Cuando el aval no tiene quien lo avale.

Ernesto nunca pensó que se vería en una situación de endeudamiento. Él siempre había sido responsable y precavido. Lleva un buen control de sus finanzas y paga sus compromisos en tiempo y forma. Sin embargo, el día de hoy, Ernesto se encuentra en una situación en la que nunca pensó estar, es aval de su hermano y no tiene dinero para pagar.

Cuando el hermano de Ernesto le pidió ser aval, para poder rentar una casa más grande para su familia, el no estaba seguro de querer hacerlo. Ernesto sabía acerca de las implicaciones que esto podría traerle, pero era su hermano, por lo cual nunca pensó que él incumpliría y que esto sacaría de control sus finanzas y lo pondría en riesgo de perder su patrimonio.

Si tu estas en una situación similar a la de Ernesto, o alguien te está pidiendo ser aval, te recomiendo leer este artículo.

¿Qué es ser aval?

Cuando una persona solicita un crédito a una institución bancaria o financiera y éste no tiene manera de demostrar solvencia económica, o bien, no cuenta con un bien raíz para respaldar la operación, es cuando el aval entra en acción. El aval es el obligado solidario, es decir, la persona que sacará adelante la deuda en caso de que el avalado no pueda hacerlo. También te podrían requerir como aval en caso de que una persona quiera rentar una propiedad por un tiempo determinado, y de igual manera, no haya alguna otra forma de garantizar los pagos al dueño de la propiedad. Un aval es una persona que se hace responsable del cumplimiento de los pagos del solicitante por medio de un título de propiedad u otro instrumento.

En caso de que alguien te haya solicitado ser aval, te recomiendo revisar los siguientes factores antes de dar el sí a este gran compromiso que podría poner tus finanzas y hasta tu patrimonio en riesgo.

● Lo primero que te recomiendo es que te enteres de la situación económica de tu avalado y cerciórate de que haya cumplido con compromisos previos. Habla abiertamente con el y pregunta cuales serán los intereses regulares y moratorios que tendrá que pagar en caso de incumplimiento. Te recuerdo la importancia de conocer los detalles, ya que eres tú la segunda persona responsable en esta transacción.

● Toma en cuenta quién te está solicitando apoyo como aval. Recuerda que, sin importar si esta persona es un familiar, amigo o conocido, su incumplimiento puede afectar seriamente tus finanzas, o peor aun, provocar que pierdas tu patrimonio.

● Pregunta todos los detalles de la transacción por la cual te están solicitando fungir como aval. Entérate del monto a solicitar y las cuotas mensuales a cubrir, recuerda que este compromiso podría ser tuyo en caso de que tu avalado no cumpla con sus pagos.

● Antes de dar una respuesta positiva a la persona que te esta solicitando ser aval, hazte las siguientes preguntas: ¿Estoy preparado para brindar ayuda económica, o bien, absorber el compromiso del avalado? ¿Mis finanzas me lo permiten? ¿Estoy dispuesto a poner en riesgo mi patrimonio?

● Después de haber respondido a estas preguntas, te recomiendo que hagas un balance de tus finanzas. Si te preguntas el porqué, como ya mencioné anteriormente, en caso de que el avalado no pueda cumplir con el compromiso, eres tu quien absorbería la deuda, y seguramente no querrás caer en una situación de endeudamiento tu también. Lo que debes saber después de haber obtenido la diferencia real entre tus ingresos y tus egresos es la cantidad “extra” que tienes, ya sea quincenal o mensualmente. Si esta cantidad es similar o mayor a la cantidad compromiso de tu aval, entonces, puedes pensar en que las cosas saldrán bien a pesar de algún imprevisto.

Si ya eres aval

En caso de que hayas accedido a ser aval y hasta el momento todo marche bien, debes sentir mucha tranquilidad, sin embargo, no te confíes. Mantente informado acerca de la deuda, si se mantiene al corriente en sus pagos o si ha tenido algún inconveniente durante este tiempo. Si a la mitad del camino tu avalado esta teniendo algunas dificultades en sus pagos o cumplimiento de contrato, lo más recomendable es que le ayudes ahora y no cuando sea demasiado tarde y la situación se salga de control. Es mejor ayudar a solventar un deuda menor a poner en riesgo el bien que has puesto en garantía. Recuerda que más vale prevenir que lamentar.

Las repercusiones de ser aval

Lo que le sucedió a Ernesto le puede pasar a cualquiera que se preste a ser aval sin tomar sus precauciones (y a veces a pesar de ellas). Esto se debe a que nunca habrá una garantía de que el avalado cumpla con su obligación ya que el, a su vez, puede sufrir algún evento imprevisto como perder el empleo o sufrir alguna enfermedad, lo cual desbalancearía sus finanzas y lo dejaría sin recursos para solventar sus gastos.

Existen repercusiones que son muy importantes de mencionar, en caso de que tu avalado incumpla y tu te quedes con la deuda:

1. Tendrás que pagar la deuda total y acumulada, y en caso de así especificarlo en algún contrato, los respectivos intereses moratorios.

2. En caso de ser aval en un contrato por crédito bancario, tanto tu como tu avalado se verán afectados en su historial crediticio de Buró de Crédito.

3. Si no tienes el dinero necesario para pagar la deuda del avalado, el acreedor podrá embargar el bien con el que se dio garantía al contrato, poniendo en riesgo tu patrimonio y el de tu familia.

Cómo salir de una situación de deuda por ser aval

● Primero, debes estar consciente de que, en caso de que tu avalado no cumpla con lo estipulado en el contrato con el acreedor, no hay manera en la que tu puedas “zafarte” del compromiso de pagar la deuda. Así que, si ya te encuentras en esta situación, hay que poner manos a la obra para evitar ser embargado y pagar con el bien que quedó en garantía.

● Pregunta a tu avalado cuál es la cantidad exacta que se debe y cuáles son los intereses a pagar. A partir de ahí crearán un plan de pago realista de acuerdo con sus finanzas actuales.

● Te recomiendo trabajar en conjunto con tu avalado, finalmente la deuda es suya y él estará tan interesado como tu para sacar la deuda adelante. Platiquen y pónganse de acuerdo acerca de la manera como reunirán el dinero que requieren. ¡Unan fuerzas y saquen adelante esta responsabilidad conjunta!

● Reciban asesoría de expertos. Si su contrato es con una institución bancaria o financiera, acércate y pide una reestructuración, comenta tu caso y pide un refinanciamiento. Las instituciones bancarias te apoyan en estas situaciones dándote una tasa preferente, o hasta condonando algunos gastos o intereses.

● Si el contrato es con un particular, mantengan comunicación con este y expliquen la situación. Es más fácil intentar llegar a un acuerdo que esconderse mientras intentan resolver, lo cual daría al acreedor razones para embargar el bien que quedó en garantía.

● Creen un fondo. Si es posible, después de haber renegociado con el acreedor, reúnan su dinero en un fondo y cumplan con las cantidades estipuladas en la renegociación en tiempo y forma.

Alternativas al aval

Si ya cuentas con una propiedad a tu nombre, podrías poner esta misma como garantía para el crédito o trámite de renta de una propiedad. Otra opción que también aceptan las instituciones bancarias es que tu cónyuge o pareja sea tu obligado solidario, es muy importante mencionar que esto solo podrá ser posible si tu pareja tiene una buena calificación como resultado de su historial crediticio en Buró de Crédito. De cualquier forma, deben tomar en cuenta que si alguno de los dos, por alguna razón, tiene una situación de endeudamiento que les lleva a no poder solventar los gastos fijos, tendrían que salir adelante por sus medios ya que la deuda recaería, de cualquier manera, sobre ustedes.

En caso de requerir un aval para poder rentar una propiedad, aquí tienes algunas opciones:

Si eres asalariado, el INFONAVIT cuenta con un recurso para ti, su nombre es ARRENDAVIT. Esto en caso de que la vivienda que quieres rentar se encuentre en alguno de los conjuntos habitacionales dados de alta en este Instituto. Si esta es tu opción, el pago de tu renta se descontará directamente de tu nómina.

En caso de que no seas asalariado, o bien, la vivienda que quieres rentar no se encuentre dada de alta en el INFONAVIT, tu segunda opción es contratar una póliza o fianza. Te recomiendo revisar las aseguradoras o afianzadoras que se encuentran avaladas por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.

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