinero suficiente para vivir como lo hace X persona”.

    Te sugiero cambiar la perspectiva y preguntarte qué hace tal persona para tener esa cantidad de dinero y si estarías dispuesto hacerlo tú. Tal vez no seas tan rico como tu contraparte, pero gozas de mayor libertad; valórala.

     

    2. Erosión del patrimonio, progresiva e irreversible

    Ya te escuche diciendo. ¡Yo no me comparo con nadie! Seguro tienes razón, porque el que generaliza se equivoca y yo no pretendo hacer eso. Entonces ¿por qué tienes la necesidad de cambiar el teléfono cada año, tener el auto más costoso, la casa más grande?

    Puede ser que quieras cubrir una necesidad genuina, pero ten cuidado, tu necesidad podría ser psicológica y tal vez quieras llenar un vacío sentimental o llamar la atención de alguien.

    Por ejemplo, elegir una casa adecuada es muy importante, porque irá en función del plan de vida que tienes. Elegir un crédito hipotecario que te favorezca podría ser la diferencia entre tener una vida prospera y una vida limitada. Llama a Bancompara, un asesor te ayudará a elegir la mejor opción para ti.

    Si los objetos que te compras sólo te hacen feliz un tiempo corto, sin importar cuánto te hayan costado, podría ser bueno que acudas con un terapeuta; será más barato que seguir con esa conducta consumista.

     

    3. Automedicación para combatir el daño irremediable de la economía en general

    Desde que tengo uso de razón la economía va mal, es verdad que en algunos momentos ha ido más mal, pero adoptar una actitud pasiva en esta situación sólo te ayudará a justificar ante ti mismo la falta de prosperidad.

    Tal vez tus padres no pudieron proveerte de todo lo que merecías. Tal vez seas muy malo con los números y no sepas administrarte. Tal vez las circunstancias no te han favorecido.

    Cualquiera que sea la situación, toma acción. Pues jugar a ser la victima podría conducirte a un caos financiero. Reinvéntate, adopta nuevas costumbres financieras y observa cómo poco a poco tu vida cambia.

     

    4. Limitación crónica de las posibilidades

    Me encuentro con muchas personas que dicen, nunca seré millonario. Dice Sun Tzu que el supremo arte de la guerra es derrotar al enemigo sin haber luchado. No enfrentes la vida con este pensamiento derrotista.

    Lidiar con el aburrimiento y el estrés yendo de compras como si no hubiera un mañana te creará muchos problemas. Porque lo más seguro es que sí haya un mañana, y en ese mañana estarás endeudado.

    Ser millonario no tendría por qué ser el objetivo de todas las personas, porque perseguir el dinero como un fin es una enfermedad. Pero si tomas al dinero como un medio para lograr un cambio, defender un ideal, buscar aventuras, entonces es será mejor que no lo malgastes.

     

    5. Complejo de superhéroe

    Algunas personas cuando logran cierto éxito económico se sienten con la responsabilidad de ayudar a sus cercanos. El hecho en sí mismo no está mal, es más, negar ayuda te haría ver como una persona mezquina.

    No obstante, hay que tener cuidado, porque si tienes una situación económica desahogada y no te afecta ayudar a tu familiar o amigo, está perfecto, pero si estás sacrificando tu bienestar, entonces no es la decisión más sana.

    Además, lo creas o no, estarás fomentando un comportamiento indeseable, pues la persona a la que ayudaste sabrá que, sin importar qué pase, siempre estarás ahí para ayudarlo, lo cual impedirá que madure y terminará por erosionar tu patrimonio.

     

    6. Narcicismo financiero de corto plazo

    ¿Quién no ha caído en la vieja frase “me lo merezco” cuando vemos un objeto costoso? Al menos yo he caído varias veces. Sin ir más lejos, me acabo de comprar un reloj con monitor cardiaco para cuando salgo a correr. Podría decir que “me lo merezco”, la verdad es que tiene más de un mes que no salgo a correr, pero quería una motivación para obligarme a hacerlo de nuevo.

    No digo que tu caso sea igual al mío, probablemente tú sí mereces darte algún lujo de vez en cuando, para eso trabajas duro todos los días.

    Pero al igual que cuando sientes esa aparente necesidad de darte un lujo porque lo mereces, preguntante, ¿Acaso no merezco vivir una vida económicamente segura?

     

    7. Negligencia financiera

    Comencé este artículo haciendo referencia a las personas que solicitan mi ayuda para mejorar sus finanzas personales, pero también está el caso contrario. Personas que se niegan siquiera abrir su estado de cuenta porque saben que tienen un desastre y prefieren no verlo para no enterarse.

    El que no lo veas no niega su existencia. Si gastas más de lo que ganas, te estás endeudando o estás viviendo de alguien más. Cualquiera que sea el caso, el problema aparecerá y lo más probable es que tu dinero termine controlando las decisiones que tomes en tu vida y no al revés.

    No te quiero forzar a que pongas en claro tu situación económica; pero empieza por ponerle remedio. Lo más fácil será gastar menos que la suma de tus ingresos y pagar todas tus deudas, empezando por la que te quite más ingreso y terminando por aquella que representa sólo unos pocos cientos de pesos.

    Después de un tiempo, cuando la situación ya se sienta manejable, abre tus estados de cuenta y acaba de curar tu situación financiera. Si la situación es muy grave y sientes que te rebasa, no dudes en consultar a un profesional.

     

    Trastornos financieros

    Vale la pena enlistar una serie de trastornos en la conducta financiera, que si bien no son tan generalizados, son igual de problemáticos y si detectas en ti un comportamiento cercano a alguno de estos trastornos, acude de inmediato con un experto.

    • Infidelidad financiera. Cuando mantienes un gasto exagerado y no se lo comunicas a tu pareja, peor aún, haces todo para ocultárselo.
    • Incesto financiero. Este trastorno está muy ligado con el complejo del superhéroe, pero a diferencia del superhéroe, el incesto financiero no lo hace por ayudar a su círculo social cercano, sino para manipular a las personas.
    • Permisividad financiera. Cuando das a manos llenas lo que te piden tus dependientes económicos. Les quitas la ambición a tus dependientes económicos de ganar las cosas por sí mismos.

    Conclusión

    La mayoría piensa que la cantidad de dinero que tienes depende de tu educación, del trabajo que tienes, de si tu familia tiene dinero o incluso de si tienes los contactos adecuados. Todas son variables que sin duda tienen un impacto en tu riqueza, pero, por muy buena que sea tu situación financiera, despilfarrar el dinero tendrá consecuencias, por tanto, será mejor que reflexiones sobre ese comportamiento erróneo.

    La precariedad del trabajo nos obliga a realizar una verdadera planificación del gasto para cubrir nuestras necesidades de hoy y, por supuesto, las del futuro, cuando ya no tengamos la fuerza y energía para trabajar como cuando jóvenes.

    Lo ideal es que las personas tomen conciencia de su propia desorganización y consulten a un experto, si es que se sienten rebasados por la situación. El experto no tiene que ser un financiero, de hecho, por eso quise darle un doble sentido a este artículo y describir el comportamiento financiero como si fueran enfermedades.

    No eches en saco roto este consejo, podrías descubrir cosas que van más allá de tu cuenta bancaria. Porque uno de los atributos del dinero es medir el valor de las cosas, por tanto, si tú crees que tienes mucho valor, tendrás mucho dinero.

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