Pasa, y mucho. Recibes mensajes de varios bancos, emails, llamadas. Al parecer, tienes una tarjeta de crédito pre-aprobada, solo tienes que decir “Sí, acepto”, para tenerla en tus manos y empezar a gastar.

    Y esa es la triste historia que se repite varias veces hasta que tienes una deuda de miles de pesos en tarjetas de crédito de las que puedes pagar mensualmente solo el mínimo.

    A veces las usas para cosas urgentes y reales emergencias, pero, otras veces, aceptémoslo, el cupo de esas tarjetas se ha ido en lujillos y gustos que se han acumulado durante los meses; ese sillón nuevo que viste en el buenfin y ese horno tostador que nunca baja de precio, solo el día que lo compraste.

    Solo tu sabes en que te gastas el dinero. Pero para efectos de esta crisis, todos debemos reducir nuestras Deudas e iniciar operación ahorro, porque, como lo hemos dicho incansablemente, nadie sabe lo que va a pasar, y mucho menos en el ámbito financiero.

    Así que, si te has puesto la meta de eliminar tu deuda de tarjetas de crédito, te felicito y, ahora ponte manos a la obra.

     

    No son malas, pero debes decirles adiós

    Entendamos primero que las tarjetas de crédito no son malas, el malo eres tu al no saberlas usar. Esto es lo primero que debes reconocer. Las tarjetas te ayudan a construir un buen historial crediticio, lo que te ayuda a estar bien parado en los bancos.

    Sabiendo esto, el primer paso es que te despidas de algunas de ellas; sabemos que tienes una larga historia con algunas de ellas, y que es posible que hasta les tengas cariño por haberte ayudado en momentos difíciles, pero este paso es de suma importancia.

     

    Decide cuáles se quedarán y cuáles deben irse

    Hay varias formas de decidir esto. No te puedo decir cuál es el número ideal de tarjetas, pero ten en cuenta estos criterios.

    . Mantén tu tarjeta más antigua, pues tener antigüedad y buen historial de pago te da puntos extra en tu historial de crédito.

    . Haz una lista de los beneficios que te trae cada tarjeta.

    Algunos de estos pueden ser preventas de productos o eventos, descuentos en establecimientos, puntos y recompensas, seguros, entre otros. Hay tarjetas para foodies, para viajeros, para deportistas y para personas que aman los eventos culturales. También hay tarjetas departamentales, que te devuelven efectivo y te hacen sentir como parte de un club. Cuando tengas esta lista, haz una meditación profunda sobre tu estilo de vida. ¿Qué te gusta hacer?

    Luego, compara las dos listas y escoge de dos a tres tarjetas que realmente tengan beneficios acordes a tu estilo de vida.

    . Ten en cuenta el propósito por el que tienes tu tarjeta. Si la tienes solo para emergencias reales, como daños de la casa, del coche, accidentes, emergencias de salud y emergencias en viajes, no te servirá una tarjeta que tenga un cupo de 5,000 pesos, deberás conservar aquellas que te permitan un gasto mayor.

    . ¡No pagues más! Escoge las tarjetas que te traigan menos costos de mantenimiento vs sus condiciones. Compara esto cuidadosamente. Si te ofrecen una tarjeta de crédito sin anualidad de por vida, pero cuyo CAT es el doble de otra que solo cobra, digamos, 600 pesos anuales, tal vez te conviene más la segunda.

    Lo mismo pasa si una ofrece financiamiento a meses sin intereses y otra no. Analiza a profundidad intereses y anualidades, consulta rankings y opiniones de expertos.

    . Ten en cuenta también el servicio al cliente y las plataformas digitales de los bancos que emiten sus tarjetas. En esta época, no tengo que explicarte por qué esto es importante.

     

    Cancela las tarjetas que no pasaron la prueba

    Cancelar una tarjeta debería ser algo tan fácil como llamar al banco y decir “cancelen mi tarjeta”, pero, lamentablemente, tiene su ciencia.

    Primero, debes dejar el saldo de la tarjeta en cero, es decir, pagar toda la deuda (creo que esto es obvio, pero igual debe decirse). Para hacer esta ardua pero reconfortante labor ―no hay casi nada más satisfactorio que ver el saldo de tu tarjeta en ceros― puedes hacer dos cosas.

    • Compra de cartera: Cuando pagas una tarjeta con el saldo de otra. Para esto debes escoger una de las tarjetas que conservarás, ver si tienes cupo y llamar a tu banco para que te compren la deuda de la otra tarjeta. Cuando haces esto, el banco que toma la deuda te da un porcentaje de interés bajo y difiere tu deuda a los meses que le pidas.
    • Pagar la tarjeta completamente. Esto es más difícil de hacer, pero no imposible. Puedes hacerlo con disciplina… hablaremos de eso más adelante; o mediante un crédito personal que te traiga mensualidades más pequeñas y a menor interés (el problema de muchas personas en este momento es mantener la liquidez mensual, así que esta es una estrategia muy adecuada.

    Segundo, debes llamar al banco y cancelar estas tarjetas y destruirlas. No te engañes a ti mismo diciendo que solo las guardarás y que las tendrás por ahí solo por “si acaso”. Nadie necesita tantas tarjetas, y tu ya hiciste el ejercicio de decidir con cuáles te quedarías. Córtalas en pedazos o, si no eres capaz de hacer esto, pídele a un amigo que lo haga.

    Muchos bancos tratarán de evitar que canceles las tarjetas, pero sé fuerte, mantente en tu posición: exige que se cancelen y guarda una prueba de esta cancelación. Para hacer esto más fácil asegúrate de que tu deuda se encuentre realmente en ceros y de que hayan pasado al menos 48 horas desde tu último pago (para evitar que digan que no les aparece el último pago). Trata de hacerlo por teléfono primero y, si no funciona, ármate de valor y ve a la sucursal. Lleva tu identificación y prueba del pago de tu deuda: no les des excusas para que te envíen a tu casa sin lograr tu objetivo.

     

    Cómo cumplir la meta de pagar toda la deuda de tu tarjeta de crédito

    Este es en realidad el punto más importante de este artículo. Deshacerse de una tarjeta de crédito, o de varias que te hayan ocasionado problemas y deuda tóxica, y que te tengan hasta el cuello de intereses, es posible siguiendo algunos pasos y teniendo mucha disciplina. Te puedo decir los pasos, pero la disciplina es un asunto para otro artículo completo.

     

    Paso 1. No sigas gastando con tarjeta de crédito.

    Ni con las que mantengas ni con las que decidas cancelar. Nuestro objetivo es casi nulo gasto con tarjeta de crédito. Digo “Casi” porque sé que tendrás utilizarlas para pagar membresías muy necesarias en este momento de aislamiento y otros gastos que no se puedan hacer por otros medios.

    También es cierto que muchos pagos por internet se hacen de forma más segura por medio de tarjeta de crédito, y que muchas transacciones de negocios se hacen de esta forma.

    Tengo una amiga que le envió su tarjeta de crédito a su hermana y para hacer cualquier cargo debe discutirlo con ella primero. Funciona de maravilla.

     

    Paso 2. Escoge una sola tarjeta

    Haz con esa todos esos pagos “obligados” y automáticos y esconde las demás. Sácalas de tu vista y de tu cartera. Hay una famosa película en la que la protagonista esconde una de sus tarjetas de crédito entre un cubo de hielo. No me pareció mala idea si envuelves la tarjeta primero en una bolsa Ziploc (aunque puede que tu chip se dañe, no he hecho el experimento, así que no sigas este consejo al pie de la letra). El mensaje es: no las uses. Has todo lo posible por no usarlas; si es necesario, bloquéalas. Aprende a encontrar placer en ver el número de tu deuda bajar conforme pasan los meses.

     

    Paso 3. Haz un plan

    Para pagar toda la deuda de las tarjetas de crédito que tienes, debes hacer un plan de pagos y decidir cuáles deudas pagarás primero. Los expertos coinciden alguno de estos tres caminos, prueba el que tu quieras.

     

    La técnica de la bola de nieve (o de snowball)

    Primero, reúne todos tus estados de cuenta.

    Haz una tabla en un cuaderno o un spreadsheet y escribe allí todas las tarjetas de crédito que te queden después de seguir los anteriores pasos; al frente, escribe cuánto debes. Luego, ordena esta lista de menor a mayor, es decir, la primera deuda debe ser la más pequeña y la última la más grande.

    Tarjeta de crédito Deuda

    Tarjeta 1      1500

    Tarjeta 2      10000

    Tarjeta 3      12300

    Empieza con la tarjeta 1. Haz el pago mínimo, pero paga un poco más, lo que puedas; lo ideal es que pagues el doble del pago mínimo, pero cualquier esfuerzo de tu parte dará resultado. Cuando termines de pagar esta tarjeta, no te gastes el dinero que normalmente pagabas, súmalo para pagar las mensualidades de la siguiente tarjeta.

    Este método funciona porque tu cerebro se ve alentado por los pequeños logros que va teniendo. Cuando pagues la tarjeta 1 en su totalidad te sentirás súper animado para pagar la segunda, y así sucesivamente (por eso el nombre de bola de nieve), hasta que puedas dejarlas descansando en el cajón de tu buró.

     

    La técnica estándar (es decir, la que aconsejan los economistas, pero que no es tan emocionante como la primera)

    Esta técnica funciona si eres disciplinado y estás completamente decidido a erradicar tu deuda, este es el método que un economista te va a recomendar.

    Sigues los mismos pasos de la técnica uno, solo que no organizas las deudas de menor a mayor deuda sino de mayor a menor interés. No importa si en la tercera debes 15000 y en la última solo 1200.

    Tarjeta de crédito Deuda

    Tarjeta 1      51% anual

    Tarjeta 2      45% anual

    Tarjeta 3      39% anual

    Luego, sigues la misma lógica de la técnica de la bola de nieve: pagas los mínimos en las tres, pero en la tarjeta 1 (la de 51% de interés anual) pagas más, o el doble. Así hasta que pagas esta tarjeta y sigues con las siguientes.

    Por obvias razones, esta no es una técnica tan sexy como la anterior, pues pagar por completo la primera tarjeta puede tomar meses que se te harán años y que te podrán hacer perder la motivación; sin embargo, si pagas la deuda con el interés más alto te ahorraras un dinero que de otra forma le estarías regalando al banco. Si no regalar tu dinero no te motiva… no sé qué lo hará.

     

    La técnica del teléfono.

    Esta técnica es un poco más retadora, porque no depende de tu poder de convencimiento y paciencia.

    Haz una lista de todas tus tarjetas de crédito, de lo que debes en cada una de ellas, de los pagos por anualidades y de la tasa de interés de la deuda. Llama a cada uno de los bancos y pídeles que bajen tu tasa de interés.

    Cuando hayas tratado en todos los bancos, pregunta cuál banco estaría dispuesto a comprar tu deuda por menor interés y transfiere la deuda. Pero es muy importante, demasiado importante, que no aumentes los meses del diferido, es decir, que, si te faltaban seis meses para pagar, sigas manteniendo los mismos seis meses. No sucumbas a la tentación de diferir todo a tres años y de seguir gastando como si nada, a no ser que tengas un problema de liquidez muy grave.

    Luego, toma el dinero que te sobra y que antes pagabas en intereses en el otro banco (o en el mismo, si accedieron a bajar tu interés) y destínalo a aumentar tu pago mínimo mensual.

     

    Paso 4. Asegúrate de que tu tarjeta ha sido cancelada.

    Pasado un mes de la cancelación, ya puedes ver este registro en tu historial de crédito.


     

    Y así de fácil habrás terminado con tu deuda de tarjeta de crédito y tendrás campo para ahorrar, invertir o, simplemente, para tener una mejor calidad de vida en el día a día.

    …Bueno, puede que no sea tan fácil, pero te deseamos mucha suerte y te felicitamos por haber emprendido este camino de erradicar tu deuda de tarjeta de crédito.

     

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