Hace unos años, una amiga me contó sobre lo que ella hoy llama “la peor experiencia de su vida”: encontró al camión de bomberos afuera de su casa. Después del shock inicial y del profundo agradecimiento que la invadió (pues no había nadie adentro), se estrelló de frente con la dura realidad que significa hacer una reclamación a una compañía seguradora.

La mayoría de las personas pasan de largo frente al tema, piensan “eso nunca me va a pasar a mi” (viven en negación) o dicen “yo creo que tengo un seguro de vivienda con alguna tarjeta de crédito” (son ingenuos) o aseguran “yo adquirí un seguro de vivienda con mi crédito hipotecario” y, pues sí, ¿pero ese es el seguro que le conviene?

Cuando mi amiga fue a hacer la reclamación por todos los bienes que quedaron inutilizables dentro de su casa, la asesora se encorvo frente a su computadora, consultó un par de datos y luego le dijo que su seguro no cubría bienes dentro del hogar, solo daños en la estructura, y que enviarían a una persona que se encargaría de investigar la causa del incendio, pues tendrían primero que asegurarse de que no había sido provocado. También le recordó que, si el incendio había sido iniciado por velas o líquidos inflamables, el seguro no lo cubriría.

Aparentemente, mi amiga había firmado toda esta letra pequeñita y había seguido tranquila con su vida, pensando que estaba asegurada contra todo riesgo. Aunque en Bancompara hemos ayudado a cientos de personas a adquirir un crédito hipotecario, y me considero lo suficientemente estudiado en tema de seguros, yo también me di a la tarea de revisar todos los que tenía: y hoy pienso que usted debería hacer lo mismo y evitarse sorpresas.

¿Cuál seguro me conviene?

Antes de responder esta pregunta, primero, hay que “conocerse a sí mismo”. No es lo mismo tener 50 años, dos hijos un perro y una hipoteca, que estar recién casado y ahorrando para pagar el enganche.

Vamos a segmentar. Siéntanse libres de identificarse en cualquiera de estos perfiles, ajustarlos a su situación y tomar la mejor decisión.

-Menor de 30, recién casado y nuevo comprador (primera hipoteca)

-Joven y rentando (el seguro de renta solo cubre la estructura del departamento, en caso de daño fortuito o desastre, su casero no tiene la menor responsabilidad para reponer sus bienes o enseres, por lo que también necesita un seguro)

-En sus 30-40, casado y con hijos. (Usted necesita todas las facilidades que le puedan otorgar, y también que, mientras su reclamación se resuelve, el seguro solucione sus necesidades de vivienda y recursos: los niños no pueden dormir en la calle)

-Mayor de 50 años y peleado con la tecnología (usted necesita alguien que lo atienda por teléfono o directamente en una oficina y, en caso de que suceda un siniestro, que lo alojen en un hotel)

Luego de identificarse en la lista anterior, siéntese un momento a pensar cuales de los siguientes factores influyen más en su vida para escoger un seguro; tenga en cuenta dos cosas principales:

1. Sus necesidades personales

2. El monto del deducible (esto depende, precisamente, de su estilo de vida, del riesgo que puede tomar y de lo que está dispuesto a pagar. Por ejemplo, si usted vive en una casa sin vigilancia al lado de la carretera, tal vez quiera tomar un seguro que le cubra robo y daños por robo con un deducible que pueda pagar con su salario de un mes)

Y luego, al escoger, siempre piense en esto.

- Que la aseguradora tenga facilidad para presentar reclamaciones y que las reciban 24/7. Usted no quiere esperar hasta el lunes si la casa se le inundó el viernes por la noche. Tampoco quiere ponerse a recolectar papeles que ya no tiene porque se mojaron todos en la inundación. El seguro debe aceptar la mínima cantidad de papeles que tenga que entregar para verificar su identidad y procesar la reclamación. Estas reclamaciones, aunque puedan ser enviadas electrónicamente, también deben ofrecer la posibilidad de que el afectado pueda tener una comunicación clara y directa con el asesor (hay ciertas compañías aseguradoras en las que sus asesores ni siquiera ponen el número de teléfono en la tarjeta de presentación.)

- Que la aseguradora ofrezca la posibilidad de enviar documentos y reclamaciones vía online (la última vez que chequé, estábamos en el siglo XXI, que le pidan que envíe documentos físicos es casi un crimen contra la ecología)

- Que ofrezcan algún tipo de reposición o ayuda, ya sea física o en dinero, mientras se tramita la reclamación y se hacen los arreglos. Algunos seguros ofrecen pagar por noches de hotel o le dan al asegurado una suma en efectivo. Tenga en cuenta que esto le será extremadamente útil si usted y sus hijos se quedan sin ropa y sin cepillo de dientes.

- Que se pueda adquirir en línea y con las menores complicaciones posibles. Hay seguros que se adquieren en dos pasos después de haber llenado un formulario en línea. Pero, por favor, no haga scroll durante la letra pequeña del contrato.

- Que cubra la estructura de la vivienda y también lo que se encuentra dentro de ella, y viceversa.

- Que cubra diferentes orígenes de siniestro. Es decir, que cubra incendio por todos los orígenes, inundación por todos los orígenes y, sobre todo, muy importante en México, desastres naturales como terremotos.

- Que tengan una relación/récord claro de lo que usted está asegurando en bienes o que repongan un valor en dinero que haya sido previamente pactado. Si usted tiene esculturas, colecciones, cavas o arte, este seguro es para usted. En medio de una tragedia, lo que uno menos quiere es estar en disputa con el seguro por el valor del Rembrandt de la abuela.

- Finalmente, lo más importante: que minimice en cuanto a ambigüedades en el contrato. Hay seguros de vivienda que, por ejemplo, cubren robo, o sea que reponen en dinero de lo que se robaron, pero no cubren daños hechos por robo, es decir que, si los ladrones rompieron las ventanas al entrar, no cubren este arreglo. Por eso es importante leer toda, toooda la letra pequeña. Si usted no logra entender la letra pequeña, que está llena de incisos y clausulas ambiguas y sin sentido, huya de esa compañía.

Estos son solo algunos consejos para que, cuando encuentre la casa de sus sueños, la proteja de manera integral, sin sorpresas y sin perder sueño pensando ¿y si pasa algo malo? Los problemas son parte de la vida, pero al proteger una vivienda se está protegiendo mucho más que cuatro paredes y un sofá: está en juego el hogar que se compone de todos los que amamos.

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