Hace un par de semanas escuché a alguien decir que los bienes raíces son negocio para viudas, y no puedo estar en mayor desacuerdo.

    Desde hace muchos años los seres humanos han puesto atención a ese pequeño angel (o demonio) capitalista que les susurra al oído, y a partir de eso la acumulación de riqueza se ha convertido en un objetivo, si no en el sentido de la vida de muchas personas.

    Con esto no quiero molestar a nuestros amigos en busca del nirvana y de la felicidad pura, que para estas alturas estarán pensando que la ideología de este servidor suena un tanto ambigua; no es mi intensión debatir a nuestro buen amigo Abraham Maslow sobre las diferentes etapas de auto realización, sin embargo, hemos de coincidir en que la acumulación de riqueza ha formado parte importantísima en la historia del ser humano.

     

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    Ahora, ¿qué tiene esto que ver con los bienes raíces?. ¡Pues todo!

    Los bienes raíces han formado parte de la riqueza humana desde sus inicios; desde el momento en que la acumulación de tierra significó poder económico y político, el buscar las mejores posiciones geográficas ha sido objetivo primario de los ricos y poderosos, y en la actualidad, forma parte del portafolio de inversión de más de uno.

    Dentro de las ventajas de la inversión en bienes raíces encontramos, como muchos de ustedes se imaginan, la seguridad. Los bienes raíces no son instrumentos meramente especulativos, sino que consideran el valor intrínseco y comercial que en determinado momento puede tener un terreno o un inmueble. Este conocido atractivo de invertir en bienes tangibles siempre ha conquistado el corazón y la cartera de muchos.

    Otra ventaja es la plusvalía; salvo contadas excepciones, los bienes raíces tienen una tendencia constante a valorizarse, la clave aquí es mantener los ojos abiertos y realizar las investigaciones prudentes y pertinentes antes de invertir. Preventas en proyectos inmobiliarios o simplemente consultar el plan de desarrollo de tu ciudad puede ser un buen punto de partida; pero confía también en tu instinto, piensa que si para ti es atractivo puede serlo para muchos otros y es justo aquí donde la plusvalía tiene un papel preponderante.

    Otro punto importante es que los bienes raíces no tienen por qué ser forzosamente una inversión pasiva. En muchas ocasiones (y creo que es a esto a lo que se refieren con negocio de viudas) un activo, es decir un bien inmueble, puede convertirse en un instrumento generador de riqueza, y a veces, más importante, de liquidez; este instrumento es la renta.

    Un mejor escenario.

    Imagina qué mejor escenario que ser propietario de un inmueble que intrínsecamente genera valor a través de la plusvalía, pero que al mismo tiempo genera liquidez mediante un arrendamiento.

    Ahora imagina esto: adquirir tu inmueble mediante apalancamiento, es decir, un crédito hipotecario que pueda ser pagado mediante la renta de dicho inmueble, suena bien, ¿no?

    En la actualidad hay un sinfín de créditos hipotecarios con diferentes condiciones y enfocados a diferentes perfiles de cliente, con atractivas tasas fijas y con plazos generosos.

    Como puedes ver, no toda inversión en bienes raíces requiere de fibras o inversiones de capital inalcanzable, en muchas ocasiones una buena investigación, ganas, pizca de instinto y sentido común pueden lograr una exitosa inversión en bienes raíces.

    No tengas miedo a los créditos y esfuérzate, como en todo, no hay recetas mágicas para ser millonario, pero sí caminos recorridos por algunos otros que nos pueden dar la pauta para crecer.

    Un cambio de paradigma.

    No se si a ti te pasó, pero yo recuerdo en muchas ocasiones a mis abuelos o tíos mayores hablar sobre que no hay mejor patrimonio que poseer una casa propia, en nuestros tiempos y con los millennials dominando al mundo, puede ser que esta idea haya cambiado a una mucho más enfocada a la inmediatez y satisfacción instantáneas que al pensar en una casa propia, que generalmente implica plazos de diez años o más; parece algo del pasado (o de los ganadores del sorteo Tec).

    Sin embargo, si tú, como yo, eres un millennial de mediados de los ochentas, probablemente en el fondo de tu corazón e impulsado por esas charlas de los mayores, quedó ese anhelo por algún día poder adquirir la casa de tus sueños.

    Esto se debe, por una parte, a una ambición de autosuperación meramente personal, pero, para muchos de nosotros, al arraigado sentimiento de creación de patrimonio que puede darnos seguridad en nuestra etapa adulta y también, por qué no, a nuestros hijos.

    Probablemente muchos de ustedes estén considerando este tipo de inversión y por eso llegaron a este blog, por lo cual creo importante (además de alentarlos) poner algunas cosas sobre la mesa para todos aquellos que están teniendo un acercamiento a los bienes raíces no como un instrumento meramente de inversión si no de generación de patrimonio personal y familiar.

    Para tener en cuenta.

    Es cierto que en tus 30’s el acercarte a una institución bancaria te puede hacer sentir mareo, sobre todo después de proveerlos con tus últimos tres recibos de nómina y de recibir esa temida corrida financiera que abarca varias páginas y donde la columna “pago mensual”, puede ser abrumadora, pero hay algo que pocos consideran en ese momento: el valor del dinero en el tiempo.

    En la actualidad la mayoría de los bancos ofrecen tasas fijas, lo que brinda la certidumbre de tener pagos mensuales pactados desde el inicio del contrato; ahora considera esto, ¿recuerdas qué podías comprar con $100 pesos hace diez años?, seguramente es un recuerdo que visualizas con añoro, y esto es debido al coco de las finanzas familiares: la inflación.

    Estoy seguro de que la mayoría de ustedes conocen como funciona la inflación, que en muy resumidas cuentas podemos explicar (con el perdón de los economistas que me leen) como una pérdida en el valor del dinero.

    Considera que tu pago mensual por los próximos diez años para tu crédito hipotecario es de $10,000 pesos. Hoy, esa misma cantidad puede parecer un montón de dinero, pero al contrario de lo que pasa con el resto de los productos y servicios, con un crédito hipotecario a tasa fija puede haber buenas noticias. Recuerda que año con año el aumento al salario mínimo o, en tu caso tal vez los aumentos de sueldo de tu empresa, deben contar como factor fundamental a la inflación. Esto quiere decir que año con año tu sueldo debería ir aumentando, pero también el valor del dinero que debes pagar al banco ira disminuyendo, suena bien, ¿no?

    Igualmente, considera algo de lo que hablamos previamente; si tu propiedad se mantiene en buenas condiciones, lo normal sería que el valor aumente, por lo que, en términos simples, hay grandes probabilidades de que cada vez pagues menos por algo que vale más en términos absolutos. Ahora no suena tan aterrador, ¿verdad?

    Pues así es, amigos, recuerden que pocas inversiones pueden ser más nobles que los bienes raíces. Investiga, compara y toma decisiones razonables, y recuerda siempre que, si algo suena demasiado bueno para ser verdad, es muy probable que no lo sea.

     

     

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