Si vives en un edificio, una casa o dentro de un residencial, tienes vecinos. El contacto y la convivencia con ellos es inevitable, ya que con ellos se comparten espacios comunes en los que, sí o sí, en algún momento se cruzarán. En muchos casos, los vecinos terminan siendo como unos segundos familiares que te ayudarán en caso de una emergencia o a quienes les encargarás tu casa cuando no estés. Crear una relación cordial y saludable con ellos es la mejor forma de garantizar un buen manejo del día a día y de las problemáticas que se puedan presentar en tu lugar de residencia.

Convivir no es una tarea fácil, y más cuando se tienen vecinos particularmente difíciles de abordar. Sin embargo, no importa qué tan especiales sean, si los respetas y los tratas con amabilidad y mucho tacto, estos podrán convertirse en tus mejores aliados. En el artículo de hoy te daremos algunos consejos prácticos sobre cómo llevártela bien con tus vecinos, y verás cómo, con pequeñas acciones, conseguirás recibir todos los días un saludo amable y construirás una relación basada en la confianza, que después agradecerás.

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Foto tomada de: https://www.araglegal.com/individuals/learning-center/topics/home-and-property/how-to-handle-crazy-neighbors

 

SIEMPRE salúdalos con un “Buenos días… o un buenas tardes…”.

Sabemos que suena un poco obvio, pero comenzar tu día preguntándole a tu vecino cómo ha estado, cómo se siente y deseándole un buen día, garantizarás un primer paso hacia el respeto y la buena educación. Imagínate que se crucen y no se digan nada, inmediatamente cortarías cualquier intento de comunicación. Si te sientes con la confianza de ir un poco más profundo con el saludo, no dudes en preguntarle cómo siguió su suegra de la recuperación de la cirugía, si pudo instalar la lavadora que tanto le costó subir o, simplemente, háblale del clima.

 

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Respeta las normas de convivencia

Más allá de que tan amable, o de qué tan bien te la lleves con tus vecinos, si no quieres tener problemas con ellos, debes respetar las reglas de oro de la convivencia. Aquí te compartimos algunas:

-Si tienes mascota: ten cuidado con los perros que ladran en exceso. Existen diferentes opciones para hacer que el perrito aprenda a no ladrar tanto. Si tienes gato, evita que este escarbe en el jardín del vecino, imagínate si el pasatiempo de tu vecina es la jardinería, cuánta molestia no le causará el desastre de tu felino. Así mismo, ni hablar de que hagan de las suyas en terrenos ajenos y tu no tengas la precaución de limpiar. Las mascotas son tu responsabilidad y deberás tenerlas siempre controladas.

-Ruidos molestos: martillar a altas horas de la noche, o en la mañana muy temprano. Es normal que en algún momento debas hacer modificiaciones y debas hacer uso del taladro o del martillo, sin embargo, no debe ser una costumbre, y trata de hacerlo en las horas permitidas.

Asi mismo, evita reuniones sociales en las que el volumen sobrepase las paredes de tu residencia. Está bien si una vez, de vez en cuando, haces invitaciones a tu casa; simplemente cuida el volumen de la música y, si ya sabes que en tu edificio o residencia se oye todo, adviérteles a tus invitados que durante la reunión deben tener un tono de voz moderado. Si la invitación la llevas planeando con mucho tiempo, ten la delicadeza de escribir una carta, o si tienes la oportunidad de hablar directamente con tus vecinos, adviérteles sobre la reunión y garantízales que ante cualquier molestia se podrán comunicar contigo a tu número.

-Respeta la privacidad: más allá de la buena relación y la cercanía que tengas con tus vecinos, evita invadir su privacidad. No te asomes por las ventanas ni por los balcones cuando sientas que hay una discusión o en caso de que las conversaciones terminen oyéndose en tu casa. Mantén la distancia con ellos, evitando pedirles muchos favores. Si bien compaten un espacio, no significa que sean familiares, y muchas veces abusar de la confianza puede traerte problemos con ellos.

-Ten cuidado con tus luces: revisa si las luces exteriores de tu vivienda perturban el sueño de tus vecinos, en caso de que esto esté pasando, cámbialas de posición o retíralas, teniendo en cuenta que esto podría molestar el sueño de ellos.

-Pon atención a tu jardín y a tus plantas: un jardin bien cuidado es agradable a la vista de cualquiera, sin embargo, si las ramas u hojas de tus arbustos o árboles afectan otras propiedades, esto puede convertirse en un problema entre tú y tus vecinos. No dejes de hacer cualquier esfuerzo necesario para que tu espacio verde luzca bien y al mismo tiempo que sea un espacio que no incomode o invada a los demás.

La relación con las personas puede ser tan compleja como tú lo decidas, pero al mismo tiempo puede ser tan práctica y sencilla como tú te lo propongas. Siempre y cuando se respeten las normas básicas de convivencia, establecidas por la asociación de vecinos, y seas amable, garantizando siempre un buen saludo y una comunicación basada en el respeto, vas a tener una relación fluida con tus vecinos. En casos de fuerza mayor dónde la intuición no cumple su función, acude a las instancias establecidas para la resolución de conflictos o de temas que requieren de aprobaciones, como a la administradora del conjunto residencial. Nuestro último consejo es que, pase lo pase, siempre evites confrontaciones o discusiones con tus vecinos, ya que serán las únicas personas a las que te encontrarás a diario llegando a tu casa.

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