Ok, ya decidiste remodelar tu hogar y estás con el entusiasmo a tope y con miles de ideas; ya hiciste tu tablero de Pinterest con tus estilos favoritos, muebles, colores y mil detalles más. Pero ahora, ¿cómo puedes saber cuánto necesitas para llevar a cabo el proyecto de REMODELACIÓN y que sea justo como te lo imaginas?

    Para muchas personas puede ser un tanto abrumador tan sólo pensar en números o ponerle precio a cualquier proyecto, sobre todo si es la primera vez que lo hacen. Por otro lado, existen personas que hacen de las remodelaciones un estilo de vida, y a lo largo del tiempo se han vuelto expertos en el tema. Seguramente tú te encuentras en alguna zona entre esos dos extremos.

    Con los siguientes consejos verás que, estableciendo una serie de pasos a seguir, siempre las cosas se hacen más sencillas.

    El mejor tip: haz del tiempo tu mejor aliado. ¿Por qué es tan importante? Toda remodelación lleva su propio ritmo y nunca es bueno apresurar las cosas. Ten en mente que puede tomar más tiempo de lo planeado, que depende de la época del año y del clima para algunos trabajos, que pueden surgir problemas con la instalación eléctrica, hidráulica o de gas, talvez haya que reforzar alguna parte de la estructura… En fin, hay que estar al tanto de que todo marche a un ritmo, pues tampoco se trata de que permitas que todos “se duerman en sus laureles”; puedes estar ahí cuidando la disciplina y las buenas prácticas, pero tampoco apresurar de más.

     

         De la idea general al detalle

    Justo cuando tomaste la decisión de transformar tu espacio, empezaron a llover las ideas, desde cambiar de lugar un mueble hasta cambiar el piso o quitar un muro. No importa qué tan simple o complejo sea lo que cambiarás, tener la idea general de lo que quieres muy bien definida, será la piedra angular de tu proyecto.

    Obtén todo el material visual que puedas conseguir; mientras más se apegue a los detalles, mejor. Ya sea que hagas dibujos sobre cada habitación, bocetos, tomes fotos y hagas anotaciones sobre ellas o bien escribas qué es lo que quieres cambiar y cómo quieres que quede al final. Todas esas herramientas irán poco a poco definiendo y puliendo tu idea. Incluso puedes definir aquellos lugares que quieres cambiar pero no sabes cómo.

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    Imagen de Pinterest https://www.instagram.com/p/Bx-F-6FBhgQ/

    Por todas partes, la mayor recomendación es acudir a un profesional con todas esas ideas, tener una larga charla y entonces ir al paso siguiente.

     

           Tu lista

    Una vez detallado el proyecto, ya sea por tu cuenta o de la mano de quien vaya a llevarlo, puede ser arquitecto, interiorista, jefe de proyecto o contratista, haz una lista del mayor número posible de cosas que se requieran para la remodelación. Materiales de construcción/demolición, herramientas, renta de maquinaria, pisos, pintura, tapiz, acabados de muros, mosaico, muebles, decoración, telas, cableado, tuberías y todo lo que vaya a necesitarse, sin olvidar considerar seguros, número de trabajadores, gastos de alojamiento si dejarás deshabitada tu casa durante el proceso, manejo de cascajo y otros sobrantes de materiales, mano de obra, permisos si es que se requieren y, por supuesto, un porcentaje del presupuesto abierto para imprevistos.

    Te recomendamos hacer tu lista en una hoja de cálculo en tu computadora o dispositivo, así tendrás fácil acceso a ella en todo momento para ir agregando o modificando datos. Una tabla siempre facilita las cosas y nos ayuda a tenerlas visualmente organizadas.

    Una vez que tengas lista tu lista, valga la redundancia, puedes cotizar cada elemento. En esto también puede ayudarte el experto que esté a cargo, pues podrá recomendarte al menos tres proveedores con los que puedas encontrar excelentes precios sin comprometer la calidad. Ve llenando tu lista con los costos hasta que logres llegar a un total. Puedes hacer sub-listas poniendo títulos que abarquen el tipo de elementos, o separar todo por habitación. Lo que para ti sea mejor.

    Si sientes que la lista no hace más que alargarse y te estás preocupando por el límite del presupuesto, tómalo con calma, si quieres saber los mejores trucos para reducirlo, consulta nuestro artículo: 6 FORMAS INTELIGENTES DE RECORTAR TU PRESUPUESTO DE REMODELACIÓN, donde verás las formas de hacer que tu lista cambie dramáticamente.

    Tener la lista es la mejor forma de llevar el control del proyecto, sin embargo, hay personas que prefieren dejar eso enteramente a un experto que sólo les avise cuánto dinero necesitan en total. Es muy valido, pero te aconsejamos seguir muy de cerca lo que se hace con lo que hayas desembolsado.

    La lista te sirve para darte una idea del presupuesto que necesitarás y así calcular los porcentajes que a continuación veremos.

     

          Límites 

    A todos nos encantaría tener carta abierta para gastar lo que sea necesario para completar un proyecto, sin embargo, tenemos un cierto presupuesto y hay que sacar el mayor provecho de él.

    ¿Hasta dónde es razonable gastar en una remodelación y dónde rebasa el valor y comienza a ser pérdida?

    Para responder esto, los expertos coinciden en porcentajes definidos y simples:

    Si harás remodelaciones mayores, como modificaciones estructurales, cambios de acabados en muros, pisos, demoliciones para cambio de tuberías y ampliaciones, lo ideal es no sobrepasar el 30% del valor de tu propiedad con tu presupuesto total.

    Si tus remodelaciones solo incluirán cambios menores y más simples como reinstalación de pisos, mobiliario de cocina y baños, poner azulejos e instalaciones eléctricas, entonces lo mejor es establecer un límite del 10% del valor de tu casa para esto.

    Si excedes estos porcentajes, simplemente comenzarás a hacer aumentar mucho el valor de tu propiedad con respecto a otras semejantes dentro de ubicaciones similares y, si bien esto es algo bueno porque agregas valor a tu casa si un día planeas venderla, será más difícil encontrar un comprador que sobrepase éstos límites.

    Otro porcentaje muy importante es la reserva de una cantidad extra para cubrir imprevistos y gastos que no estaban dentro del plan original. A pesar de que hay varias opiniones respecto a este “colchón”, todas las recomendaciones oscilan entre el 10% y el 20% del valor de tu propiedad. Con esto debería estar cubierto todo aquello que surja en el camino.

     

          El presupuesto

    Ahora ya está todo listo para definir una cantidad de dinero de acuerdo con el proyecto que quieres hacer, y puede ser que esta declaración cambie entonces a: el proyecto que puedes hacer. Esto sucede cuando se establece un presupuesto y el dinero disponible no llega a dicho valor. Aquí existen algunas soluciones.

    Primero, puedes hacer ajustes en la lista como lo vimos anteriormente, y si después de hacerlos aún hay una parte que no logras ajustar, puedes recurrir a una institución bancaria y tramitar un crédito o un préstamo, siempre asegurándote de que su valor, los pagos, intereses y todo lo que impliquen, puedan ser fácilmente cubiertos con tus percepciones y alcances monetarios.

    Existe otra forma de tener claro un presupuesto y es un poco a la inversa de lo que te hemos contado hasta aquí. Esta forma consiste en fijar una cantidad disponible, un total, y partir de ahí para hacer todos los cálculos, tu lista y para analizar qué es lo que sí puedes hacer. Para esto también te recomendamos la ayuda de un especialista, pues su experiencia será de mucha utilidad para darte una propuesta real de los alcances de tu proyecto.

     

          Orden

    Establecer el orden en el que avanzará la remodelación es muy importante para no modificar el presupuesto. Por ejemplo, no resanarías y pintarías un muro que posteriormente será abierto para introducir un cableado nuevo; sería un gasto duplicado. A pesar de haber pasos muy obvios como este ejemplo, hay otros que no lo son, por eso dentro del plan general que presentemos a nuestro experto, debemos pedirle que nos haga un plan de acción en el cual podamos tener la estructura de cada paso que vaya a darse y un estimado del tiempo en el que podrá completarse cada tarea.

     

          Contrato

    Finalmente, te recomendamos no olvidar hacer un contrato por escrito que estipule todos y cada uno de los detalles del proyecto incluyendo las penalizaciones por el posible incumplimiento, así podrás asegurarte de que tienes todo bajo control y de que nada te tomará por sorpresa o desviará tu remodelación. Cuando te cerciores de que está todo ahí, procede a firmarlo y comienza tu tan esperada transformación.


     

    Cuando tienes una idea de cuánto dinero estará disponible, la organización, las compras, contrataciones y los demás gastos podrán ser mucho más fáciles de elegir. En general, dentro de cualquier área de la vida, cuanta más información recopilemos, más control tendremos para obtener un excelente resultado. Finalmente, se trata de que logres tener una visión clara del presupuesto del que puedes disponer para cumplir el proyecto de remodelar tu hogar.

    ¿Qué tanto has podido apegarte a un presupuesto para remodelar? Cuéntanos tu experiencia.

     

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