50/30/20, grábate este número.

La Senadora por Massachusetts Elizabeth Warren y candidata para la nominación demócrata para la contienda presidencial en los Estados Unidos del 2020, popularizó este término que está muy de moda en nuestro vecino país del norte. En un libro escrito junto con su hija y que se publicó en el 2005, con el título: "All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan." Es una regla sugerida para administrar tus recursos de forma que los puedas utilizar en 3 rubros específicos: Necesidades, Extras y Ahorro.

Antes de entrar de lleno en este ideal del manejo de nuestro dinero, hablemos sobre los presupuestos. Poder llevar a cabo una clasificación de nuestros gastos es esencial si queremos saber hacia dónde estamos destinando nuestros recursos y también para poder tener un mejor control sobre ellos. No hacerlo, eventualmente te llevará a gastar de más y a tener un desequilibrio entre tus ingresos y egresos, lo que podría provocar que contraigas deudas o sobre gires tu tarjeta de crédito en poco tiempo.

¿Cómo funciona el 50/30/20?

Esta es una regla sencilla para mantener finanzas personales sanas y que a su vez te permitan un ahorro para cumplir metas más ambiciosas o para salir de emergencias.

Primero que nada, tienes que revisar cuáles son tus ingresos, una vez hecho esto, hay que identificar los gastos que tienes; en el mercado existen muchas Apps que te pueden ayudar con este propósito para poder llevar un registro de los pagos que haces y con esto saber hacia dónde se están yendo tus recursos.

Si tus gastos sobrepasan los porcentajes sugeridos para cada uno de los siguientes rubros, habrá que hacer los ajustes necesarios, de tal forma que puedas destinar ese valioso 20% al ahorro.

Ajusta tus ingresos en los siguientes rubros:

Necesidades (50%)

Primero, como siempre, tenemos que cubrir nuestras necesidades básicas, ¿qué significa eso? En este espacio entran todos los gastos que son vitales para vivir y tener un hogar. Hablo de gastos como el pago de la renta o la hipoteca, el super, el pago de servicios básicos como la luz y el gas. También puede entrar el pago del financiamiento del auto y su mantenimiento. Además del pago de seguros de vida o salud.

En este rubro incluso entran los pagos hechos a las tarjetas de crédito o el pago de alguna deuda, ya que es primordial poder mantener un buen historial crediticio.

Piensa en todos los gastos que son esenciales para vivir, sólo estos entrarán aquí. Probablemente pienses que las cenas en restaurantes de moda, los conciertos y la compra de esa prenda que tanto te gustó exhibida en el aparador, entren aquí, pero no es así, por lo que estarán en otro rubro.

Si tus ingresos son de 30 mil pesos al mes, 15 mill pesos deberían estar destinado al pago de todas las necesidades básicas, como tal vez el pago de una renta de 8 mil pesos, 4 mil pesos en despensas y 3 mil pesos mensuales para el resto de los rubros ya mencionados (auto, gasolina y servicios básicos del hogar).

Extras (30%)

Trata de limitar tus gastos extras a un 30% de tus ingresos. Para el ejemplo de un sueldo de 30 mil pesos al mes, significa que 9 mil pesos pueden ser destinados a ese lujo extra de comer fuera, pagar un internet de alta velocidad o el pago del celular más avanzado.

Este es el rubro que probablemente sea más fácil de ajustar, ya que no dependemos de él para poder vivir.

Al clasificar los gastos entre necesarios y extras, estás dando un gran paso para poder reconocer qué es lo que en realidad no es tan relevante del todo y eso te puede ayudar a realizar mejores compras o ajustarte a lo que realmente te permiten tus ingresos.

Es importante priorizar los gastos necesarios sobre los gastos extras, principalmente para que una parte del conjunto total pueda ser destinado al ahorro.

Ahorro (20%)

En el largo plazo el ahorro de 20% de tus ingresos podría llevarte a la autosuficiencia financiera.

Incluso el adelantar el pago de deudas que tengas contraídas actualmente puede estar considerado en este porcentaje. Entra todo lo que puedas hacer para mantener tus deudas a raya, disminuirlas o llevarlas a cero, no sólo dediques este recurso a pagar los mínimos de cada tarjeta.

El ahorro siempre debe ser pensado para ser usado en un futuro, como parte de tu retiro o para metas de gran escala como la compra de una casa, un departamento o un auto. Incluso para sacarte de una urgencia que no esperabas, pero es mejor no tocar este dinero hasta que lo puedas usar principalmente para vivir una vida digna el día que decidas retirarte.

Independencia financiera

Si logras ahorrar por al menos durante el plazo de tu vida laboral, digamos unos 40 años, los rendimientos generados por este 20% pueden ayudarte a vivir tiempos tranquilos en tu vejez, adicional al dinero que puedas recibir como pensión por parte de tu empresa, del Instituto Mexicano del Seguro Social o del Fondo de Ahorro para el Retiro.

En el ejemplo que he planteado, tu ahorro mensual debería ser de unos 6 mil pesos. Esto significa que en un periodo de 40 años podrías tener unos cuantos millones de pesos, suponiendo que desde el inicio los hayas colocado en un instrumento de inversión que al menos te deje un rendimiento de un 8% anual.

Si sólo tomaras el 4% del total acumulado, en tu vejez tendrías una renta fija al mes (sin considerar el pago de impuestos). Con los efectos de la inflación, tus gastos serán probablemente muy similares al monto de gastos de 24 mil pesos que tienes actualmente. Este número resulta de la suma entre tus necesidades (50%) y tus extras (30%) del ejemplo que vengo hablando. Esto te permitiría vivir, cuando te jubiles, de la manera en la que vives actualmente por el resto de tu vida sin necesidad de volver a trabajar, es decir, gozarás de tu independencia financiera.

Ajustémonos a la realidad

No es necesario cumplir al 100% con esta regla, sólo sirve como una guía de lo que idealmente deberíamos destinar para tener una posición de seguridad para cubrir imprevistos o para nuestro retiro.

Es verdad, no hay manera de comparar este modelo tan popular en la economía de los Estados Unidos con nuestra situación, ya que es probable que más del 70% de los ingresos de muchos estén comprometidos para las necesidades básicas. Pero el modelo de 50-30-20 no está destinado a ser una regla de oro, sino una sugerencia para la economía familiar o personal. Lo que tú puedas ahorrar siempre será importante, no importa si es menos del 20% o incluso el 1% de tus ingresos. Lo que vale es lo que puede significar esto para los años en los que tu productividad disminuya o para casos excepcionales en donde un dinero adicional sea necesario.

Empieza ahora

Aunque algunos expertos juzguen un porcentaje de ahorro de un 20% bajo para tu retiro, no necesitas entrar en estrés y hacer lo imposible para lograrlo o incluso superarlo.

Dejando a un lado los porcentajes sugeridos, el ahorro siempre será importante tanto para hacer una compra mayor, como para aliviar el estrés en algún momento de necesidad. Nunca es tarde para iniciar un ahorro. Las circunstancias van cambiando de persona a persona y de año a año. Sólo escucha a tus necesidades reales, tus ingresos y tus gastos para encontrar el balance que mejor te acomode. La regla máxima siempre será que entre más puedas ahorrar, siempre será mejor, y este porcentaje puede variar de acuerdo con tu nueva realidad.

Si tienes la fortuna de estar en un trabajo que te encanta, tu ahorro te servirá para poder enfrentar imprevistos en un futuro. Pero si eres de los que están insatisfechos en su trabajo, entonces tu ahorro te puede ayudar a librarte del estrés que te producen largas jornadas, alta demanda y poco tiempo para disfrutar con tu familia o para realizar actividades que te apasionan o te hacen sentir realizado.

¿Llegaste a tu meta de ahorro?

En caso de que hayas llegado a tu meta de ahorro, una de las mejores inversiones que puedes hacer son los bienes raíces, al comprar una casa o un departamento tienes un bien que te dará una renta fija y un lugar para vivir o heredar en algún momento.

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