Paga la educación universitaria de tus hijos hoy; es más barato.

Soy de esas personas que piensan que la mayor herencia que les puedo dejar a mis hijos es la educación y las herramientas para generar un ingreso de manera honesta. La educación se provee en casa y la preparación técnica la suelen otorgar las universidades.

Aunque en México tenemos la fortuna de tener muchas universidades públicas que gozan de gran prestigio, también hay que señalar que ingresar a una cada día es más complicado y no tiene los beneficios que brinda una universidad privada. Un estudio realizado por el Banco HSBC revela que al menos 70% de los padres de familia consideran la educación universitaria como inasequible.

En el mismo estudio de HSBC queda claro que 98% de los padres están dispuestos a contribuir con la colegiatura de sus hijos cuando asistan a la universidad, incluso el 13% piensa que los abuelos podrían sumarse al esfuerzo, pues están seguros de que es una inversión que incrementará la probabilidad de que los hijos tengan un futuro mejor.

Cuando no se dispone de los recursos suficientes para que los hijos ingresen a una universidad privada, generalmente se recurre a los créditos. Cerca del 30% de los padres en México saben que tienen que organizar sus finanzas para estar en condiciones de adquirir una deuda y proporcionar educación universitaria a sus hijos, otro porcentaje similar de padres de familia (36%), considera que sus hijos son los que tendrán que endeudarse para pagar su propia educación.

Cualquiera que sea el caso, no es una deuda pequeña, y aunque los beneficios esperados son muchos, se debe tener en cuenta que es una deuda que se liquida, en promedio, en poco más de cuatro años. Es decir, casi la misma duración que tiene el plan de estudios de una licenciatura. En este contexto, me parece muy importante escribir sobre las alternativas que tienen los padres para dar la mejor educación universitaria a sus hijos sin que les cueste un ojo de la cara, y por qué no, tener ese tema resuelto incluso antes de que terminen la secundaria.

Actualmente conozco tres soluciones que te ayudarán a proveer de educación universitaria a tus hijos.

Seguros de educación.

Este esquema funciona de la siguiente manera. El contratante del seguro de educación tiene un hijo de 8 años, por ejemplo, y quiere que su hijo estudie en una universidad privada. Entonces establece una suma asegurada, supongamos un millón de pesos, (recomiendo ser asesorado por un experto, pues los costos de las universidades pueden variar mucho), y se hace el cálculo actuarial para establecer el monto de las mensualidades que pagará a diez años. Cuando el beneficiario del seguro esté en posibilidad de entrar a la universidad, se le entregará el millón de pesos o se hará la gestión para que la aseguradora pague directamente a la universidad.

Los seguros de educación se adaptan a casi cualquier perfil de cliente y por tanto puedes encontrar diversos precios y modalidades. Creo que la mayor ventaja de este esquema es que se acompaña de un seguro de vida. Entonces si el contratante muriera, la aseguradora seguirá pagando el ahorro hasta que se cumpla con el plazo pactado para entregar la suma asegurada.

Si decides contratar un seguro de este tipo, pide que te expliquen bien qué pasaría en el supuesto de que el contratante no muera, pero tenga una enfermedad que lo incapacite total o parcialmente. En caso de que no puedas seguir pagando las mensualidades, busca una aseguradora que te brinde varias alternativas para que no pierdas el dinero aportado hasta ese momento, o puedas continuar con el seguro cuando tu situación económica lo permita.

Fideicomisos.

Un fideicomiso es un ahorro administrado por un tercero, es decir, el fideicomisario. Se puede disponer de este ahorro en cualquier momento y está libre de embargos, en caso de deudas. Normalmente se paga una comisión anual por la administración del dinero, misma que es determinada por el administrador y dependerá del saldo acumulado.

El costo de abrir un fideicomiso suele ser más alto que el de un seguro de educación. Comúnmente se abre un fideicomiso con por lo menos 10 mil pesos, pero sé de algunos fideicomisos que piden una cuota de entrada de 150 mil pesos. Dependerá mucho del fideicomiso que elijas y la cantidad de recursos que quieras proveer a tus hijos. Puedes cubrir desde las colegiaturas en una universidad privada en México hasta las colegiaturas y el costo de manutención de una carrera universitaria en el extranjero.

Además de las aportaciones que hagas al fideicomiso, recibirás los beneficios de los intereses generados. Las personas encargadas de administrar el fideicomiso establecen las reglas o lineamientos para ejecutar las inversiones en los sectores o instrumentos que crean más convenientes. Los retornos de la administración del fideicomiso no se consideran como ingreso, por lo cual están libres del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Fondos de ahorro.

Los fondos de ahorro para educación operan de la misma manera que un fondo de ahorro destinado para cualquier otro objetivo. Es decir, se hace una aportación de capital, misma que se invierte en diversos instrumentos financieros, los rendimientos son variables y es posible retirar lo acumulado en caso de emergencias. Los fondos de ahorro cobran comisiones por la administración del dinero, esas comisiones rondan el 2% sobre el saldo administrado.

Algunos fondos de inversión pueden abrirse con 500 pesos y la aportación mensual dependerá del monto final que el contratante quiera lograr y el tiempo que tenga disponible. Lo recomendable es invertir en instrumentos de riesgo moderado cuando al estudiante le falte más tiempo para entrar a la universidad. Luego, conforme el beneficiario se acerque a la admisión de la universidad, se puede invertir en instrumentos de menor riesgo. De esta manera se obtienen rendimientos atractivos y el riesgo baja al distribuirlo a lo largo del tiempo.

Toma tus previsiones.

Este es un tema muy delicado, porque lo que está en juego es la educación universitaria de los hijos y eso significa que la cantidad de dinero no es pequeña. Por eso te recomiendo que tengas en cuenta estos cinco puntos.

  • Busca asesores confiables. Nunca le preguntes a un peluquero si necesitas un corte de cabello. Con esta frase quiero hacer notar que no te dejes “enredar” por un vendedor, pues tratará de venderte lo que a él más le convenga, pero no necesariamente a ti. Así que busca un asesor financiero ajeno a la situación. Es mejor pagar los honorarios de una asesoría bien hecha que poner en juego la educación de nuestros hijos.
  • Toma en cuenta el aumento de costos. Hoy en día estudiar una licenciatura en una universidad privada cuesta entre medio millón y un millón de pesos, dependiendo la universidad y la licenciatura. Pero si tienes un hijo de 8 años, quiere decir que aproximadamente en 10 años estará en posibilidad de entrar a la universidad y los costos serán muy diferentes. Sin duda, cualquier ahorro que hagas para pagar la universidad será de gran ayuda, pero si haces el esfuerzo, planea bien para que no te quede corto el presupuesto.
  • Costos adicionales. Sin duda el costo más importante cuando se estudia una licenciatura en una universidad privada es la colegiatura, pero no es el único costo. Los costos de manutención, transporte, libros, incluso viajes y seminarios algunas veces quedan fuera de la planeación cuando se diseña un seguro de educación, fideicomiso o fondo de ahorro. Pero son costos muy importantes si tu objetivo es que tu hijo sólo se concentre en estudiar y no tenga que buscar un trabajo de medio tiempo, contempla estos gastos también, para que estén cubiertos en el instrumento financiero que elijas.
  • Fomenta la educación financiera. Podríamos pensar que cubrir todos los gastos de la universidad hará las cosas demasiado sencillas para nuestros hijos y tal vez eso les haga carecer de carácter. Puede ser. Pero si desde niños les platicas que estás haciendo un ahorro para su educación, los involucras e incluso buscas que ellos hagan algún tipo de aportación a su fondo, comprenderán la importancia del esfuerzo que estás haciendo. Además, evitará que malgasten el dinero cuando lo tengan disponible.
  • Ahorra más y paga más rápido. Sé que el ahorro destinado a la educación universitaria requiere de mucho esfuerzo, pero si lo empiezas cuando tus hijos son muy pequeños, terminarás mucho antes de que lo necesiten y serás más beneficiado por los intereses.

Otros beneficios.

Contratar un instrumento financiero que asegura la educación universitaria de tus hijos es muy importante, además, algunas instituciones te ofrecen beneficios de lo que puedes disfrutar desde la fecha de contratación y no hasta que tus hijos requieran el dinero.

Algunos de esos beneficios son: descuentos en medicinas, consultas y laboratorios de red médica. También ofrecen asistencia pedagógica, es decir, ponen a disposición de tu hijo, vía telefónica y en línea, una red de pedagogos que le ayudarán a resolver sus dudas escolares y a crear estrategias de estudio efectivas. En caso de necesitar atención personalizada, puedes conseguir descuentos en el servicio de profesores o terapeutas a domicilio.

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