5 maneras de financiar tus estudios

Alejandra quería estudiar un posgrado en una universidad prestigiosa. Siempre fue una alumna de excelencia, por lo que se preparó a conciencia para el examen de admisión. Cuando recibió la carta de aceptación al programa que deseaba en la universidad donde había soñado estudiar, pensó que había conseguido lo más complicado, pero aún faltaba resolver ¿Cómo lo iba a financiar?

Este es un problema al que se enfrentan miles de jóvenes todos los años, pues el apoyo financiero gubernamental a las universidades públicas disminuye cada año, lo que provoca que muchos estudiantes busquen estudiar en universidades privadas, cuyas colegiaturas son altas; además, hay que agregar costos de transporte, libros, materiales, comidas y en ocasiones vivienda.

En los años 2016/2017, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) rechazó a más de 124 mil aspirantes que presentaron examen de ingreso a carreras universitarias. Datos publicados por la propia universidad.

Por otra parte, vivimos en un mundo donde la tecnología ha permitido que tengamos acceso al conocimiento de manera gratuita muchas veces o a un costo bajo. Las oportunidades de trabajo y los sueldos para un joven profesionista no parecen ser incentivos para continuar una carrera de por lo menos cuatro años. Más de la mitad de los licenciados no ejercen su carrera y encima deben pagar por ella.

En este escenario, ¿Vale la pena pagar para obtener un título universitario? ¿Por qué algunas personas están dispuestas a gastar pequeñas fortunas en obtener una licenciatura de una universidad prestigiosa? ¿En realidad se paga por el conocimiento?

 

¿Vale la pena tener un título universitario?

Las personas con un título de licenciatura ganan más dinero a lo largo de sus vidas que aquellas personas que no lo tienen. Pero hay carreras que resultan más lucrativas que otras, por ejemplo las carreras que se inscriben en las áreas STEM (science, technology, engineering, mathematics).

Sí, un título universitario sigue asociado a mayores ingresos. Un licenciado recién graduado actualmente gana $11,467 en promedio. Por el contrario, una persona con bachillerato tiene un ingreso aproximado de $6,673 según datos de la encuesta ingreso gasto de los hogares, elaborada por el INEGI.

Pero no todo es miel sobre hojuelas para los profesionistas, si bien hoy un licenciado gana en promedio 72% más que un bachiller, revisando los datos históricos de la misma encuesta, hace diez años un licenciado ganaba 88% más que un bachiller. De continuar la tendencia, en poco tiempo tener una licenciatura no será un gran diferenciador.

Además del dato anterior, tenemos uno más preocupante, el desempleo. La tasa de desempleo para las personas con educación básica ronda el 3.5% pero llega hasta el 6.6% para las personas que concluyeron una licenciatura o posgrado.

Una carrera universitaria en una institución privada cuesta en promedio 500 mil pesos.

Concluyendo este apartado, y hablando en términos monetarios, considero que los títulos universitarios siguen valiendo la pena. No es un pase automático a la movilidad social, pero te dará más herramientas.

 

¿Cómo financian los estudios universitarios los mexicanos?

Desde mi punto de vista, los mexicanos ven la educación como un derecho por el cual no hay que pagar. Sólo los “privilegiados” pagan por tener un título universitario. Tal vez esto explica por qué los créditos universitarios están subutilizados.

Todos los años, nueve de cada diez aspirantes que hacen examen para ingresar a la UNAM quedan fuera. Sin embargo, menos del 1% de los estudiantes busca financiar sus estudios mediante un crédito, según Finae, institución que otorga créditos educativos a jóvenes mexicanos.

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Sólo para poner en contexto este dato, alrededor del 60% de los estudiantes universitarios en Estados Unidos paga su carrera universitaria utilizando un crédito. En Europa el 30% de la matrícula universitaria paga sus estudios con algún tipo de financiamiento formal, datos proporcionados por European Funding Guide.

Con estos datos podemos concluir que aquellos que deciden pagar para continuar estudiando lo hacen con recursos propios; financiados por sus padres; o mediante financiamiento informal.

 

¿Cómo financiar mi carrera universitaria?

Existen diversas maneras, la más simple podría ser un crédito estudiantil proporcionado por un banco comercial, aunque no es la más barata; hasta el dinero otorgado por diferentes entidades gubernamentales, cuyo costo es muy bajo, pero lleno de papeleo. Aquí enlisto algunas.

 

1.- Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior

Este financiamiento lo ofrecen en conjunto: Nacional Financiera (Nafin), instituciones bancarias y algunas universidades privadas del país. El objetivo de este crédito es que puedas pagar tanto la inscripción como las colegiaturas. El monto máximo que prestan es de 215 mil pesos para licenciatura y 280 mil pesos para posgrados.

La tasa de interés la determina el banco involucrado en el crédito, pero no suelen rebasar el 14% anual. Puedes extender el crédito hasta por 15 años, empezando a contar el día en que te otorgan el crédito.

Para tramitar este crédito, primero debes asegurarte de que la universidad en la que quieres estudiar participe del programa, entonces podrás hacer la gestión en la propia universidad o en Nafin, o en su defecto en el banco que participe en el programa.

Los requisitos son simples: ser mexicano, tener carta de aceptación por la universidad, contar con un aval u obligado solidario, tener promedio mínimo de siete (en tu constancia de estudios del año anterior) y tener un buen historial crediticio, tanto tú como tu aval.

Algunas de las ventajas que veo en este tipo de créditos es que el dinero es entregado directamente por el banco a la universidad, entonces no hay posibilidad de gastarlo en alguna otra cosa. Mientras se es estudiante, sólo se paga los intereses generados cada mes, por lo tanto, los pagos son asequibles.

Al concluir tus estudios, tienes un periodo de gracia, es decir, sigues pagando como si fueras estudiante, con la idea de que consigas un empleo y entonces si pagues la totalidad del crédito en un plazo máximo de 10 años.

 

2.- Programa educativo de INFONACOT

Si ya trabajas y la empresa donde laboras está afiliada al instituto, entonces tú o alguno de tus beneficiarios puede acceder a este crédito destinado a continuar con los estudios profesionales. Al igual que la mayoría de los créditos, la universidad en la que quieres estudiar debe tener convenio con el instituto para que puedas utilizar el crédito.

Este crédito tiene el objetivo de financiar inscripción y colegiaturas, por un monto máximo de 500 mil pesos, la tasa de interés es del 14% anual y el plazo máximo para estudiantes de licenciatura es de 12 años, y 9 para los estudiantes de posgrado.

Al igual que el crédito otorgado por Nafin, el dinero es entregado directamente a la universidad. Los requisitos son: tener 18 años como mínimo, percibir al menos un salario mínimo mensual, antigüedad mínima de un año en el trabajo, estar inscrito a un régimen de seguridad social (IMSS o ISSSTE).

Contrario al crédito de Nafin, aquí no te piden aval, obligado solidario ni garantía hipotecaria. Tampoco es necesario que tengas buen historial crediticio y tu desempeño como estudiante no es un factor a considerar para otorgarte el crédito.

Mientras estudias sólo pagas los intereses, pero no hay periodo de gracia, pues ya eres trabajador. Entonces una vez que terminas tus estudios comienzas a pagar el total del crédito.

 

3.- Fondo para el Desarrollo de Recursos Humanos (FIDERH)

Este fideicomiso es administrado por el Banco de México, el cual podrás utilizar para gastos de colegiatura, manutención y seguro médico. Para estudiar en universidades dentro de México, te prestan hasta 150 mil pesos anuales, pero si estudias en el extranjero el monto aumenta 50 mil pesos.

Los plazos para que pagues son menores, 9 meses si estudiaste una especialidad, 24 meses en el caso de una maestría y 36 para un doctorado. Para acceder a este crédito deberás inscribirte en alguna de las tres convocatorias que realizan cada año en los meses de diciembre, marzo y mayo. Las convocatorias son publicadas en esta página www.fiderh.org.mx.

De salir sorteado, tendrás que cumplir con los siguientes requisitos: ser mexicano, tener máximo 40 años, promedio mínimo de ocho en la licenciatura, carta de aceptación por la universidad que deseas, comprobante de un segundo idioma y contar con un aval u obligado solidario.

A diferencia de los otros créditos descritos, en tu etapa de estudiante no pagas nada. Tienes un periodo de gracia de 12 meses en los cuales se empiezan a generar intereses, pero los pagarás de manera diferida cuando concluya el periodo de gracia. Deberás hacer el pago del crédito en el plazo en que se haya formalizado. El programa te ofrece beneficios cuando pagas de manera oportuna el crédito, como la reducción o cancelación de intereses.

Aunque en la etapa de estudiante no pagas nada, no te equivoques, no es un crédito barato como parece, además la tasa de interés es variable. Toma esto en cuenta.

 

4.- Gobiernos estatales

Algunos gobiernos estatales manejan sus propios programas de financiamiento educativos, consulta estas alternativas en la página de internet de tu estado. Las condiciones del crédito varían de acuerdo a cada estado, mientras algunas te prestan un porcentaje de lo que te costarán tus estudios, otras establecen montos máximos a prestar. Lo mismo para los plazos, algunas instituciones lo determinan en función de los semestres que duran tus estudios, otras te dan hasta 12 años para pagar.

 

5.- Créditos con Sofomes

Aunque no es la opción más barata, sí es la más rápida y flexible. Primero que nada el interés que cobran por este tipo de créditos es alto, parecido a un crédito de consumo, es decir, entre 30 y 50 por ciento anual. Además, no suelen dar periodo de gracia, por lo que desde el día en que te otorguen el crédito pagarás una cantidad que podría ser una carga muy pesada para un estudiante.

La ventaja es que las instituciones crediticias que otorgan estos préstamos no te exigen que le des el uso para el que solicitaste el crédito, es decir, no entregan el dinero directamente a la universidad, lo que te permite estudiar en cualquier universidad sin necesidad de que haya un convenio de por medio.

Las condiciones del crédito varían mucho de acuerdo a cada institución, lo que te podría recomendar para que elijas el crédito que más te convenga es fijarte en los siguientes factores:

  • Costo Anual Total. Es una cifra que resume todos los costos en los que incurrirás al contratar el crédito.
  • Tasa de interés. Pregunta si es una tasa fija o variable.
  • Comisiones. Es importarte que sepas si te cobrarán por cada disposición de dinero o sólo por la apertura del crédito.
  • Seguros. Normalmente los créditos están ligados a diferentes tipos de seguro, pide que te expliquen detalladamente las coberturas de esos seguros y su costo.
  • Tabla de amortización. Es importante que tengas esta tabla, pues te permitirá ver la manera en que se aplican los pagos que haces y podrás planear si te conviene anticipar pagos.

Te recomiendo visitar dos páginas para que tomes una decisión informada. Primero, la página del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que ha desarrollado un estudio muy detallado sobre las carreras mejor pagadas.

Posteriormente, y de necesitar algún tipo de financiamiento privado, puedes visitar la página tudecide.com, es un sitio especializado en comparar créditos, seguros e inversiones. Sin duda, consultar estos sitios te será de mucha utilidad.

Conclusión

Alejandra está cursando la etapa final de su maestría, me cuenta que tomó el crédito porque era la opción más rápida y por tanto la mejor para ella, pero que no ha sido fácil el proceso y espera conseguir un mejor empleo para poder pagar el crédito.

Alejandra está consciente de que todo lo aprendido ha valido la pena y que sin el apoyo familiar, un inmueble y un buen historial crediticio, no lo hubiera conseguido.

Le pregunto si aconsejaría a todos los jóvenes a conseguir un crédito para continuar con sus estudios. Me responde sin dudar “Sí, además el proceso de llenar formatos, hacer exámenes, presentar un proyecto y exponer toda la experiencia tanto académica como laboral, ayuda a cualquiera en su desarrollo profesional”.

Finalmente le pregunto a Alejandra “¿Decidiste cursar un posgrado con el objetivo de ganar más dinero?” Responde, “Sin lugar a duda ese objetivo estaba en mi mente, pero no es mi motivación principal. Creer que tener un posgrado es un camino seguro a la riqueza, sería ingenuo de mi parte. Creo que las personas que estudian esperando ganar mucho dinero deberán hacer un análisis profundo de esa idea”.

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