Adolescentes con tarjetas de crédito: ¿un riesgo o una oportunidad?

¿Te has dado cuenta de lo indispensables que se han vuelto las tarjetas de crédito en nuestro día a día?

Tarjetas de crédito: un requisito para las apps más usadas

Son las 7 de la mañana, te preparas para salir a trabajar y te das cuenta de que faltan huevos, pan y leche para el desayuno. Agarras tu teléfono, abres tu app de domicilios favorita, Rappi o Uber eats para poner dos ejemplos, y pides una promoción de 35 minutos o gratis y pides tus faltantes.

Terminas tu desayuno, no puedes usar tu coche por el “no circula”, y pides un Uber o un Didi y en 5 minutos tienes a un conductor esperándote en la puerta de tu casa. O bien, decides alquilarte una bici o scooter.

Empiezas el camino hacia tu destino final y, en medio del ruidoso tráfico, conectas los audífonos a tu teléfono e ingresas a una playlist en Spotify o Apple music en modo shuffle. Olvidas que tu paseador no puede pasar hoy por tu perro, te conectas a PetValet y programas un daycare de tu cachorro tan solo haciendo un clic y te prometen que lo recogen en 1 hora y lo pasean durante todo el día. Sin darte cuenta, pagas, llegas tranquilo a tu lugar de trabajo y empiezas un gran día.

¿Te imaginas qué pasaría si tu tarjeta de crédito entra en colapso y pierdes todos estos accesos? ¡Ni pensarlo!, es un hecho: de jóvenes a viejos, con poco o mucho presupuesto, nuestro día a día nos exige que tengamos acceso a una tarjeta de crédito. No tenerla es una posibilidad, pero seguro la pasarías mal en cuanto no consigas comida, transporte, entretenimiento o servicios. No fluirías de la misma forma en la que miles de usuarios facilitan su vida teniéndola.

 

Lee también: ¿Qué es un presupuesto familiar y cómo puedes hacer uno?

 

Los adolescentes y el manejo que le dan a sus tarjetas de crédito.

Si aún te preguntas si tu hijo debería o no tener tarjeta de crédito, en este artículo te ayudaremos a responder y a tener argumentos claves para la toma de tu decisión. Ahora, de entrada, te aseguramos que, tarde o temprano, el uso de la tarjeta de crédito va a ser un hecho y tus hijos sí o sí la tendrán.

Estos son los 4 Pasos para que tus hijos tengan un manejo sano de sus tarjetas de crédito:

¿Te asusta que tus hijos entre los 12 y 20 años se pasen de su presupuesto y al final de mes la cuenta que planeabas pagar por un peso termine costándote dos pesos o aún peor, no tengas como pagarla?

Esto es más común de lo que crees, por eso decidimos recopilar algunos puntos clave para enseñarle a tus hijos a darle un buen manejo a sus tarjetas de crédito, aquí te los compartimos:

Paso No. 1 enseña a tus hijos sobre la historia de las tarjetas de crédito, esto les dará una gran base de para qué funcionan…

Actualmente puedes vivir tu vida sin tener un solo billete en tu bolsillo, y esto empezó a ser posible hace más de dos mil años cuando en la Grecia clásica inventaron las hipotecas como sistema de financiación. Es decir, si para esa época tenías una cosecha, mercancía, esclavos o incluso tu familia, podías ponerla como garantía de una hipoteca a cambio de crédito para acceder a otro bien o servicio.

Esta es la historia más antigua que tenemos de un sistema de crédito parecido a la actual tarjeta, sin embargo, fue hasta el año 1914, que la compañía estadounidense Western Union ofreció a un selecto grupo de clientes, una tarjeta con la cual podían acceder a ofertas y servicios preferenciales y también a una línea de crédito.

Diez años después, en el año 1924, otra compañía norteamericana, la General Petroleum Corporation, lanzó su primera tarjeta de crédito para la compra exclusiva de gasolina en sus puntos de venta, esto a modo de fidelizar a sus clientes, y así varias empresas emitieron sus propias tarjetas que, lejos de ser iguales a las que tenemos actualmente, fueron la base de ellas.

En el año 1949, en estados unidos, durante una cena entre tres amigos: Frank X. McNamara (funcionario de la Hamilton Credit Corporation), Ralph Sneider (abogado del Sr. Macnamara y Alfred Bloomingdale (nieto del fundador de la reconocida cadena de grandes superficies de lujo americana). Frank X. olvidó su billetera y muerto de la vergüenza, pidió a su esposa que le trajera dinero en efectivo y fue durante el trayecto de ella hasta el restaurante que los tres amigos se idearon la creación de una tarjeta segura y personal que otorgara la posibilidad de crédito en diferentes restaurantes y establecimientos al titular. Así nació la primera tarjeta, llamada “Diner’s club” que significa “club de cenadores”. La utilizaban más de 22000 personas y estaban adscritos más de 500 establecimientos en la ciudad de Nueva York.

 

Tarjetas 2

 

En 1958, el reconocido banco Bank of America, puso en circulación la primera tarjeta bancaria llamada bankamericard, que luego se convirtió en la actual tarjeta VISA. En ese año, el banco otorgó 60,000 tarjetas, específicamente en la localidad de Fresno en California, y para ese entonces ya se empezó a hablar de “Dinero plástico”.

Tuvo tanto éxito este sistema financiero, que en el segundo año los usuarios gastaban más de 60,000 dólares por año. En 1959 American Express lanzó su primera tarjeta de plástico.

Tuvieron mucha acogida porque, además de ser una muestra de solvencia económica para quienes las mostraban, era también un aval para las personas que no tenían ese dinero y lo necesitaban o querían gastarlo.

Todos los trámites eran más fáciles con las tarjetas de crédito, había mayor rapidez, y se eliminó la desconfianza. Fue tanto el auge que las campañas publicitarias no se hicieron esperar para promover su uso, tal y como podemos verlo:

 

Tarjetas 1

No hacía falta llevar el dinero en el bolso o la cartera. Con la tarjeta en la mano ya tenían dinero y acceso a los bienes. La tarjeta era como una varita que hacía realidad los sueños de quienes la tenían. Sin embargo, todo esto empezó a complicar las finanzas personales de las personas, ya que, al no ser conscientes del gasto del dinero físico, los presupuestos no se cumplían y la población se enseñó a endeudarse.

Paso No. 2 explícales en la actualidad ¿qué es una tarjeta de crédito? ¿para qué sirve? y ¿cuáles son sus riesgos?

¿Qué es?

Es un plástico numerado, que contiene una banda magnética o un microchip, y que permite realizar compras que se pagan después, dependiendo del tiempo pactado. Las tarjetas de crédito se emiten a personas que estén en una situación laboral estable con un sueldo que supere una cantidad determinada y un garante, persona o compañía que pueda respaldarlos.

¿Para qué sirve?

También conocida como dinero plástico, la tarjeta de crédito da la posibilidad a una persona de realizar compras sin contar con el efectivo (o metálico), contrayendo automáticamente una deuda con la entidad emisora. Dicha deuda se puede pagar a mensualidades teniendo en cuenta que se deberán pagar unos intereses pactados.

El número de cuotas o mensualidades depende de la entidad bancaria, pero puede ir de 1 a 36 o incluso a muchas más.

¿Cuáles son sus riesgos?

Si bien existen muchos casos de robos cibernéticos y hackeos de tarjetas, estos son cada vez menores, ya que los bancos y las entidades avanzan a pasos agigantados en tecnologías preventivas. En muchos casos, si la tarjeta del cliente es clonada, en un muy corto periodo de tiempo se le es reembolsado el valor siempre y cuando se demuestre que fue un fraude ajeno al mal uso.

Sin embargo, el mayor riesgo consiste en no saberla manejar. Es por eso por lo que, sobre todo los jóvenes, deben aprender ciertos conceptos con el fin de garantizar una vida crediticia sana.

Para eso, hazte las siguientes preguntas junto con tu hijo, hija o joven amparado:

¿Qué tan alto es el grado de responsabilidad del joven? ¿es buen ahorrador, hace compras necesarias, compara precios? La respuesta positiva a estas preguntas dará puntos positivos a favor de quién la va a usar. Recuerda que es el adulto quién deberá responder por el pago, y con los jóvenes se deben evitar los riesgos.

¿Cuáles son sus necesidades de gastos diarios, semanales o mensuales? Tener un presupuesto claro permitirá delimitar precisamente cuáles deben ser los gastos aceptados y cuáles no. Esto ayudará a determinar el presupuesto que, de cualquier forma, siempre debe ser menor al cupo otorgado.

Gastos imprevistos: ¿cuáles sí y cuáles no se consideran gastos imprevistos? Una de las ventajas de las tarjetas de crédito en adolescentes es el uso durante emergencias. Si los padres se encuentran fuera de la ciudad y ocurre un imprevisto, la tarjeta de crédito es un gran alivio. Sin embargo, hay una línea muy delgada entre lo que un joven con criterio poco aterrizado considere o no una emergencia. Ej. Si la chica o el chico están en un restaurante y se les cae un jugo zarzamora encima y vuelan a comprar una nueva camiseta porque consideran es una emergencia, podrían entrar en riesgo de consumismo y su mensualidad se elevaría con el argumento de que es una emergencia.

En el caso de los hijos u adolescentes trabajadores o aplicados, que tienen un dinero ahorrado, sí es posible que ellos gasten de la tarjeta de crédito, pero siempre debe haber una responsabilidad de pagarla al final de mes. Debe ser claro para los jóvenes que el dinero plástico es solo una herramienta más, sin embargo, no debe ser un método de financiación a gustos o antojos para los cuáles no se ha ahorrado. Desde el comienzo de la historia de las tarjetas de crédito siempre se ha dejado claro que este no significa un ingreso, por el contrario, si se gasta más de lo que se tiene, se adquiere una deuda y nadie quisiera vivir las consecuencias del día a día de una deuda mal manejada.

Paso No. 3 Determina las reglas del uso de la tarjeta de crédito.

  • Fija una fecha en la que tú y el joven adolescente revisen detalladamente el extracto de la tarjeta.
  • Has un acuerdo de consecuencias en caso de que haya un mal uso de la tarjeta de crédito. Bajo ninguna circunstancia pagues la irresponsabilidad de tu hijo. Esto solo perjudicará el aprendizaje financiero y podría convertirse en un problema en mayúscula a futuro. Una vez establecido el presupuesto y los imprevistos, es muy fácil revisar con los extractos dónde hubo un gasto innecesario e irresponsable.
  • Has un acuerdo de beneficios en caso de que sí haya un buen manejo. Es decir, que, si el adolescente cumple con los requisitos, una recompensa podrá ser una buena muestra de que un buen manejo financiero garantizará siempre los beneficios económicos.

Paso No. 4 Busca la mejor opción de producto crediticio para tu hijo.

Existen muchos portafolios entre banco y banco, y seguro alguna de los miles de tarjetas que se ofrecen en el mercado se acomodará a las necesidades de tu joven amparado. Particípalo en la búsqueda de la mejor propuesta y compromételo a conocer cada uno de los compromisos que adquiere aceptando la tarjeta, la letra menuda del contrato y los beneficios que adquiere.

La tarjeta de crédito más popular entre los jóvenes es la prepagada. Esta tiene la ventaja de que se bloquea una vez se acabe el saldo permitido, sin embargo, no debe ser una garantía para el joven, ya que sí se confía del bloqueo al llegar al tope máximo, este no aprenderá la realidad que años después durante su adultez deberá afrontar al tener una tarjeta propia y no amparada.

En conclusión…

Para finalizar este artículo, vale la pena reiterar que un buen manejo crediticio aporta al historial financiero y da muchos beneficios en el día a día del usuario. Sin embargo, debe haber muy buena comunicación entre el adulto que respalda y el joven que se hace usuario, esto garantizará un buen manejo y una excelente experiencia en estos tiempos de aplicaciones en móviles que ofrecen todo tipo de servicio y que son respaldadas por las tarjetas de crédito.

 

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