Se vale soñar en grande. Está perfecto que nos imaginemos manejando la nueva F-Pace de Jaguar o calzando unos stilettos Louboutin;

    pero aplicar la de “hay que vivir como se debe aunque se deba lo que se vive” no es siempre una buena idea. Creo que cualquier proyecto que se emprende debe ir acompañado con su respectivo Budget. Y uno de los proyectos más importantes en nuestra vida es cuando decidimos compartir nuestra existencia con alguien más, nuestro “significant other” y unirnos en matrimonio.

    Una vez tramitado el tema de la pedida de mano, el brindis y el abrazo entre los consuegros, los cuñados, amigos y las “cuñis”, viene lo más importante, ponerle color, olor y cara a la boda o, mejor dicho, hablar de números y establecer el presupuesto inicial.

    Yo preferiría saltarme ese paso e irme directito a la degustación de los “Hors d’oeuvres” y pasteles, pero la realidad es que crear y apegarse a un presupuesto es probablemente la parte más importante de la boda, sobre todo si te encuentras, como yo, dentro del porcentaje de la población al que le encanta dar el tarjetazo y vivir pagando el saldo mínimo. Más adelante veremos una opción amigable para la distribución porcentual de los gastos de boda.

    Bien, entremos en materia. Ya sea que estemos pensando en 50,000 o 500,000 pesos, hay algunas reglas generales que te pueden ayudar a establecer un presupuesto realista para ese gran día. Vamos a resumirlas en 7 pasos:

     

    1. Ver quién le va a entrar al quite. Regularmente, cuando nuestro círculo cercano de familia y amigos se entera de que estaremos caminando hacia el altar en breve, todos desean ayudar y contribuir. Pero debes estar bien seguro de con quién vas a contar y de cuánto están hablando. Lo bueno es que todo suma.

    Las conversaciones que tienen que ver con la lana son, en general, incómodas, así que no se vale sentirse mal ni guardar resentimientos si alguien que tú esperabas que te apoyara no lo hace. Creo que mi primo hasta la fecha no ha pagado el pastel de mi boda y eso que él solito se apuntó para regalárnoslo. Aun así, lo sigo queriendo (a mi primo)

     

    2. Cuánto saldrá de tu bolsa y de la de tu pareja. Una vez sepas quién entre tu familia y amigos donará para la causa, habrá que concentrarse en tu propia contribución. A ver, hagamos un ejercicio de conciencia:

    - ¿Cuánto puedes darte el lujo de gastar en tu boda sin que los siguientes 12 meses te la pases pagándole al banco lo de la fiesta? Créeme, por tu salud mental, no te endeudes de más sólo por quedar bien con la familia o la sociedad.

    - ¿Cuánto tienes ahorrado?

    - ¿Cuánto puedes disponer o ahorrar de tu ingreso mensual sin que sientas un ataque de pánico cuando veas llegar la quincena?

    Una vez que hayas contestado las preguntas anteriores, voila, podríamos decir que ya tienes tu presupuesto, el cual, si me permites el consejo, deberás seguir a rajatabla. Seguramente tendrá modificaciones, pero procura que todas ellas sean apegadas a tu realidad y a la capacidad de tu bolsillo. La felicidad en cualquier momento se puede tornar en un dolor de estómago si no tomas en serio el presupuesto de tu boda

     

    3. Ya que tienes clara la “gran cifra”, ahora sí, empieza a pensar en cómo quieres que se sienta y luzca tu boda, y haz una primera lista de invitados. No olvides siempre echarle un ojito a tu presupuesto para que no te pases de la raya. Del número de invitados dependerá el tamaño del lugar, la comida y el alcohol que tendrás que ofrecer. Justamente este costo representará entre el 40% y 50% de tu presupuesto. Te recomiendo que veas tu boda en una perspectiva de costo por persona y así te será más fácil dimensionar gastos como las invitaciones, los recuerdos de boda, el tamaño del pastel, etc. ¿Te fijas cómo esto de la preparación de boda no dista mucho de un proyecto financiero? Pues sí, también necesitarás ser estratégico en cuanto a la investigación y negociación con los proveedores.

     

    4. Elije tus batallas y cómo las peleas. Dos cabezas piensan más que una, pero también difieren y quieren prevalecer en sus gustos y creencias. Establezcan, cada uno, uno o máximo dos puntos no negociables dentro del presupuesto. Dependiendo de qué tan profundo es su bolsillo. Por ejemplo, para ti es un must que se sirva champagne a la hora del brindis y para tu pareja es un “no negociable” tener las mejores flores en la iglesia. Con base en ello empezarán a flexibilizarse y a saber qué hilos sí se pueden jalar y cuáles causarán dolores de cabeza. Si el presupuesto da para un wedding planner, go ahead.

    Ellos son expertos en mantener alineado el presupuesto, las expectativas y el resultado final.

     

    5. Ya que tienen claro con cuánto cuentan, qué es lo negociable y qué no, inicien su investigación con base en el punto 3. Busquen salones, jardines, destinos de playa, en fin, empiecen a cotizar el lugar de sus sueños ya con el número de invitados en mano. Cotizar no cuesta, así que entre más opciones consideren, mejores decisiones tomarán. Por ello es muy recomendable darse al menos unos 6 meses para hacer el “due dilligence”, valorar, comparar, negociar y decidir, para no andar a las prisas.

     

    6. No olvides que hay muchos costos que no son tan obvios, pero que es mejor tomar en cuenta desde el principio. Por ejemplo, las propinas, el descorche (si es que aplica), por ahí algún costo adicional de montaje. Pide siempre precios de los “extras”. Cuánto sale la hora extra del salón y de los meseros, del grupo musical, de la botella adicional de tequila y del valet. ¿Qué pasa si quieren hacer cambios de última hora?, ¿cuáles son las fechas límite? ¿Hay algún seguro que cubra algún imprevisto? Es en serio, conozco casos cercanos de alguien a quien le tiraron el pastel de camino al salón y nadie quiso hacerse cargo del mal momento. Tengan su plan B para situaciones como ésta.

    7. Yo soy de esos amantes a la antigua, que suelen todavía mandar flores, decía Roberto Carlos, y por ello quise dedicar este último punto a la luna de miel.

    Despiertas, no sé cómo, después de acabarte hasta la última gota de alcohol con tus amigos y amigas y tienes que agarrar tu maleta para salir corriendo al aeropuerto a tu destino lunamielero a curarte la cruda y a iniciar tu vida en pareja. En verdad, en ese estado de sub-conciencia, lo que menos quieres es que haya contratiempos que resolver. Es por eso por lo que planear la luna de miel es vital. Aunque muchos no lo sugieran, yo sí creo que la luna de miel debe ser parte del presupuesto de boda. Debe haber también una investigación exhaustiva de las opciones que hay, es más, la fecha de la boda podría pactarse de acuerdo con la luna de miel. Por ejemplo, si escoges un crucero por el caribe, hay temporadas en las se disfruta más o, si vas a Europa, hay temporadas en las que es más barato viajar. Todo depende de lo que quieras hacer con tu pareja. Elijan si prefieren contratar a través de una agencia de viajes o por internet (si eres un millennial y no le temes a la tecnología).

     

    Llegamos al momento de hacer los números, ver si los gastos se ajustan al presupuesto, si hay que darle una recortadita a los invitados o bajarle de betún al pastel. Preparen una hoja de cálculo para que les sea más fácil el manejo de las cifras y, REGLA DE ORO, respeten y apéguense. Y ahora sí, manos a la obra, a dar seguimiento al plan de boda, si pueden y se sienten cómodos, programen reuniones periódicas con los proveedores, hagan las degustaciones del menú y pastel con anticipación, vayan a ver la disposición de las mesas en el lugar de la fiesta. Revisen todo cuidadosamente para que no haya sorpresas el mero día. Y, por favorcito, no se me vayan a la cama de bronceado una semana antes de la boda. De verdad, a mi amiga Emi la dejaron color zanahoria y no pudo hacer nada más que presentarse a su boda con su vestido blanco que resaltaba aún más el color naranja de su piel. ¡Ay! Pobre de ella, luego les paso unas fotos para que vean.

    Si estructuramos y dividimos el presupuesto de forma porcentual, nuestro ejercicio, por lo general, se vería de la siguiente forma:

    pres_boda

     

    Con base en este esquema ya puedes darte una idea de cómo dividir tus números y aplicar de forma inteligente tus finanzas. Todos somos diferentes y lo que es importante para unos, puede resultar intrascendente para otros. Habrá rubros en donde podrás ahorrar y otros en donde puedas invertir.

    Me despido ya con una frase de Violetta en el libro de Xavier Velasco “Diablo Guardián” que me encantó y decía, “Yo creo que dos personas que se hacen reír tienen derecho a todo”. Pues venga, a decir “Sí, acepto” y a ser felices.

     

     

     

     

     

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