Libre de jefes y horarios, pero no de impuestos.

Hoy en día los esquemas de trabajo han cambiado notablemente. Anteriormente solo podías encontrar prácticamente dos tipos. Los que trabajaban en una empresa como empleados y los que tenían un negocio propio.

Estas dos vertientes desarrollaron el movimiento económico de nuestro país y del mundo entero. Sin embargo, de unos años para acá, una serie de nuevas modalidades para generar empleos han revolucionado nuestro sistema laboral.

Uno de los más interesantes y el más amado por los millennials es ser freelancer.

Como sabes, los freelancers son personas generalmente muy especializadas en alguna materia, que prestan sus servicios de manera temporal o por proyectos a personas o empresas que están dispuestos a pagar, mucho en ocasiones, por su talento y conocimiento.

Esta modalidad de auto empleo permite a las personas administrar su forma de trabajo, tiempos y hasta los trabajos que desean o no realizar, lo que lo ha popularizado sobre todo entre los jóvenes.

Si tu descubriste esta modalidad hace tiempo, seguramente te has empezado a enfrentar a algunas situaciones que no te platicó nadie cuando comenzaste. Entre ellas, y una de las más relevantes, el pago de impuestos.

Hoy te daré un poco de información sobre los regímenes fiscales a los que podrás optar como freelancer para cumplir con tus obligaciones de manera adecuada.

Muchos tal vez se preguntan para qué pagar impuestos si seguramente el SAT nunca los va a descubrir. Y la respuesta a esta interrogante, la primera y creo la más importante, tiene que ver en cierta medida con la responsabilidad que todos como ciudadanos tenemos.

¿No te gusta el país donde vivimos? Pues si no pagas impuestos, permíteme decirte que eres parte del problema. Y no solo porque estás estafando al fisco, sino porque además estas contribuyendo a crear un sistema de informalidad que en opinión de muchos expertos es uno de los padecimientos más grandes de nuestro país.

Si el punto anterior no te convence, piensa que mientras sigas sin pagar impuestos seguirás siendo un freelancer chiquito y mediocre. ¿Ahora si tengo tu atención? Bien, pues es la verdad, ¿te imaginas alguna gran empresa tipo Bimbo o Grupo Modelo contratando tus servicios cuando no eres capaz ni siquiera de dar una factura?, seguramente no.

Y no solo afecta tu relación con grandes clientes. Para muchos clientes de negocios pequeños cada vez se ha vuelto mucho más relevante el poder contar con facturas que para ellos evidentemente resultarán en beneficios fiscales.

Por último, tener un sistema de facturación te hace ver mucho más serio y formal. Dejas de ser un niño con un hobby detrás de una computadora para convertirte en un profesional con capacidad para cumplir las expectativas de sus clientes.

Ahora bien, si ya te convencí, te voy a platicar algunos esquemas que te pueden convenir.

Régimen de Servicios Profesionales

Este, por decirlo de alguna manera, es el tradicional.

En este régimen encontrarás, además de a otros freelancers, a abogados, contadores y médicos que trabajan por su cuenta.

En este esquema, como en todos, tendrás que cumplir ciertas obligaciones con las cuales deberás familiarizarte para no regarla.

La primera obligación con la que deberás cumplir es el pago del Impuesto Sobre la Renta, adicionalmente deberás realizar el pago mensual del Impuesto al Valor Agregado, la Declaración Informativa de Operaciones con Terceros mensual y el envío de la contabilidad electrónica mensual.

Si has decidido también contratar un asistente, hay otras obligaciones que deberás cumplir como patrón. Igualmente deberás estar pendiente para realizar tu declaración anual en el mes de abril de cada año.

No olvides también la declaración informativa y de riesgo de trabajo ante el IMSS.

La realidad es que el SAT ha realizado un esfuerzo enorme para simplificar estas tareas y, en experiencia propia, te puedo decir que puedes realizar tu declaración anual a través de tu celular en 20 minutos.

Es cierto que no suena nada fácil. La realidad es que lo más conveniente puede ser contratar un contador que te apoye con todas estas tareas y que pueda evitarte caer en algún error u omisión que a la larga pueda salirte mucho más caro.

También puedes pedir una cita en la página del SAT para que te den una asesoría personalizada.

RIF (Régimen de Incorporación Fiscal)

Si vas empezando, esta es la mejor opción. Este programa lanzado por el Gobierno Federal hace ya algunos años, ha sido una de las iniciativas más eficientes para lograr combatir la informalidad y aumentar la base de contribuyentes en nuestro país

Se trata de un régimen fiscal para personas físicas con actividades empresariales cuyos ingresos no superen los 2 millones de pesos anuales.

Una de las diferencias principales es que este esquema está disponible para actividades cuyo ejercicio no requiera un título profesional. Un abogado, un médico y un contador no podrían tributar en este régimen por esa razón, sin embargo, si tú eres un diseñador de sitios web, no tendrás ningún problema.

Una ventaja que tiene este régimen es que te permite recibir ingresos adicionales como sueldos o salarios, asimilados a salarios, arrendamientos de casa habitación e intereses. Pero recuerda, nunca deben ser superiores a los 2 millones de pesos.

Respecto a las obligaciones en este régimen, deberás realizar declaraciones bimestrales (enero-febrero, marzo-abril, mayo-junio, y así sucesivamente) de los ingresos que hayas obtenido.

Para poder incluir gastos en esta declaración debes estar consciente de que solo se permiten los que están estrictamente relacionados con el desarrollo de tu actividad, y evidentemente deberás contar con su respectiva factura.

Pero ¡buenas noticias! Con el fin de impulsar la incorporación a la formalidad, el SAT otorga los siguientes beneficios para las personas que se inscriban en el RIF:

No pagas el Impuesto Sobre la Renta (ISR) durante el primer año.

A partir del segundo año la reducción del ISR disminuye 10% cada año. Es decir, el segundo año tendrás una reducción del 90%, el tercer año de 80% y así sucesivamente hasta llegar al año 10.

También considera que si tus ingresos no exceden los 300 mil pesos no pagarás IVA por operaciones con el público en general. Si por el contrario ya brincaste ese límite deberás realizar el pago aplicando porcentajes definidos de acuerdo con tu actividad.

Pero como todo lo bueno, no es para siempre. Sólo podrás permanecer en este régimen por un máximo de 10 años, para posteriormente migrar a algún otro como el Régimen de Servicios Profesionales.

Pero bueno, en mi opinión 10 años son una muy buena ayuda para establecerte y robustecer tu negocio.

¿Cómo me inscribo?

En el caso del RIF, sólo necesitas acercarte a las oficinas del SAT con tu CURP y tener a la mano un comprobante de domicilio que corresponda a tu negocio e indicar la actividad económica a la cual te vas a dedicar.

En cuanto al Régimen de Servicios Profesionales puedes incluso empezar tu inscripción a través de la página web del SAT y solo deberás acudir a la sucursal a finalizar el trámite.

Te recomiendo mucho que eches un vistazo a la página del SAT, la verdad es que tienen un montón de información e incluso aplicaciones para realizar trámites en línea. Se qué hay muchas cosas que se pueden mejorar, pero la realidad es que en mi opinión el SAT siempre ha realizado un buen trabajo tratando de mantenerse a la vanguardia y de facilitar la vida a los contribuyentes.

Mi recomendación siempre será que te asesores con un experto en materia fiscal. Algunas veces pensamos que están fuera de nuestro alcance, pero en realidad hay opciones y contadores dispuestos a asesorarte e incluso apoyarte con tus obligaciones por una cantidad acorde al tamaño de tu negocio.

Siempre será una buena idea el delegar parte de estas obligaciones a un tercero, de forma que tengas más tiempo de buscar clientes y desarrollar tu trabajo en vez de estar llenando formatos y emitiendo facturas.

Puede ser muy confuso y engorroso al principio, pero la realidad es que con el tiempo te darás cuenta de que no es tan complicado como parece, y tendrás la conciencia tranquila; podrás estar seguro que estas contribuyendo a que todos tengamos un mejor país.

Si tu negocio crece, puede que tengas algunas otras alternativas, sobre todo en el caso de que te establezcas con algunos empleados y de manera más estable. Como siempre, será cuestión de que analices las características particulares de tu empresa y definas la mejor opción.

Si estás en este punto, puede ser momento de comprar una oficina. Acércate a Bancompara.mx, ellos son los mayores expertos en créditos hipotecarios de nuestro país y podrán asesorarte y apoyarte para conseguir la mejor opción de crédito hipotecario del mercado. Recuerda al igual que con los impuestos, siempre la mejor opción es acercarse con los que saben.

Si llegaste hasta este punto, te felicito, por lo pronto estás en el camino de hacer las cosas de forma correcta. Ten por seguro que, aunque al inicio pagar impuestos puede incluso ser desmotivante, te ayudará a formar una estructura y mentalidad de empresario que te ayudarán a seguir adelante.

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