¿Por qué no ahorramos?

De acuerdo con la última encuesta de Inclusión Financiera (2018) llevada a cabo por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el INEGI, sólo 3 de cada 10 mexicanos tiene la costumbre de ahorrar.

La inclusión financiera de los mexicanos ha crecido con el paso del tiempo, cada día son más las personas que utilizan algún servicio financiero, sin embargo, aunque la tendencia es creciente, la cantidad de personas sobre el total sigue siendo baja. Por ejemplo, las personas que utilizan una cuenta bancaria son 5 de cada 10 y las personas que solicitan algún crédito son 3 de cada 10.

Otro dato interesante:

Sólo 2 de cada 10 mexicanos sabe que existe un seguro que respalda sus ahorros en los Bancos.

¿Pero, por qué no ahorramos?

Sólo 3 de cada 10 mexicanos admitió tener la costumbre del ahorro. Pero al mismo tiempo, 4 de cada 10 mexicanos reporta que su ingreso no es suficiente para poder solventar sus gastos mensuales. Por otro lado, 6 de cada 10 personas prefiere pedir préstamos a familiares o amigos.

Que los salarios en la población no permitan crear un fondo de ahorro puede deberse a dos motivos, uno, el salario no es suficiente para poder cubrir al menos sus necesidades básicas o, dos, no existe la cultura del ahorro. En los resultados del mismo estudio se destaca también que sólo 1 de cada 10 mexicanos ha recibido algún curso o información sobre educación financiera.

Ahorrar, y ahorrar para el retiro

Hay una diferencia entre el ahorro voluntario que realizamos para poder adquirir algo en un momento determinado y el ahorro que se realiza para tener una pensión de la cual vivir, ya sea porque la edad no nos permita continuar siendo empleados por alguna empresa o que por puro gusto queramos dejar de trabajar para alguien más.

El ahorro para el retiro tampoco forma parte de la cultura de ahorro de los mexicanos. Actualmente, éste es un ahorro forzoso de todos los trabajadores que están debidamente dados de alta, de acuerdo con los requisitos del Gobierno Federal. Este ahorro se hace a través de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) que fueron creadas en 1997 tras la modificación del sistema de pensiones que se tenía a través del Instituto Mexicano del Seguro Social en ese tiempo.

La modificación se debió a que el sistema de pensiones tal cual se había planteado no sería sostenible por mucho tiempo, debido principalmente a los cambios en las expectativas de vida de la población y la tasa de natalidad.

Las Afores

El nuevo sistema de ahorro también tiene sus inconvenientes, sobre todo porque no estará sustentado por las finanzas de un instituto ni de las aportaciones de nuevos integrantes a la fuerza laboral, como era el esquema anterior a 1997. En este nuevo esquema, una parte de tu sueldo se va directamente a tu ahorro, junto con aportaciones que hace tu empleador, el gobierno y los rendimientos que haya logrado tu Afore a través de sus estrategias de inversión, todo este saldo será lo que recibas como pensión para tu retiro.

El ahorro para el retiro obligatorio se ve afectado si no tienes un empleo formal, si cambias de trabajo constantemente y no creas una antigüedad, o si la empresa en la que laboras te tiene dado de alta a través de una empresa externa (outsourcing) que cotiza tu sueldo al mínimo permitido por la ley, por consiguiente, tus ahorros serán menores.

De acuerdo con la Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) sólo 4 de cada 10 mexicanos en edad laboral están dentro del sistema de ahorro.

De los datos de la misma encuesta: Sólo 5 de cada 100 mexicanos realiza aportaciones voluntarias a su Afore (Administradora de Fondos para el Retiro).

Si ahorramos el 25% de nuestros ingresos, en un plazo de 40 años podremos disfrutar de una pensión que nos permita tener el mismo estilo de vida que tenemos actualmente, o al menos tener el mismo presupuesto con el que vivimos en la actualidad (tomando en cuenta que nuestros ahorros están generando rendimientos iguales o superiores a la inflación), sin necesidad de tener un ingreso adicional.

¿Mi Afore me dará los suficiente para poder lograr esto?

La respuesta es no. Tu Afore sólo recibe un 6% de tu salario que va siendo destinado al ahorro para tu retiro, lo que significa que, si continuaras sin un ahorro adicional, tendrías que trabajar por cerca de 70 años ininterrumpidamente para poder obtener la independencia financiera que te comenté anteriormente.

Los Millennials mexicanos y el ahorro

En una encuesta realizada por la Consar, (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) en el 2016 titulada ¿Qué piensan los Millennials Mexicanos del Ahorro para el Retiro? dice que más de la mitad considera al ahorro sólo como un recurso para salir de una emergencia, y 2 de cada 10 lo usaría para la compra de una vivienda. Además, 4 de cada 10 prefiere tener menores prestaciones para gozar de un mayor sueldo.

Es natural que cuando se es joven no se piense en el retiro, y esta realidad se muestra en la respuesta a la pregunta ¿Qué piensas hacer para mantenerte durante tu vejez? El 60% de los millennials respondió: seguir trabajando o tener un negocio propio.

El ahorro y la tanda: una forma de ahorro común para los mexicanos.

Una forma tradicional de ahorro que ha ido perdiendo impulso conforme las nuevas generaciones llegan, es la tanda. La tanda es un sistema de ahorro que se utiliza entre amigos, familiares, vecinos o compañeros de oficina y que se popularizó en los años 60.

La tanda opera de la siguiente forma: Hay un administrador de la Tanda, normalmente quien tiene la idea inicial de organizarla. Esta persona que, por alguna razón, tradicionalmente, es una mujer, establece el monto que será necesario aportar y la periodicidad, es decir, una vez a la semana, a la quincena o al mes. Con esta información comienza el reclutamiento de los interesados; no existe una regla sobre quienes pueden participar, por lo que, como lo mencioné, pueden ser personas de su círculo más cercano, compañeros de la oficina donde trabaja, o vecinos. De acuerdo con el número de personas que se logren juntar, serán los números que se generarán del primero al último de forma consecutiva y el número de pagos que se tengan que realizar. Estos números se entregarán por sorteo a los miembros del grupo, a excepción del número uno, que por tradición también le toca al que organizó la tanda, una vez repartidos los lugares y conforme el número que les haya tocado, recibirán el monto juntado por todos, el día de la entrega, por lo que, si el ahorro es entre 10 personas que aportan 1,000 pesos cada una por semana, y a ti te tocó el número 5, en la semana 5 recibirás 10,000 pesos. Significa entonces, que las personas que hayan recibido los primeros números gozarán pronto de la aportación de los otros sin tener que esperar a su ahorro las 10 semanas pactadas.

Aunque este sistema de ahorro haya sido tan popular, depende mucho del compromiso y la honradez de todos los participantes.

Aunque haya disminuido como forma de ahorro, la popularidad de la tanda en México sigue vigente, tanto que existen algunas Apps que están especializadas para ayudarte a organizar tu tanda y que puedes descargar de AppStore o GooglePlay: iTanda.

Comprar oro, centenarios o alhajas

Otro de los medios de ahorro que fue muy popular fue la compra de alhajas hechas en oro u otros metales, como un sistema de ahorro e inversión, pero al paso de los años y el incremento en el robo a transeúntes o el robo a casa habitación, esta costumbre va a la baja, al menos entre la población de clase media.

Ahorro en casa

Cercano a las 3 de cada 10 personas que ahorran, lo hacen en casa, y otras utilizan mecanismos como las tandas, cuentas bancarias (6) u otros sistemas de ahorro (2).

Las desventajas del ahorro en casa y el ahorro en tandas es que no generan un rendimiento, por lo que conforme pasa el tiempo, tu dinero va perdiendo valor por el efecto de la inflación.

Ten cuidado, pues el ahorro en financieras informales como la tanda u otras no está supervisado por la Condusef, por lo que en caso de que exista alguna inconformidad por tu parte no podrán defenderte de manera alguna.

Nunca es tarde para empezar a ahorrar

Es verdad que la cultura de lo inmediato permanece y por consiguiente las personas prefieren gastar o pedir un crédito a ahorrar. Pero las ventajas del ahorro son por mucho superiores a solicitar un crédito y el monto que destines para el ahorro no tiene que ser un desfalco para tu economía. Es mejor ahorrar y utilizar tus ahorros a terminar trabajando para pagar préstamos e intereses por mucho tiempo.

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