Refinanciar tu deuda no sólo te serviría para salir de un bache económico, sino para conseguir mejores condiciones en tu hipoteca.

Refinanciar, reestructurar, renegociar una hipoteca son palabras que nadie quiere escuchar, pues se asocian con que el prestatario tiene problemas para solventar el pago de su hipoteca. No siempre es así. De hecho, en economías como la mexicana está lejos de ser sinónimo.

De acuerdo con analistas de The Economist Intelligence Unit, México podría ser una de las ocho economías más grandes del mundo para el 2050, desplazando a países como Reino Unido, Francia, Italia y Rusia. Es decir, una de las perspectivas más positivas para los próximos años entre los países en desarrollo e incluso entre las economías avanzadas.

Para lograr lo anterior el gobierno mexicano piensa instrumentar políticas destinadas a aumentar el ahorro y permitir una mejor asignación de recursos en la economía. Bajo esta perspectiva, refinanciar tu deuda no sólo te serviría para salir de un bache económico, sino para conseguir mejores condiciones en tu hipoteca.

¿Qué es refinanciar tu hipoteca?

Empecemos por definir qué es el refinanciamiento. En palabras simples, es pedir un crédito para saldar otro y continuar pagándolo bajo un nuevo contrato. Podrías decirme que eso es tapar un hoyo destapando otro: No es así. El objetivo de modificar la estructura y las condiciones de pago es adaptarse a las necesidades del prestatario y obtener mayores beneficios.

Razones para refinanciar una hipoteca.

Una vez hechas las aclaraciones anteriores, te presento las razones para refinanciar tu hipoteca y explicarlas a fondo posteriormente.

  • Si las perspectivas económicas apuntan a un movimiento en las tasas de interés, y este no te conviene;
  • Si tu score crediticio ha mejorado y eres elegible para una nueva hipoteca a una tasa de interés menor;
  • Si te gustaría cambiar el tipo de hipoteca, pues la institución financiera de la cual eres cliente no te brinda el servicio deseado.

1. Reducir la tasa de interés.

Cuando las condiciones macroeconómicas de un país son propicias, puede considerar bajar la tasa de interés dentro de su política monetaria. La tasa de interés en tu hipoteca está ligada directamente a cuánto pagas por ella cada mes. Conseguir una tasa de interés menor significará pagos menores y que aumente tu ingreso disponible, tendrás la posibilidad de utilizar ese dinero para terminar de pagar antes la hipoteca o en alguna otra cosa que se ajuste a tus necesidades actuales.

No es necesario que esperes a que las condiciones del país mejoren. Actualmente, la oferta de servicios financieros ha aumentado y con ello han mejorado las condiciones del mercado. Déjame darte un ejemplo, de acuerdo con el sitio Real state market, en la década del 2000 al 2010 la tasa de interés para un crédito hipotecario a 15 años, era cercana al 17 por ciento anual. Si consultas con asesores de Bancompara podrás ver que hay en el mercado tasas de interés que rondan el 10 por ciento anual, para el mismo plazo. Te dejo el link por si quieres ver la situación hipotecaria en México en la década pasada.

2. Ajustar el plazo de tu hipoteca.

Si tu situación económica no es tan favorable como antes o simplemente tus necesidades de gasto han cambiado, refinanciar tu hipoteca te permitirá incrementar el plazo de tu hipoteca o reducirlo.

a. Incrementar el plazo de tu hipoteca. Tal vez tus ingresos no han crecido a la misma velocidad que tus necesidades, puede que ahora tus hijos sean mayores y exijan más cosas o tengas oportunidad de un negocio extra y necesites incrementar tu ingreso disponible. Entonces puedes reestructurar tu deuda de tal manera que puedas reducir el monto del pago mensual, debes tomar en cuenta que ahora pagarás tu casa en un plazo mayor. Pero si es lo que necesitas, ¿Qué más da?

b. Reducir el plazo de tu hipoteca. En el caso contrario al anterior, tus necesidades de dinero ahora son menores y quieres pagar tu casa en menos tiempo: puedes hacer un ajuste en tu hipoteca. Si bien refinanciar no es la única forma de reducir el plazo de una hipoteca, pues se puede hacer adelantando pagos, hay ciertos contratos que no lo permiten o te cobran comisiones por pagos adelantados.

3. Cambiar tu hipoteca de tasa variable a una de tasa fija.

Si tienes una hipoteca de tasa variable, tus pagos mensuales se modificarán cada que el banco hace el ajuste de la tasa. Por lo cual podrías pagar mucho más de lo que pensaste en un principio por tu casa, además, complica la planeación de tu presupuesto y quedas muy expuesto a las fluctuaciones de mercado, podrías encontrarte en una situación difícil si tus pagos suben demasiado.

En caso de que vislumbres que las tasas de interés se incrementarán en el futuro, lo recomendable sería considerar un cambio a una hipoteca de interés fijo, con el objetivo de cubrirte de los riesgos del mercado y poder tener una mejor planeación al conocer de antemano el pago mensual a realizar.

Hipoteca de tasa de interés variable, pero con mejores términos y plazos.

Las hipotecas de tasa de interés variable tienen como mayor inconveniente el estar expuestas a las fluctuaciones de mercado, pero tienen otras ventajas, como obtener un crédito a mayor plazo. Podrías renegociar una tasa de interés menor o ampliar el plazo, mover esas variables de manera que obtengas un mejor acuerdo.

Puedes modificar cualquier otra condición de la hipoteca.

Cuando uno firma un contrato hipotecario suele aceptar una serie de características que con el tiempo dejan de ser cómodas o buenas ideas, por ejemplo, la domiciliación de la nómina, la contratación de seguros de vida y hogar, etcétera. Este tipo de características son conocidas como productos financieros vinculados y sirven, entre otras cosas, para que los funcionarios de los bancos alcancen sus metas y cobren comisiones, también sirven para obligarnos a mantener una relación mucho más estrecha con el banco.

Con un nuevo acuerdo podrías prescindir de estas condiciones, lo que sin duda te daría mayor libertad para hacer uso de tus recursos económicos y contratar los servicios que quieras con quien quieras.

¿Con quién refinanciar mi hipoteca?

A estas alturas del texto, tal vez ya te estás planteando la idea, recordando dónde dejaste el contrato para ver si puedes obtener mejores condiciones y preguntándote ¿con quién debo refinanciar mi deuda: con el mismo banco o con uno diferente?

Existen diferentes mecanismos, empecemos con el más simple. La novación hipotecaria. En este caso, se procede a modificar las condiciones del contrato hipotecario con el banco que firmaste tu hipoteca inicialmente. Generalmente, este procedimiento tiene un costo y este es la comisión por novación hipotecaria. Este costo normalmente queda estipulado en el contrato original.

La ventaja de hacerlo con el mismo banco es que es una operación simple y tomará poco tiempo. El inconveniente es que nos cerramos a la posibilidad de tener mejores condiciones y ofertas con otros bancos.

Si quieres acceder a los beneficios que podrías conseguir con otros bancos, tendrás que proceder a una subrogación hipotecaria. La subrogación hipotecaria implica trasladar nuestra hipoteca a otro banco, es decir, se sustituye al banco con el que hicimos el trato original. La principal ventaja de este tipo de operación es que permite el cambio de casi todas las condiciones del contrato, salvo la modificación del capital del préstamo y los titulares.

Este procedimiento resulta más beneficioso durante los primeros años del crédito, cuando los intereses que se están pagando aún superan la amortización de capital o cuando estemos planeando comprar un inmueble de segunda mano que esté hipotecado.

Por último, existe la cancelación anticipada de la hipoteca en vigor. Esta opción te dará mayor libertad, pues el nuevo contrato hipotecario puede tener condiciones totalmente diferentes al que tenías anteriormente. La desventaja es, a los costos de la cancelación anticipada, tendrás que añadir las comisiones del nuevo contrato hipotecario. Deberás asegurarte de que los intereses totales que pagarás por la nueva hipoteca son más reducidos y compensan la refinanciación, por supuesto, el objetivo es que tengas condiciones más favorables.

¿Cómo refinanciar mi hipoteca?

No importa si tus condiciones económicas o necesidades han cambiado mucho, poco o nada. Te recomendaría que si tu crédito hipotecario tiene más de cinco años, revises tu contrato y pienses en refinanciar tu hipoteca. No es un asunto que deba tomarse a la ligera, involucra mucho dinero y tu casa, la cual podría ser tu activo financiero más preciado, por lo que deberás ser muy cuidadoso de cómo y cuándo. Existen muchos mecanismos para realizar este procedimiento. Cada una de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes. Hay que tomar en cuenta que a la par de los beneficios potenciales de la refinanciación, también hay costos involucrados.

Una manera inteligente de hacerlo es con un asesor. Dentro de los servicios de Bancompara está el refinanciamiento de hipotecas. El asesor te ayudará a saber si hay mejores condiciones para ti de manera eficiente y transparente.

¿Debo hacerlo o no?

La refinanciación de tu hipoteca es una alternativa para tomar en cuenta siempre y cuando los beneficios obtenidos compensen sobradamente los costos, pues no es gratis. Es muy tentador dejarse llevar por el impulso de conseguir un interés bajo o pagos mensuales más bajos. Habrá que tomar en cuenta el impacto de los costos totales de toda la operación. El refinanciamiento de cualquier deuda es una herramienta financiera útil, si sabes cómo y cuándo usarla.

Si después de un análisis sesudo el resultado es favorable, entonces es una buena idea. En caso contrario, es mejor que sigas pagando puntualmente como hasta ahora. Pero no des el tema por cerrado, cada cierto tiempo revisa las condiciones del mercado. Puede que en algún momento haya mejores condiciones y te lleves una agradable sorpresa.

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