Evita la resaca financiera de diciembre.

    Sin temor a equivocarme, puedo decir que todos hemos ido a una de esas fiestas “tranqui” que terminan a las diez de la mañana del otro día. Bueno, pues creo que diciembre es el mes fiesta y esa actitud “tranqui” podría replicarse durante todo el mes.

    Esta idea me surgió porque la semana pasada hablaba sobre esos gastos que no contemplamos en nuestro presupuesto, los malvados gastos hormiga, ya sea porque diciembre es un mes atípico y por tanto se complica presupuestar los gastos o simplemente porque nos subimos en el mood fiestero y preferimos derrochar el dinero.

    Vale la pena profundizar sobre este tema, por esa razón, te planteo siete escenarios a los que probablemente te enfrentarás en estas fiestas decembrinas y la estrategia para que llegues a enero sin resaca financiera.

     

    1.- Definir un puerto

    Un viejo adagio reza, no hay viento a favor para un barco sin puerto, bajo esta primicia y tomando en cuenta todas las dificultades que conlleva hacer un presupuesto decembrino, siempre es mejor tener un plan a no tener ningún plan, y saber en qué gastamos. Por eso te sugiero que, con calendario en mano, hagas un plan de cuatro semanas.

    Toma un lápiz y día por día ve detallando cuando tienes compromisos sociales y presupuesta el gasto que pretendes realizar. También toma en cuenta los días destinados a compras y, por supuesto, no olvides considerar los días en que recibirás el pago de tu quincena (algunas empresas adelantan la segunda quincena) y aguinaldo en caso de que recibas un salario, o si tendrás ingresos extra, en caso de que seas independiente.

    Hacer esta programación no sólo te ayudará a tener un panorama claro de tus gastos y prioridades, sino también de tus actividades, por ejemplo; hacer compras, envolver regalos, enviar por paquetería, etcétera. Hacer esta planeación te ayudará a evitar aglomeraciones excesivas de gente y saber si necesitarás financiamiento para tus compras. Supongamos que tienes programado recibir ingresos extra entre el 18 y 22 de diciembre y eres una persona ansiosa, no me parece mala idea que realices esas compras, las pagues con tarjeta de crédito y liquidez al final de mes.

    En el calendario también considera los días de pago de las deudas. Cuando estamos de vacaciones es común que perdamos el sentido del tiempo y luego no sepamos ni en qué día estamos. Lo peor es que las deudas no se van de vacaciones, un descuido así te podría costar el pago de penalizaciones. Si tienes un crédito hipotecario, por ejemplo, te sugiero adelantar el pago de la mensualidad.

    2.- ¿Ahorrar en regalos me hace Grinch?

    Probablemente sí, pero no llevar un control te hará pobre. Por eso no te daré consejos sobre cómo ahorrar en tus regalos, pues obsequiar cosas es un ejercicio de libertad con el objetivo de demostrar afecto a otra persona. Por tanto, estaría cometiendo un craso error al decirte que gastes “x” cantidad en el obsequio de alguien muy especial para ti.

    Mi consejo en este escenario va hacia un control de gastos. Te platico dos opciones que yo utilizo y me han funcionado bien. Primero, hago una lista de las personas a las que quiero obsequiarles algo; si tengo una idea más o menos clara del obsequio, le asigno un precio tentativo, de lo contrario, simplemente le asigno un presupuesto. Imaginemos que quiero dar obsequios a cinco personas y el costo promedio de los obsequios es de mil pesos cada uno.

    Tengo dos opciones: 1) depositar cinco mil pesos en una cuenta bancaría exclusiva para ese propósito y me obligo a comprar todos los obsequios que quiera con ese dinero. 2) comprar una tarjeta de regalo y utilizarla para hacer las compras. La segunda opción tiene la desventaja de que tendrás que hacer todas las compras en un solo comercio, pero es una técnica muy efectiva.

    Finalmente, conforme vayas cumpliendo con tus obsequios, ve tachando o palomeando la compra. Ese es un truco de programación neurolingüística; pues al dar por hecho la compra y reflejarla visualmente, evitarás la tentación de seguir comprando.

    3.- Prepárate para ir a la guerra

    Los centros comerciales en esta época parecen verdaderos campos de batalla. La gente se arrebata las cosas, recurre a artimañas para esconder mercancía, corrompe a gente con tal de ganar un lugar en los probadores y podrían hacer cosas inconfesables para salir de la línea de pago antes que todos.

    Ok, estoy exagerando, pero no mucho. Sugiero que programes bien los días en que harás las compras. No vayas estresado o pensando en el trabajo u otras cosas.

    Me he dado cuenta de que algunas personas compran regalos dobles y no porque sean distraídos, sino porque van cansados o estresados y terminan comprando cualquier cosa. Cuando están envolviendo el regalo se dan cuenta de que hicieron una mala adquisición y entonces compran otro regalo. Que no te pase, ve esperando lo mejor pero preparado para lo peor.

    4.- ¿Te vestirás igual para todas las fiestas?

    Aunque sea la fiesta de la oficina, donde veremos a las mismas personas que vemos a diario, queremos lucir guapísimos. Reciclar ropa nos parece una ofensa, entonces, se vuelve muy importante que presupuestemos lo que gastaremos en ropa y hagamos un plan con el objetivo de hacer una compra eficiente y que se engruese nuestro guardarropa para el próximo año y no sólo para una noche.

    Primero que nada, no te compres algo que sea demasiado costoso, más allá de lo obvio te cuento mi experiencia. Me compre una camisa muy bonita, pero costosa. Se volvió mi camisa especial, por tanto, no había fiesta en la que no la llevara y en todas las fotos salía vestido igual: hay fotos que veo y sé perfectamente qué año era… y no es porque tenga muy buena memoria.

    En el caso de las mujeres, piensa dos veces al comprar vestidos, pues son fácilmente identificables, es mejor si te compras una blusa y una falda o pantalón, eso te dará margen para combinar con otras blusas, bolsas zapatos y accesorios. Si hay un vestido que te robó el aliento, cuando lo compres, piensa en acompañarlo con un saco o algo que lo transforme, para que lo puedas usar por lo menos dos veces.

    5.- No hay que llegar primero, pero hay que llegar a tiempo

    Cada año en época de vacaciones nos recomiendan revisar que nuestro coche esté en buenas condiciones si pensamos viajar en auto. Muchas personas hacen caso omiso de esa recomendación y otras, aún asegurándose de que todo trabaja bien, sufren desperfectos en el camino, porque como dicen los ingenieros, los fierros no tienen palabra.

    Puede que tu auto se comporte bien en tus trayectos diarios, pero la carretera tiene otras exigencias, además el transito excesivo hace a los motores susceptibles al calentamiento. Ante la duda, mejor usa autobuses o avión. Puede que en principio te parezca más cotoso, pero imagina que el coche se te descompone en plena carretera. Además de la reparación tendrás que pagar por la grúa y todos los inconvenientes que podrían surgir.

    6.- ¿Qué platillo pondrás para la cena?

    Es común que en las comidas cada persona coopere con algún platillo, incluso con platos, vasos y servilletas. Si asistes a este tipo de reuniones es mejor que tengas una visión amplia y que no sólo te concentres en una reunión.

    Supongamos que tienes tres o cuatro reuniones de este tipo; puedes cooperar con los alimentos fríos, por ejemplo, ensaladas, y así no gastar en gas (ahora que lo escribo, me parece un tanto mezquino el consejo, pero funciona), o si prefieres cocinar, elige el mismo platillo para todas las reuniones, así podrás comprar los ingredientes a granel o en un club de precios. De este modo podrás conseguir los ingredientes en un mejor precio y ahorrarte múltiples vueltas al supermercado con todos los costos financieros y de tiempo que esto implica.

    7.- Hay más tiempo que dinero

    Uno de los factores cruciales para ahorrar dinero es el tiempo. Muchas veces he escuchado a las personas decir, cuando estoy de vacaciones gasto mucho dinero. Esto es porque estamos aburridos, y cuando estamos aburridos todo se nos antoja. Comida, cine, dar una vuelta a la plaza, etcétera. Todo eso implica dinero.

    Si no quieres acabar diciembre sin un peso en la bolsa, te sugiero planificar actividades para vacaciones. El mes de diciembre está lleno de tradiciones, aprovecha para inculcarles esas tradiciones a tus hijos. Esto no sólo te ahorrará un montón de dinero, también creará recuerdos y lazos que fortalecerán su relación.

    También me parece buena idea recurrir a los juegos de mesa. Si realizas dinámicas por equipos, sugiero que los equipos sean integrados por abuelos y nietos, Esto propicia dinámicas especiales, pues los abuelos se sienten tomados en cuenta y los nietos aprenden de las experiencias de los abuelos. Puede que en el corto plazo no se den cuenta, pero cuando sean mayores lo valorarán mucho.

    El recuento de los daños

    Cuando hayan terminado las vacaciones y todo comience a volver a la normalidad y te lleguen los estados de cuenta y facturas, espero no te lleves sorpresas desagradables y todo esté más o menos dentro del presupuesto.

    Si es así ¡felicidades! Has dado un gran paso, de lo contrario, no te achicopales. Todos los días son una buena oportunidad para mejorar y un año nuevo es una perfecta para que aprendas sobre planeación financiera.

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