La pregunta más importante no es si puedes pagarla.

La compra de una casa es importante en su vida, porque para la mayoría de las personas será la compra a la que destinen más dinero. Por eso, antes de saber si estás preparado para comprar una casa, debas responder ¿Qué puedo pagar? Y responder eso puede que no sea tan fácil. Entonces, comencemos por saber qué tipo de casa es asequible de acuerdo con la relación ingreso / deuda que tenernos.

Relación ingreso / deuda

El dinero que deseamos destinar a este propósito es el primer punto para esa decisión. Si tienes la solvencia suficiente para comprar una casa con dinero propio, entonces salta al siguiente punto. Pero si necesitas de un crédito hipotecario para hacer la compra de la casa de tus sueños, entonces sigue leyendo, pues una de las primeras preguntas que debes plantearte es: ¿Qué tipo de hipoteca puedo pagar?

La mayoría de las entidades crediticias analizarán tus finanzas y verificarán que tu nivel de endeudamiento no sobrepase el 43% de tus ingresos totales. Este porcentaje de ingreso / deuda, significa que todos tus pagos de deuda regulares, más tus nuevos gastos relacionados con la vivienda (hipoteca, seguro hipotecario, impuestos a la propiedad, seguro de propietario de vivienda, etc.) no deben superar por mucho el equivalente al 43% de tus ingresos totales. Algunos prestamistas pueden ser más indulgentes o más rígidos, según el mercado inmobiliario y las condiciones económicas generales.

Supongamos que tu ingreso total es de 40 mil pesos mensuales. Multiplica este número por 0.43. El resultado es de 17,200. Esta es la suma total que deberías destinar al pago de deudas. Ahora, digamos que ya tienes otras deudas, como el pago mínimo de tus tarjetas de crédito $1,200. Un pago mensual de $2,400 por un préstamo de automóvil y un préstamo personal al cual destinas un pago mensual de $ 1,200. En total dedicas al pago de deuda $4,800. Eso significa que, en teoría, puedes pagar hasta $ 12,400 por mes en deudas adicionales para una hipoteca.

Ahora, a los prestamistas no les gusta que vivas hasta el límite. Las desgracias financieras suceden. Si el pago de tu hipoteca representa el 43% de tus ingresos, no tendrás margen de maniobra cuando tengas que incurrir en gastos adicionales. Entonces, aunque te aprueben un crédito, procura que el pago de tus deudas no llegue a ese límite, toma en cuenta que tendrás que hacer estos pagos cada mes durante varios años. Entonces genera un ahorro suficiente para que el pago inicial que des por la compra de la casa te permita tener mensualidades más bajas.

Así mismo, te aconsejo que evalúes la fiabilidad de tu principal fuente de ingresos. También, considera tus perspectivas para el futuro y la probabilidad de que tus gastos aumenten con el tiempo. Ser capaz de comprar una casa nueva hoy no es tan importante como tu capacidad de pago en el largo plazo.

Si no estás seguro de tu nivel de endeudamiento o del monto que te prestaría una entidad crediticia para que compres una casa, no dudes en ponerte en contacto con los asesores de Bancompara, ellos te podrán ayudar en estos temas y conseguirán el mejor crédito hipotecario de acuerdo con tu perfil.

Pero ser capaz de pagar una casa no responde a la pregunta de si estás listo para comprar una casa; hay que tomar en cuenta los siguientes factores.

El mercado de la vivienda

Una casa es una inversión costosa. Tener el dinero para realizar la compra es excelente, pero no responde a la pregunta de si la compra tiene sentido desde una perspectiva financiera. Aconsejo que te plantees la siguiente pregunta ¿Es más barato alquilar que comprar? Si la compra resulta ser menos costosa que el alquiler, ese es un argumento sólido a favor de la compra.

Del mismo modo, vale la pena pensar en las implicaciones a largo plazo de la compra de una vivienda. Por generaciones, comprar una casa era casi una forma garantizada de ganar dinero. Tus abuelos probablemente compraron una casa hace 50 años en cierta cantidad de dinero y pudieron venderla por cinco o 10 veces esa cantidad 30 años después. No se puede decir lo mismo ahora.

Muchas personas perdieron dinero cuando el mercado de bienes raíces se desplomó en 2006, además, así como puedes ser beneficiado por la construcción de infraestructura alrededor de tu propiedad, también puedes ser perjudicado. Si estás comprando la propiedad por la creencia de que su valor aumentará con el tiempo, asegúrate de tener en cuenta el costo de los pagos de intereses de la hipoteca y las actualizaciones de la propiedad. Verifica constantemente tus cálculos.

Las perspectivas económicas

En ese mismo tenor de ideas, cuando la economía no crece a un buen ritmo, los precios de los bienes raíces se deprimen y viceversa. Si los precios son tan bajos que es obvio que estás obteniendo un buen trato, puedes tomar eso como una señal de que podría ser un buen momento para hacer tu compra, pues los precios deprimidos aumentan las probabilidades de que el tiempo trabaje a tu favor y que tu casa se aprecie más adelante.

Además, la tasa de interés juega un papel importante en la determinación del tamaño del pago hipotecario mensual y se comporta más o menos igual que los precios de las viviendas. En épocas donde la economía no está creciendo a un buen ritmo, las financieras tienden a bajar la tasa de interés. Obviamente, una tasa de interés más baja es mejor.

También puedes aprovechar la urgencia de los vendedores para negociar y obtener un buen trato. Muchas familias cuando deciden vender su casa, lo planean en función del calendario escolar, pues es mejor para los niños iniciar un ciclo escolar en una nueva escuela a mudarse a mitad del ciclo escolar. Entonces si detectas que el vendedor está presionado por las fechas, podrías hacer una oferta que resulte más beneficiosa para ti.

Parece un contrasentido que varios de los factores que determinan la compra de una casa ofrezcan mejores condiciones cuando la economía no crece a un buen ritmo, pero muchas veces así es. Por eso es importante que planes con anticipación la compra de la vivienda y te prepares para aprovechar esas oportunidades. Es probable que, si la economía no va del todo bien, tampoco te sientas con la confianza de efectuar la compra, pero si lo planeaste puede que tengas un respaldo financiero que te haga sentir más seguro.

Considera tus necesidades de estilo de vida

Considera si necesitas una casa con espacio adicional; tal vez planees que tu familia crezca. O si vas a vender una casa en la que has vivido por menos de dos años, entonces tendrás que pagar un impuesto sobre las ganancias de capital, y si es así, tal vez vale la pena esperar para evitar ese pago.

Toma en cuenta tus actividades y gustos, pues si compras una casa que requiera hacer trayectos muy largos para que practiques una actividad, lo más probable es que termines abandonado tu hobbie e irá en detrimento de tu calidad de vida, o tendrás que incurrir en gastos adicionales.

Situación sentimental

Sí, no me veas así, la situación sentimental es un factor importante para saber si estás listo para comprar una casa. Si eres soltero o soltera, y sin pareja, puedes comprar la casa que te venga en gana, pero también ten en cuenta que, si tu situación sentimental cambia y te casas, la casa puede dejar de ser conveniente, ya sea por el espacio o la ubicación. Entonces te recomiendo tener un plan B para esa casa.

Si eres casada o casado o vives en pareja, entonces tendrás que tomar la decisión en conjunto y de acuerdo con las necesidades de todos los miembros de la familia, estar dispuesto a negociar y ceder para obtener el mayor beneficio y que la casa no se vuelva un problema.

Tomar en cuenta a otras persona en tu decisión de compra no es del todo malo o problemático, también te puede ayudar a que la carga de la deuda sea menor, pero te recomiendo contratar un abogado y dejar estipulado previamente qué pasará con la casa y la deuda en caso de divorcio.

Últimas consideraciones

Muchas personas tienden a ser demasiado positivas a la hora de calcular sus ingresos futuros y terminan adquiriendo deudas que al paso de los años se hacen más pesadas; quedarse sin vacaciones un par de años no es la gran cosa, pero si esa situación se prolonga por cinco o diez años, la casa ya no se ve con tanto cariño. Cuando hagas los cálculos para ver qué casa te comprarás, usa tus ingresos actuales. No asumas que ganarás más dinero en el futuro. Si basas la cantidad de dinero que destinarás a la compra de la casa en los ingresos futuros, será mejor que tengas una cena romántica con tus tarjetas de crédito, pues tendrás una relación duradera con ellas.

Si estás en una etapa laboral de crecimiento y tienes la inquietud de cambiar de ciudad o incluso de país de residencia, lo más recomendable es que frenes tu compra o la efectúes por un precio mucho más bajo que el máximo que te permiten tus ingresos y ahorros. Esto con la finalidad de que no pierdas mucho dinero en caso de que tengas que venderla rápidamente.

Como puedes ver, responder a la pregunta de si estás listo para comprar una casa no es tan fácil como saber si tienes el dinero para pagar. Antes debes considerar otros factores que sin duda complican las cosas, pero que pueden prevenir errores costosos y problemas financieros más adelante.

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