Deuda = tener, sin tener.

    La palabra deuda está compuesta por el prefijo “de”, que significa el alejamiento por vías múltiples o privación de algo, como en las palabras, debacle que es la falta de orden y débil que es la privación de fuerza. Le sigue el verbo “Habere”, que se le relaciona con una raíz indoeuropea de dar y recibir, este verbo es el origen de otras palabras como haber, habilidad, habitar, hábito y muchas otras más. Entonces, haciendo un análisis de la palabra por sus partes podríamos decir que la palabra deuda remite a la imagen de tener algo pero alejado. Tener, sin tener.

    Parece oportuno revisar la etimología de la palabra, porque da una imagen muy clara de lo que son las deudas, tener dinero, pero sin tener en realidad. De manera más moderna, podríamos decir que la deuda no es otra cosa que la obligación que contrae un individuo cuando pide algo, de devolverlo de acuerdo a unas condiciones pactadas previamente.

    Pero antes de seguir analizando la deuda y que tipos de deuda existen, vayamos un paso atrás: Quiénes conforman la deuda. Primeramente, el deudor. El deudor es quien emite la deuda, es decir, solicita dinero prestado y contrae la obligación de devolver el dinero solicitado más los intereses. Después está el Acreedor, es quien compra la emisión de la deuda, en otras palabras, son aquellas personas, empresas, entidades financieras e incluso gobiernos, que desembolsan una cantidad de dinero y reciben el pago de los intereses y el capital al cabo de un tiempo.

    Ahora bien, las deudas se pueden clasificar de muchas maneras, por ejemplo; deudas buenas y malas; deudas de corto, mediano y largo plazo; deuda pública y privada; etcétera. La deuda es algo que debe ser analizado con inteligencia, pues llegar a conclusiones como que todos las deudas son nocivas o el caso opuesto, endeudarse como si no hubiera un mañana puede llevar a las personas a momentos muy oscuros en sus finanzas personales y quedar reflejado en otras áreas como las relaciones personas, la salud, la confianza, y podría comprometer su futuro.

    Entonces, para tomar buenas decisiones primero debemos saber ¿Cuáles son los distintos tipos de deudas que existen? ¿Podemos hablar de "deudas buenas" y "deudas malas"? ¿Qué estrategia debo seguir para evitar que las deudas se salgan de control y sean una piedra en mi espalada que limite mi desarrollo? Comencemos por analizar el tipo de deudas que existen.

    Deuda de la simulación.

    También se le conoce como deuda ficcional, probablemente sea el tipo de deuda más común por ser la más fácil de adquirir, la más costosa para el deudor, a la que le dan más promoción los acreedores y la más nociva de todas. En otras palabras, es aquella que se adquiere con la finalidad de comprar cosas que nuestros ingresos no nos permitirían comprar. Por eso se le conoce como deuda de simulación, porque las personas viven con un estilo de vida que no corresponde a lo que ganan cada mes.

    Podríamos pensar en ejemplo comunes como comprar ropa muy cara, ir a restaurantes costosos, salir de vacaciones, sólo por mencionar algunos casos, todo financiado con la tarjeta de crédito y sin ser capaz de pagar la totalidad del adeudo. Pero no son sólo esos ejemplos, también las deudas que podríamos clasificar como “buenas” podrían ser deuda de simulación, por ejemplo, comprar una casa que represente mucho esfuerzo pagar.

    Deuda "hormiga".

    Este tipo de deuda la he visto comúnmente en las personas que son muy desorganizadas y que acostumbran hacer pequeñas compras. Comienza con solicitar un pequeño préstamo a un amigo, continúa por comprar algunos artículos de catálogo, sigue con algunas compras en tiendas departamentales a meses sin intereses y así sucesivamente.

    Aparentemente no son un problema, pues son pequeños préstamos, pero si hacemos un análisis, podríamos darnos cuenta de que los gastos financieros de esos pequeños préstamos se comen una parte importante del ingreso y con el tiempo pueden llegar a ser difíciles de cubrir, y dejan a la persona en serios problemas.

    Deuda de subsistencia.

    Aunque la mayoría de los deudores querrán clasificar su deuda en esta categoría en un afán de justificarse, la verdad es que la deuda de subsistencia se da en la "base de la pirámide económica", es decir, aquellos que ganan un sueldo muy bajo y que tienen varios dependientes económicos, por ejemplo, hijos, padre e incluso otros familiares.

    Pero la deuda de subsistencia es aquella que se contrae para poder llegar a fin de mes, sin incurrir en gastos de "lujo". Para que una deuda sea clasificada como deuda de subsistencia, se deben cumplir al menos estas dos condiciones: 1) el dinero que se obtuvo a través de deuda, debe estar destinado a financiar necesidades básicas, por ejemplo, comida, salud, vivienda; 2) el deudor no realiza ningún otro gasto que no sea de primera necesidad, es decir, no realiza gastos de esparcimiento o consumo superfluo.

    Las personas que caen en este tipo de deuda, por ser muy vulnerables tanto económicamente como en conocimientos financieros, suelen contratar la deuda con financieras a tasas de interés elevadas, que hacen más costoso y difícil su pago.

    Deuda de apalancamiento.

    Este tipo de deuda es a la que se clasifica como deuda “buena”, pues el dinero proveniente de la deuda se utiliza para ser invertido en un negocio o en alguna oportunidad que se antoje muy rentable.

    Se le conoce como deuda de apalancamiento porque cuando una persona invierte con dinero que no es propio sino de otra persona o entidad financiera se dice que está “apalancado”. Se hace con la finalidad de distribuir el riesgo de la inversión, pues en una inversión que sale mal, suele haber pérdidas cuantiosas y difíciles de cubrir. En caso contrario, es decir, que la inversión sea satisfactoria, se crea una sensación de mayor agrado al inversionista, pues ha conseguido tener éxito con dinero ajeno.

    Supongamos que una persona quiere invertir en una tintorería y el monto a invertir es de 500 mil pesos. El inversor tiene un capital de un millón de pesos. Podría hacer frente al total de la inversión pero estaría asumiendo todo el riesgo. Entonces podría pedir prestado el 50% de la inversión, es decir, 250 mil pesos y el resto ponerlo con su propio capital.

    Si sale bien el negocio, el inversionista podría pagar el préstamo y los intereses con parte de los beneficios de la inversión en un plazo largo. Si por el contrario, el negocio fracasa, el inversionista pagará el total de la deuda pero en pagos, distribuyéndolo a lo largo del tiempo su perdida.

    Otro ejemplo de deuda de apalancamiento es obtener un crédito hipotecario para comprar una casa y tener beneficios ya sea por rentar el inmueble o mediante la plusvalía de la casa comprada. Este tipo de deuda es la que puede conducir a un crecimiento del patrimonio, pero hay que estar muy seguro para llevarla a cabo y tomar en cuenta el diferencial entre el pago del crédito y el potencial rendimiento de la inversión.

    Si tomas un crédito hipotecario para invertir, te recomiendo ponerte en contacto con los asesores de Bancompara, ellos te ayudarán a hacer más ágil los trámites del crédito y elegir las condiciones que más te convengan para que el préstamo sea menos costoso, de esta manera podrás obtener mejores rendimientos en tu inversión.

    Sal de tus deudas.

    Sinceramente espero que no tengas deudas de subsistencia, y si tienes deudas de simulación o deuda “hormiga”, ponles remedio. Si te vas a endeudar, que sea deuda de apalancamiento, es decir, deuda productiva y que te sirva para que tu futuro sea mucho mejor que el presente. Ahora, si tienes diferentes tipos de deuda, aquí te dejo algunos consejos para que salgas de esa situación que no es deseable.

    • Poner en blanco y negro las finanzas. La condición más común que me encuentro cuando una persona ha perdido el control de sus deudas, es que no sabe ni en que gasta. Muchas veces lo hacen como un mecanismo de defensa, saben que su situación es complicada y prefieren no ver para no estresarse, pero eso es un craso error. Lo mejor es hacernos conscientes de los gastos y de cuánto cuesta cada deuda. Hay diferentes estrategias para acabar con las deudas, desde pagar la más costosa, es decir, la que tiene la tasa de interés más alta o pagar la del monto más pequeño sin importar que tan costoso sea ese crédito. Sea cual sea el camino que elijas, empieza por poner remedio a los problemas de las deudas cuanto antes.
    • Involucrar a familiares y amigos. Habla con ellos y cuenta con sinceridad el nivel de deudas que tienes, esto con la finalidad de que te apoyen con su comprensión y no te presionen para hacer gastos que no puedes. No los vayas a involucrar pidiendo dinero prestado para "tapar agujeros" o peor aún utilizando sus recursos para endeudarte a escondidas y sin decirles nada.
    • Eliminar cualquier tentación de otros préstamos. Aquí la recomendación es dejar las tarjetas de crédito en casa. Si eres de las personas que tienen varias tarjetas de crédito, será mejor que las canceles y sólo te quedes con una tarjeta.
    • Elaborar un plan de austeridad. Es un paso difícil pero necesario para comenzar el proceso de recuperación financiera. Elimina todos los gastos que no sean estrictamente necesario hasta que pongas fin a las deudas.

    Continua visitando el blog de Bancompara para que la cultura financiera siga creciendo y para entender los distintos tipos de deuda que debemos evitar.

     

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