De acuerdo con diversos estudios, los propietarios de casas tienden a ser cuatro veces más ricos que las personas que pagan renta, en promedio.

Se dice que el dinero y el amor no se pueden ocultar, en especial cuando tu riqueza se encuentra reflejada en una casa. El club de propietarios de casa o departamento, que se ha convertido en aspiracional para la gente joven, se está volviendo cada vez más difícil de alcanzar. De acuerdo con diversos estudios, los propietarios de casas tienden a ser cuatro veces más ricos que las personas que pagan renta, en promedio.

¿Tener casa sólo es para gente rica?

Las condiciones laborales, el constante aumento de precio de las casas, así como el cambio de mentalidad entre la gente joven, que esperan recompensas inmediatas, han hecho que comprar una casa hoy en día sea más complicado. Pero comprar una propiedad no es exclusivo de gente rica.

Para muchos jóvenes entre 25 y 35 años es inviable poder adquirir una vivienda, entre otras cosas, porque quieren gastar su dinero en experiencias y no en propiedades. Aunque eso suena a una excusa, pues la verdad es que a la mayoría no le alcanza para comprar una casa.

Si nos ponemos frente a una pantalla y abrimos una hoja de cálculo, fácilmente llegaremos a la conclusión de que, aunque se tenga una entrada, comprar casa es algo casi impensable para los jóvenes de hoy. Porque muchas veces se emplean en trabajos temporales o son freelance y en dado caso de que se logren emplear en un trabajo fijo y dentro de la nomina, muchas empresas, de manera ilegal, simulan sueldos aún más bajos de lo que ya pagan, por lo que acceder a la prestación de un crédito INFONAVIT se vuelve imposible.

Mi amiga Paola me pregunta, ¿qué haces cuando comprar un departamento es tan difícil? Pues decides vivir. Te vas de fiesta con tus amigas, viajas, te compras ropa. ¿Una casa para qué? Ni hijos pienso tener. No obstante, pienso que esta es una mentalidad que justifica el cambio de patrones de consumo, pues los jóvenes consumen cosas que no son baratas pero que dan un status dentro del círculo social en el que se desenvuelven. Puede que poseer una casa o departamento no signifique nada para tus allegados, pero tener el smart phone de última generación o vivir en la Condesa (aunque sea en un cuarto chiquito) y tener tu Instagram repleto de fotos en los sitios más exóticos del mundo sí. Es decir, que la plusvalía de las cosas ha cambiado.

Más allá de eso y en términos objetivos ¿Pueden los millennials comprar una casa? La respuesta simple y llana es y será no. A menos que cambien su manera de ver la vida. ¿Por qué? ¿Qué hace tan difícil que los jóvenes de hoy en día puedan comprarse una casa para ellos como hacían nuestros padres? Nuevamente, la respuesta es sencilla: Todo.

Si tienes entre veinte y treinta y cinco años y vives en la Ciudad de México, por más que tengas un sueldo fijo, seguro éste no supera los 30 mil pesos mensuales, es decir, unos mil quinientos dólares. Para un joven, interesado en llenar su vida de experiencias hermosas, su ideal será vivir en zonas céntricas, cerca de su trabajo, o sea en la condesa, que sea un piso con espacio, bonito y con luz. Pero, ¿cuánto cuesta esto? Los precios pueden variar mucho, pero parten en una media de cuatro millones de pesos, es decir, unos 200.000 dólares. Por tanto, para un joven que gana alrededor de 20,000 pesos, le representaría ahorrar unos 200 meses, es decir, casi 16 años el total de su ingreso, para poder comprar el departamento que le gusta.

Esto en el supuesto de que tenga un trabajo con ingreso fijo, porque como ya mencioné, parece que esos trabajos se extinguen a velocidades vertiginosas. Si hiciéramos una reflexión seria y empática sobre por qué los millennials no ahorran, podríamos llegar a la conclusión de que no lo hacen no porque no quieren sino porque, simplemente, no pueden. Muchas personas reaccionan a esta conclusión respondiendo, bueno es que no trabajan si no es en lo que quieren, si alguien quisiera trabajar se trabaja de lo que sea. Quizá esta afirmación no está del todo equivocada pero, ¿Y esos jóvenes que trabajan sin contrato, sin prestaciones y con sueldos muy bajos? ¿Podrán tener acceso a un crédito hipotecario? ¿Tendrán el sueldo mínimo necesario?

Sin lugar a dudas hay muchos jóvenes con un contrato y un sueldo, ¿es suficiente ese sueldo para poder ahorrar y vivir? Los sueldos bajos en este país precarizan el trabajo de las personas, repiten un discurso desesperanzador y hacen que los jóvenes busquen refugio en salir de fiesta y comprarse cosas costosas, pero efímeras. Este tipo de conductas los hacen caer en un círculo vicioso. Además, muchos de estos jóvenes provienen de padres divorciados o de dinámicas familiares diferentes, así que la vida familiar, el estar encerrado en casa, pagando una hipoteca en lugar de estar viajando, no es lo atractiva que le resultaba a otras generaciones.

En este panorama oscuro, parecería que por mucho que trabajes y por mucho que ahorres, podrás rentar un departamento, pero comprarlo es inimaginable. Lo que es peor, las cosas no parecen mejorar, los sueldos tienden a bajar y la incertidumbre laboral es creciente, esto dificulta planear la vida más allá de un año.

Sobreponerse a las dificultades.

Pese a todo, sería deseable que pensaran en formar un patrimonio, la cosa no es sencilla, pero tener una propiedad, en el largo plazo, volverá las cosas más sencillas. Por ejemplo, si bien los propietarios de viviendas tienen riqueza en su residencia y en ella concentran parte de su gasto, ellos son los que constituyen el grueso de la clase media y media alta.

Mientras que una persona que paga alquiler por el lugar donde vive destina gran parte de su ingreso en la renta, comida y, en el mejor de los casos, jubilación, por otro lado, el propietario de una casa puede gastar en adquirir tecnología y otro tipo de gastos que mejoran su vida, por ejemplo, en inversiones que le proporcionen nuevos ingresos o en gasto en actividades políticas para cabildear reglamentos que le aseguren una mejor posición en la sociedad. Cambia mucho el panorama entre alguien que gasta la mayor parte de su ingreso en el gasto del día a día, y otro que acumula riqueza para ejercer poder en la sociedad.

Utiliza la inflación a tu favor.

En México estamos acostumbrados a hablar de un rango de inflación entre 3% y 4%, al menos en los últimos 20 años. Generalmente asociamos inflación en relación a la canasta básica, pero la inflación tiene consecuencias en toda la economía, la consecuencia es que cada peso existente pierde un poco de valor. Dicho en otras palabras, es como si el gobierno le cargara un impuesto a cada peso, y mientras más pesos tienes en monedas y billetes, más pagas.

Ahora bien, debido a que la vivienda es una necesidad básica y un gasto que no se puede evitar, los aumentos de precios afectan más a las personas que pagan alquiler por su vivienda. Caso contrario para quien está pagando un crédito hipotecario, cuyas condiciones son pagarlo en pesos y con tasa de interés fija. Para esas personas, cada que hay un aumento en la inflación, su crédito se vuelve más barato.

Así que, dicho lo anterior y tomando en cuenta que los precios de las casas, es decir, la plusvalía, y la inflación crecen más rápido que los salarios, podemos afirmar que cada año las personas que decidieron comprar una casa se vuelven más ricas, y las personas que siguen rentando se están empobreciendo.

Si lo ponemos en términos de bienestar, la brecha es incluso más amplia de lo que parece, y se está acelerando. La prosperidad de las personas se está lastimando más de lo que sugieren las estadísticas oficiales. Si bien es cierto que las restricciones de zonificación han incentivado el aumento de los precios de las viviendas, también hay que señalar que el enganche del 20%, comúnmente lo que se pide en un crédito hipotecario, es mucho más dinero ahora, y muchos más difícil de reunir que hace 30 años.

No sigas perdiendo dinero.

Si después de leer este texto ya estás convencido de que comprar un inmueble es una buena manera de detener e incluso cerrar la brecha entre ricos y pobres, pero no sabes por dónde comenzar, aquí te doy algunos consejos.

Ahorra dinero, sé que es muy atractivo tener lo último en tecnología o viajar por el mundo, y no te digo que lo dejes de hacer, sólo ponlo en una escala de prioridades donde tengas en cuenta tener una casa y las consecuencias de no tenerla. Verás que no será tan difícil destinar parte de tu ingreso al enganche de tu próxima casa.

El siguiente punto puede ser controversial y difícil de cumplir, pues no depende enteramente de nosotros como individuos; no aceptes trabajos en empresas que simulan salarios y no te dan las prestaciones de ley. El esquema de salarios mixtos se ha vuelto muy popular en México, pero en buen español, esas empresas te están robando. Es un robo pequeñito, pero se nota cuando quieres comprar una casa y en tu subcuenta de vivienda tienes muy poquito dinero o cuando llegues a los 65 años, quieras jubilarte y no te alcance para nada. ¡No lo permitas!

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Cambia tu mentalidad, sé que es difícil comprar una casa, pero será más difícil sino la tienes dentro de tu mapa de prioridades, no aceptes las derrotas antes de haber peleado.

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