Hasta que las deudas nos separen: finanzas en pareja.

Escrito por Luis Antonio Moreno en 25/04/19 02:05 PM

Lo que unió el amor, que no lo separe el dinero.

Considero que las cosas verdaderamente importantes de la vida hablamos poco. Aún no me he casado, pero hay un tema que siempre me ha preocupado y no, no es el número de hijos que vamos a tener, ni los valores en común que pueda tener con mi pareja, ni desarrollar posibles herramientas para resolver conflictos. Sin duda, todos esos elementos son muy importantes para tener una relación de pareja exitosa, pero el tema que más me preocupa, tal vez por un sesgo que me da mi profesión, es ¿cómo organizar las finanzas?

Se me ocurren tantos escenarios posibles y cada uno con dificultades únicas y pocas soluciones. Por ejemplo, si sólo una de las dos personas trabaja y el otro es 100% dependiente económico, ¿Qué se hace? ¿El que trabaja da una mesada a la casa y el otro administra? ¿Con cuánto dinero se queda cada quien? Otra situación que se me ocurre es cuando ambos trabajan pero los ingresos son muy desiguales. ¿Se debe poner el conjunto de ingresos en una “canasta” y hacer un presupuesto? ¿Si hay un aumento de ingresos, se informa a la pareja?

Sé que hay respuesta obvias, o mejor dicho políticamente correctas, como por ejemplo, que debe haber total comunicación en la pareja, simplificado en aquel viejo dicho de que lo mío es tuyo y lo tuyo es mío. ¿Pero en la realidad las parejas tienen ese comportamiento? ¿Se comparten las tarjetas de crédito y con ello las deudas? ¿Cómo no hacer del dinero un factor para convertir una relación de pareja, en una relación de poder? En fin son muchas las preguntas que me he hecho al respecto y ¿he encontrado respuestas?

Pues he ensayado muchas respuestas, pero como he dicho, no soy casado así que no están probadas mis posibles soluciones, además, creo que cada pareja es muy diferente, también dependerá mucho de la situación económica de los involucrados y lo que puede funcionar para una pareja, puede ser un desastre para otra. Pero creo que el primer paso para resolver cualquier conflicto es hacerlo visible y hablarlo.

Hablar de dinero en algunos cirulos sociales se considera hasta de mala educación y esto se extiende a la pareja. Realmente no sé a qué se deba, si es por vergüenza o si se considera un tema tabú, pero la mayoría de las conversaciones al respecto son superficiales o se limitan a los gastos de día a día y cómo aumentan los precios. Pero creo que habría que ser más activo en estos temas y hablar con sinceridad. En mi experiencia, los hombres son más reticentes a decirle a su pareja cuánto gana. Argumentan que es para no perder su libertad.

Te pregunto, si hiciéramos una lista, de un lado los gastos que hacemos de conformidad con nuestra pareja, y por el otro los gastos que realizamos unilateralmente ¿Qué lista sería más larga? ¿Crees que es una situación normal y no traerá problemas de otro tipo en poco tiempo?

Antes de dar el sí acepto.

Primero que nada, debo ser claro, para mí los divorcios no son un fracaso. Partiendo de este punto creo que habría que ver el hogar de una pareja como una empresa. Sé que no es la manera más romántica de hacerlo, pero es la más realista y probablemente la que nos ahorre muchos dolores de cabeza.

Si vemos al hogar que conformaremos como una empresa, entonces hay que poner atención en quién será nuestro socio. Idealmente tendría que ser una persona con la que compartamos, valores, educación, filosofía de vida, objetivos, etcétera. Pero no sólo eso, también sería bueno tener una visión equiparable en la manera en que nos relacionamos con el dinero.

Supongamos que uno de los dos es muy “codo” y la otra persona es muy frugal en sus gastos. Tal vez cuando eran novios no había problemas, porque cada quien hace con su dinero lo que quiere, pero ya en pareja, cuando las decisiones involucran a las dos personas, puede que la cosa ya no sea tan innocua. Pero otros escenarios tampoco me parecen deseables, imagina dos personas que sean súper “amarrados”, no gastaran en nada y el caso contrario, donde los dos sean malgastados, terminarán ahogados en deudas.

A una de las respuestas que he llegado bajo esta visión de la empresa, es que al igual que cuando se conforma una empresa y los socios hacen su aportación a la sociedad, antes de hacer vida como pareja se debe transparentar las finanzas de los “socios”. Solos y en calma infórmense el uno al otro si tienen bienes y sobre todo si tienen deudas, porque no cualquiera está dispuesto a asumir la responsabilidad de una deuda adquirida con anterioridad, incluso se podría considerar injusto.

Es importante concientizar tú relación con el dinero y cuál es la relación con el dinero de tu pareja. Imagina si esa manera de vivir sería compatible. ¿Las deudas y la manera de relacionarse con el dinero son razones suficientes para no hacer pareja con esa persona? Tal vez sí, o tal vez no, dependerá muchos de las circunstancias, pero podrían sincerarse y tomar cursos de finanzas personales o algo que los ponga en la misma sintonía y puedan tener un mejor futuro.

En las buenas.

Si ya vives en pareja y las finanzas no es un tema que se hable con naturalidad y transparencia, no pasa nada, aún estás a tiempo. Elige un momento de tranquilidad y queda con tu pareja para hablar de la situación económica de su sociedad. Toma en cuenta que no será fácil, incluso podría abrir la puerta a discusiones que antes no se tenían y por eso haya incentivos para claudicar, pero una vez superada la etapa de las “cuentas claras” las cosas irán mejorando. Tal vez sea recomendable buscar un intermediario o consejero que los ayude a tomar decisiones.

Ya sea con la ayuda de un consejero o la pareja en solitario, una vez que se transparentaron los ingresos, gastos y deudas, hagan un presupuesto. Realizar un presupuesto no tiene que ser sinónimo de restricciones, sólo es para darle un sentido al gasto, incluso se puede apartar una cantidad de dinero destinado al gasto sin necesidad de informar a la pareja.

La formulación de un presupuesto también debe servir para el desarrollo de una estrategia en conjunto. Por ejemplo, si se quiere comprar una casa, ponte en contacto con un asesor de Bancompara, ellos te ayudarán a saber cuál esquema te conviene.

Las condiciones cambian y la situación económica de las personas no es la excepción. Será mejor si desde el principio queda estipulado con que periodicidad van a revisar las cuentas. Porque hay veces en la que los ingresos aumentan para alguna de las dos personas o para ambas y no se informa a la pareja, porque resulta cómodo seguir bajo el mismo esquema y embolsarse un lanita extra. Pero si la situación es al revés, si los ingresos se redujeron para alguno de los dos y para mantener el mismo nivel de vida se ve obligado, él o ella, a contratar deuda sin informar a la otra persona, esperando que los tiempos mejoren ¿Qué pasa en esos casos?

En las malas.

Cuando los ingresos bajan o las deudas agobian es un momento muy complicado para las parejas, en especial, si sólo uno de los dos fue el responsable de la situación. Lo más común es que a la persona que se endeudo o le bajaron los ingresos se le recrimine y se haga una situación muy hostil. Es perfectamente entendible, pero eso no mejorará en nada las circunstancias.

Lo mejor es que el responsable haga conciencia de las decisiones que lo llevaron a esa situación y tome cartas en el asunto, y su pareja, lejos de hacer una lista larga de reproches lo apoye para poner remedio a la complicación y salir cuanto antes de la mala época.

En este punto, también es muy importante hacer un presupuesto que ayudará a saber en qué se está gastando el dinero, y cuáles son los recortes que se pueden hacer con el objetivo de llevar a cabo un plan de austeridad. Lo más importante en esta situación, me parece, es informar.

Hace tiempo tuve un vecino que salía todos los días de su casa a trabajar. La verdad es que el señor llevaba más de un año sin empleo, no me imagino la angustia que debía sentir, hasta que su esposa se dio cuenta. Afortunadamente su esposa lo apoyó, de haber informado su situación desde el principio, y con la ayuda de su esposa, mi vecino, tal vez pudo haber salido del bache más rápido o por lo menos no haber vivido tanto tiempo de angustia.

En las peores.

Se dice que uno sabe con quien se casa pero no de quién se divorcia. Porque cuando una relación de pareja termina, suele haber mucho resentimiento y una manera de desquitarse, o ponerse a mano, sobre todo cuando una de las dos personas se siente defraudada, es el dinero.

Como decía al principio de este texto, si viéramos la relación de pareja como una empresa, entonces desde el principio quedaría estipulada la forma de disolver la sociedad, pero no es común que se haga eso. Los contratos prematrimoniales son una solución, pero si ya vives en pareja aún puedes acudir con un experto que los aconseje.

Durante todo este texto he cuidado de no dar recetas, porque no creo que funcionen a todos, más bien he querido dar una guía de ciertos aspectos que te harán vivir mejor tus finanzas en pareja, e ir más allá de la clásica pregunta ¿Quién invita?

Cuestionarte elementos como la manera de organizar los gastos, tener una comunicación abierta, plantear las metas en conjunto y desarrollar una estrategia para lograr las metas, es fundamental para tener una pareja sana. Porque tener mucho dinero no asegura la felicidad de una pareja, pero no tener dinero y la falta de transparencia es una sentencia a la disolución de la sociedad.

Temas: Finanzas Personales

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