Tarjetas de crédito que te reembolsan por tus compras. ¿Tan buenas como parece?

    Hace unos meses, regresé a mi casa. Tenía cierta alegría sin sentido, abrí la puerta y encontré un sobre membretado por un banco. Es poco común recibir correspondencia en estos días. Si hubiera sabido lo que pasaría, no hubiera abierto el sobre.

    Siempre fui precoz en los temas financieros; apenas tuve edad, fui a un banco y abrí una cuenta de ahorro. Decidí aprender de la manera difícil pero efectiva, es decir, prueba y error. Me costó dinero, pero como no me gusta perder dinero me vi forzado a aprender rápido.

    También tuve satisfacciones. Muy pronto me empezaron a ofrecer tarjetas de crédito. Mismas que rechazaba, porque aún no quería aprender sobre esas experiencias. Hasta que recibí aquel sobre. Era una tarjeta de crédito que prometía devolver el 2% del gasto que realizara en supermercados.

    A lo largo de los años había visto cómo muchas personas se metían en problemas con deudas de tarjetas de crédito. Sin cuestionar el por qué de esos problemas, tenía miedo de activar mi primera tarjeta de crédito. Hablé con mis padres y cancelaron ese miedo en mí, casi de inmediato. Me aseguraron que, si utilizaba bien mi tarjeta de crédito, es decir, no gastaba más de lo que podía pagar, estaría bien.

    Con la mente fija en que realizaría un gasto responsable y una oferta bancaria que no podía rechazar, activé la tarjeta. Aquí te platico primero cómo funcionan estas tarjetas y sobre mi experiencia, y por qué dejé de utilizarla. Para que, si tú tienes una o estás pensando en solicitarla, sepas si es un producto adecuado para ti.

    ¿Qué es una tarjeta de crédito con reembolso y cómo funciona?

    Algunos bancos ofrecen tarjetas de crédito que te prometen devolver un porcentaje de las compras que hagas. Sí, tal cual, te devuelven dinero por las compras que realizas, como incentivo al consumo. Una variante de este tipo de tarjetas es cuando te devuelven puntos, mismos que puedes cambiar por productos o experiencias.

    Normalmente, los bancos ofrecen estas recompensas en compras de un producto en específico o en comercios afiliados al banco. Aunque recientemente he visto que los bancos recompensan por cualquier compra.

    Por ejemplo, si durante el mes realizaste compras de los productos señalados en la promoción o en los comercios afiliados por un total de $100 pesos y el banco te promete reembolsar el 2%, entonces recibirás $2 pesos. Esos dos pesos los puedes retirar en efectivo o utilizarlos para pagar el saldo de tu tarjeta. Los porcentajes de reembolso y las distintas maneras en que puedes utilizar la recompensa los determina el banco emisor.

    Una vez que entendimos como funcionan estas tarjetas de crédito, te platicaré mi caso. La tarjeta que me otorgó el banco me reembolsaba el 2% de todas las compras que hiciera en cualquier supermercado. Mi familia es pequeña, así que mis gastos de super no superaban $1,200 pesos al mes. Esto quiere decir que en promedio recibía como devolución 24 pesos.

    No estaba mal, pero si tomamos en cuenta que de anualidad me cobraban poco más de 500 pesos, entonces los reembolsos servían de poco. Pero me mantenía firme con mi compromiso de no gastar más de lo que ingresaba. Aunque nadie me dijo nada sobre gastar en cosas que no necesitaba.

    Entonces como mi ingreso era superior a lo que estaba gastando y me faltaba gastar más, para que cuando menos el reembolso pagara la anualidad de la tarjeta, cada quince días que iba al supermercado terminaba con 4 o 5 artículos que no me servían de nada pero me creaba una sensación de gratificación increíble.

    Tardé siete meses en darme cuenta de esto. Tomé un cuaderno y empecé a anotar las características de la tarjeta de crédito. Empezando por la tasa de interés, 56% anual. Costo Anual Total, 78 por ciento. Pago por anualidad, $498 pesos más IVA. Con estos datos me cuestioné si era buena idea tener esa tarjeta de crédito y si estaba cayendo en la trampa de gastar dinero en lugar de invertirlo.

    El Principio de Pareto

    Me voy a desviar un poco del tema financiero para explicar un concepto que me ha servido para la toma de decisiones. La regla del 80/20 o Principio de Pareto. Más que una regla, pienso que es una observación, hecha por Vilfredo Pareto, un economista del siglo XIX, que consistía en que el 80% de la riqueza del mundo proviene del 20% de la población.

    Esta observación resulta sorprendente en sí misma, pero lo es más, pues varias personas se dieron cuenta de que esta distribución se repetía con frecuencia y en diferentes contextos. Por ejemplo, que el 80% de los ingresos de una empresa provienen del 20% de sus clientes, o el 80% de los ingreso de la misma empresa son generados sólo por el 20% de sus empleados.

    ¿Qué tiene que ver esto con las tarjetas de crédito? Seguro están haciendo esa pregunta con mucha razón. Pues resulta que el Principio de Pareto también aplica para las personas; en otras palabras, el 20% del esfuerzo que haces a diario, determina el 80% de tus resultados actuales. El resto del tiempo lo gastamos en tareas triviales o repetitivas.

    Este es un concepto que trato de tener presente en mi vida, en especial cuando se trata de construir autodisciplina. Cuando uno tiene la posibilidad de tener acceso a dinero mediante una tarjeta de crédito, es fácil sucumbir a la tentación de comprar cosas que no necesita, y si sumamos que el banco te promete reembolsarte parte de esa compra, entonces la tentación es más grande.

    Supongamos que vas al supermercado y ves un producto que te pide ser comprado, hazte las siguientes preguntas: ¿Para qué lo quiero? ¿Cómo va a facilitar mi vida? ¿Existe una alternativa más barata? Apuesto a que antes de que termines de contestar estás preguntas la necesidad de comprar ese producto habrán desaparecido.

    Pero espera, lo mejor de esto es que no lo tendrás que hacer toda la vida. Diferentes estudios dicen que las personas tardamos alrededor de 21 días para adoptar una tarea como hábito. Una vez que el Principio de Pareto sea un hábito en tu vida, reconocerás cuando una compra es impulsiva y será mucho más fácil mantenerte en la ruta de tu meta a largo plazo y no saciar el deseo.

    ¿Cuándo las tarjetas con reembolso son una buena idea?

    Creo que este tipo de tarjetas son un producto financiero recomendable para las personas que gastan mucho dinero en el producto o comercio que da el reembolso. Si ese gasto lo efectúas por cubrir alguna necesidad de tu trabajo, es mucho mejor.

    Esta condición es necesaria pero no suficiente. Las tarjetas de crédito con reembolso tienen una regla de oro para que no se conviertan en un problema. Pagar siempre el total de lo gastado, es decir, ser totalero. De lo contrario los reembolsos sólo te servirán para pagar un poco de los intereses, adeudos o comisiones.

    Entonces, si tus gastos de consumo hacen viable tener una tarjeta de crédito con reembolso, te recomendaría la siguiente estrategia. Tener dos tarjetas de crédito. La de reembolso, donde solo cargues los gastos que te darán dicha recompensa y otra tarjeta, sin anualidad y con una tasa de interés baja, de preferencia, donde hagas todo tipo de gastos.

    La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), tiene una herramienta en su sitio web donde puedes comparar las diferentes tarjetas de crédito que existen en el mercado. Utilizando esa herramienta me di cuenta que las tarjetas de reembolso tienen una tasa de interés muy alta. Por eso soy muy incisivo en que debes ser totalero, porque la deuda en este tipo de tarjetas puede crecer rápido. Si no siempre puedes pagar la totalidad de los gastos efectuados con la tarjeta de crédito, entonces las tarjetas de crédito de reembolso no son una buena opción para ti.

    Consejos finales

    No me gusta ver a los bancos como enemigos, genuinamente no creo que lo sean. Creo que buscan dar facilidades para expandir su negocio, pero si esas facilidades se combinan con falta de responsabilidad, entonces las condiciones están dadas para que se dé un desastre financiero.

    Si tienes claro que el trabajo del banco es fomentar el consumo y tu trabajo es cuidar de tu historial crediticio, creo que encontrarás el equilibrio perfecto para no ser parte de la fila de personas que se ahogan en deudas con tarjetas de crédito. Por cierto, si no conoces cómo va tu historial crediticio, puedes consultarlo en Bancompara. Te dejo la liga del Crediscore y en pocos minutos tendrás respuesta.

    Dejé de usar mi tarjeta de reembolso porque la recompensa prometida estaba fomentando que consumiera de manera desproporcionada, sólo era cuestión de tiempo para que me metiera en problemas financieros. Pero todos somos diferentes, por lo que puedes descubrir que tienes una relación perfectamente saludable con tu tarjeta de crédito e incluso que te beneficiaria mucho tener una tarjeta con reembolso.

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