Durante estas dos semanas de agosto tendrá lugar el regreso a clases para universidades, prepas, escuelas y preescolares. El regreso en las ciudades en semáforo naranja (la mayoría), será virtual, es decir, desde la casa del estudiante. Y decir que los padres han tomado esto con gran clama sería decir mentiras.

    Muchos padres están tratando de preparar todo para que sus retoños puedan volver a clase, pero, la verdad es que algunos reconocen que necesitan un poco de ayuda, pues las variables parecen incontables y hasta al padre más preparado se le ha olvidado algo.

    La cuota extra de estrés ha tenido efectos que no se han hecho esperar en todas las casas, pues, sí, la nueva normalidad implica un peso extra sobre los padres.

     

    La parte económica.

    Como saben, en Bancompara queremos la paz financiera para todos, por lo que el primer tema que tocaremos será el económico. ¿Cómo están tus finanzas en este momento? ¿preparadas para el gasto que implica la vuelta a clases virtual?

    No queremos que te tome por sorpresa, por lo que hemos hecho una lista de los gastos en los que probablemente incurrirás durante este periodo en casa.

    Estación de trabajo

    En las escuelas aconsejan que cada niño desde primaria, que ya sepa leer y escribir, tome sus clases por aparte de sus padres y de sus hermanos. Para lograr esto debes pensar en adecuar un espacio para tu hijo.

    El espacio ideal tiene:

    Un escritorio y una silla cómodos y que sean acordes entre los dos a la estatura del niño. Es decir, que sean, o al menos aspiren a ser, ergonómicos. Fíjate en que los codos del niño queden a la altura de la mesa una vez esté sentado y escoge una silla cómoda y que no sea dura, en la que los pies del niño queden sobre el suelo: si esto no sucede, puedes lograrlo con ayuda de un banquito.

    Si no hay luz natural, adquiere una lámpara de luz suave que no genere brillo en la pantalla ni en los lentes de tu hijo, si los tiene.

    Si hay luz natural, asegúrate de que la pantalla de la computadora no quede frente a la ventana, para que no refleje la luz, pues esto hace que los ojos se esfuercen.

    Plumas, lapiceros, resaltadores, lápices, borradores y sacapuntas. Adapta estas cosas conforme sea la edad de tu hijo. Si está en primaria, tal vez también debas tener colores y marcadores, y si es más grande, tal vez clips, engrapadora y post its. Ten en cuenta adquirir también una libreta en donde tu hijo pueda tomar notas rápidamente, sobre todo si no quieres que esté alternando en la computadora con programas como el Pad de notas o el Microsoft Word. Si tu hijo tiene varias materias, escojan una libreta o cuaderno con divisiones o diferentes cuadernos más pequeños.

    Libros académicos y de literatura. La mayoría de las escuelas los piden.

    Impresora. Aunque hay que proteger al planeta, aún hay cosas que algunos maestros pedirán impresas o, si tu hijo toma sus clases en una Tablet o en un celular, es posible que deba imprimir algún material para verlo mejor o para repasar después. Si la escoges con scanner y fotocopiadora será mejor, pues es posible que los necesites para enviar documentos a la escuela o para hacer los informes que requerirán. La impresora viene con otros gastos como cartuchos de tinta y hojas.

    El equipo tecnológico para tomar las clases comprende varios elementos. El primero será el dispositivo en el que tu hijo recibirá las clases. Piensa en tus posibilidades y de acuerdo con esto decide si será un celular, una tableta o una computadora. La mayoría de los maestros utilizarán presentaciones y muchos colegios han adquirido plataformas de enseñanza digital, por lo que lo más aconsejable será tener una pantalla grande. Esto lo puedes lograr comprando un monitor y conectándolo a tu dispositivo, ya sea celular o Tablet. Otra cosa en la que debes pensar es en revisar si tu dispositivo cuenta con una buena cámara y revisar los sistemas de audio y micrófono, ya que, en caso de que no sean suficientes, también deberás invertir en unos audífonos adecuados para tu hijo, que tengan micrófono.

    Otra opción que puedes explorar es adquirir una pantalla extra para que tu hijo pueda tener más campo de trabajo “virtual”. En este caso, por ejemplo, podría tomar las clases en la computadora y trabajar o tomar notas en la siguiente pantalla. Si tu hijo tomará las clases del gobierno por medio de la televisión, es buena idea la compra de una pantalla en donde pueda ver las clases desde su escritorio. Las pantallas, por lo general, vienen en diferentes formas y para presupuestos variados.

    Y, por último, lo que importa: el servicio de internet y el rúter que utilices. Contrata un buen plan y los servicios de alguien que sepa configurar bien tu señal por medio del o de los rúters (sí a veces es necesario comprar varios, o algunos repetidores de señal), para que llegue a los lugares más recónditos de tu casa.

    Esto es de especial importancia si tú como padre también necesitarás la señal de internet para tu propio trabajo o actividades. Otra opción que puedes tomar, claro, es tener líneas separadas de internet dedicadas a diferentes áreas de la casa.

    Una cosa más: si piensas que tu hijo necesitará supervisión constante por las razones que sean, tal vez también quieras invertir en una cámara.

     

    Checklist.

    ✔️Escritorio

    ✔️Silla

    ✔️Lámpara

    ✔️Implementos de papelería y útiles escolares

    ✔️Libros

    ✔️Impresora, tinta y papel

    ✔️Celular, tableta o pantalla

    ✔️Cámara, audífonos y micrófono

    ✔️Pantalla extra.

    ✔️Servicio de internet

    ✔️Rúter

    ✔️Cámaras

     

    Es comprensible que todos estos preparativos te produzcan un poco de ansiedad, pero no te preocupes, tendrás tiempo para adaptarte y con el tiempo irán, tus hijos y tú, entendiendo todas las necesidades que tengan.

    Además, la mayoría de los implementos listados se pueden conseguir en una gran variedad de precios, marcas y diseños. Como esta vez la vuelta a clases implica un poco más de logística y gasto tecnológico, es natural que algunos padres estén pensando en pedir un préstamo. Pero ten cuidado, antes de tramitarlo. Pondera tus opciones y no dejes que se aprovechen de ti; compara todas tus opciones.

    Ahora vamos con los problemas que probablemente podrían surgir y cómo solucionarlos.

     

    El ruido

    Asumamos que ya tienes todo listo: los implementos, el escritorio y la computadora, pero no pensaste en algo, ¡el ruido! Tu perro ladra todo el día, pasan todos los vendedores afuera en tu calle y todo lo que haces en la cocina se escucha (adiós licuadora). ¿Qué hacer?

    Hay dos tipos de soluciones, primero, podrías tratar de aislar el espacio de trabajo de tu hijo poniéndolo en una habitación con puerta y luego, si es que necesita absoluto silencio, puedes forrar la puerta y algunas paredes con bandejas cartón como las que se usan para los huevos, que sirven muy bien para aislar el sonido. Segundo, puedes invertir en un software que cancele o enmascare el ruido exterior y se enfoque solamente en la voz de tu hijo. Suena utópico, pero esta clase de software ya existe y se han hecho famoso durante la pandemia.

    Si el problema es que tu hijo no escucha, puedes utilizar unos audífonos normales o con cancelación de ruido.

     

    La supervisión

    Si tu hijo parece picado por las hormigas porque no puede quedarse quieto o temes que no haga su trabajo y que se ponga a hacer otras cosas, tal vez es necesario que compres una de esas cámaras con la que puedas vigilarlo mientras tu también trabajas o haces otras cosas por la casa. Si te suena extremo, piensa en el tiempo que te ahorrará esta medida y en la tranquilidad que te dejará. Claro, si tu hijo esta en edad preescolar, no habrá cámara que te de tranquilidad si aún no tiene la capacidad para enfocarse en una computadora o para seguir instrucciones de un maestro virtual (lo que sería completamente comprensible), por eso, algunos padres están contratando maestras o nanas que supervisen su trabajo o incluso están juntando niños de su comunidad, con quienes ya convivían antes, para que todos tomen las clases juntos.

    La verdad es que, dada la situación, cada padre debe decidir lo que más le convenga y le facilite la vida.

     

    La distracción

    Los niños no son caballos, por lo que no podemos ponerles unas anteojeras que no les permitan ver hacia los lados. Los ruidos de la casa, las actividades de sus hermanos y de sus padres, hasta las de las mascotas, pueden ser distractoras.

    Y si sucumbes al Netflix en mitad de día, para darte un merecido descanso, ¿cómo decirle a tu hijo que no puede hacer esto también?

    Algunos expertos comentan que la mejor solución para esto es crear un horario de trabajo y dejarles a los hijos claros los espacios de trabajo y los de descanso y, por supuesto, también que tengan su propio espacio para estudiar en un lugar en donde haya pocas distracciones.

    En cuanto a las distracciones virtuales, hay programas que te permiten bloquear las redes sociales y otras páginas recreativas. Si el problema de distracción de tu hijo parece irrefrenable, también puedes prohibir el uso del celular (si tiene) durante las horas de clase. Y si las distracciones son por ruido, más arriba ya hablamos de los audífonos con cancelación de ruido, pero ten en cuenta que no todos los audífonos son aconsejables para los oídos de los niños, consulta su uso con el pediatra.

     

    La presentación

    Como están en casa, es posible que tus hijos no vean el valor de arreglarse para aparecer en cámara o que se levanten demasiado tarde para hacerlo. Es el síndrome “del que vive cerca del trabajo”. ¿Te has fijado cómo las personas que viven más cerca del trabajo son muchas veces las que llegan más tarde? Eso pasa porque las personas sobreestiman el tiempo que tienen para arreglarse, bañarse, peinarse, etc.

    No dejes que te pase, planifica con antelación, levántense como si fuera un día normal en el que tendrán que ir al trabajo. Enséñale a tu hijo a hacer y disfrutar una rutina diaria, por ejemplo, pueden levantarse todos al mismo tiempo y tender las camas o pueden desayunar juntos.

    Esto implica acostarse a una hora razonable también.

     

    La organización

    Cuando trabajamos y estudiamos en casa, las cosas tienden a descontrolarse un poco, y a confundirse las actividades urgentes con las importantes.

    Aunque suene a padre helicóptero, muchos están encontrando la paz al hacer una tabla o gráfico en donde se ponen todas las actividades que habrá que dejar hechas al día siguiente, divididas por categorías. Por ejemplo, tu hijo y tu podrán anotar allí las tareas para la escuela que deben hacer al día siguiente y, en otra categoría, puedes escribir las tareas que requiere el hogar, como hacer ciertas compras, arreglar un mueble o pagar los servicios.


     

    Por último, no importa cuantos problemas hayan, disfruta este tiempo y vive cada día en el presente (para lo demás tienes tu lista de pendientes y tu tabla de actividades). Es una de las pocas oportunidades que nos ofrecerá la vida para estar en familia, para conocernos más unos a otros y para estar con los que más queremos.

    Paciencia y ¡feliz regreso a clases!

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