Es mejor acostarse sin cenar, que despertarse y no poder pagar la tarjeta de crédito.

“He sido cliente por más de 25 años de ese banco, tuve varios créditos, los cuales siempre page puntualmente, pues tenía un trabajo aparentemente estable. Un día todo cambio. La empresa en la que laboraba quebró y me quede sin trabajo. Pude medianamente pagar parte de mis deudas, pero también necesitaba dinero para vivir en lo que encuentro un nuevo empleo. Se me ha complicado, porque tengo más de 50 años. Creo ya no podré pagar más al banco”.

Mujer, de 55 años.

“Tengo un negocio que me permitía un buen nivel de vida, tengo varias tarjetas de crédito y siempre pagaba sin problemas, pero desde hace varios meses las ventas bajaron dramáticamente. Use las tarjetas para vivir. Saqué de una, para pagar otra, pero ya las llevé al límite. Ya no hay más créditos y la deuda es enorme”.

Hombre, 34 años

“Mi esposa y yo pagábamos la hipoteca puntualmente. Uno de sus hijos enfermó gravemente y las cuentas hospitalarias y de medicamentos agotaron todas nuestras líneas de crédito, apenas nos alcanza para vivir. Ya no podré pagar la deuda que tengo con el banco”.

Pareja de treinta años aproximadamente.

“Fui a comer a un restaurante con mi pareja, al intentar pagar la cuenta, la tarjeta de crédito “no pasó”. Al llamar al banco para conocer la situación, me informaron que mi tarjeta había sido bloqueada pues presentaba varios movimientos irregulares por más de 25 mil pesos (por supuesto yo no realice esos cargos). Hice la reclamación por cargos no reconocidos ante el banco. Después de un tiempo, el banco dictaminó que la deuda sí me la podía cobrar. Hoy sigue en proceso mi caso ante la CONDUSEF, pero tengo tres meses de atraso. No pienso pagar por algo que no gaste”.

Hombre, 45 años.

Quise empezar este texto con algunos testimonios que ejemplificaran la problemática que atraviesan hoy por hoy, millones de mexicanos que no pueden, por diferentes razones, pagar la tarjeta de crédito. Por supuesto también están las personas que hacen uso de la tarjeta de crédito y saben desde el principio que no van a pagar, pero eso es un caso diferente.

Quiero concentrarme en las personas que dejan de pagar sus deudas, porque “algo pasó”; pérdida del empleo, desplome en sus ventas o una controversia con la institución financiera. Ojo, no quiero decir que estás personas no sean responsables, pues con planeación y medidas preventivas, no hubieran llegado a esa situación tan precaria, pero al menos están preocupados por no poder solventar sus deudas.

Una encuesta publicada en Defensa del Deudor, S.C. reporta que siete de cada diez personas dejaron de pagar porque perdieron su empleo, sus ventas bajaron o hubo un evento externo (enfermedad, accidente, etcétera) que los impactó negativamente en sus ingresos de forma severa. Dos de cada diez personas dejaron de pagar porque tienen algún tipo de controversia con la institución financiera, como cargos no reconocidos o seguros no contratados, y solamente una persona de cada diez dejó de pagar sus deudas porque simplemente ya no quiere hacerlo.

Ahora tenemos un panorama amplio de la situación y sabemos que la mayoría de las personas no dejan de pagar por gusto. Ahora te platicaré que pasa cuando dejas de pagar la tarjeta de crédito.

¿Qué pasa cuando dejo de pagar mi tarjeta de crédito?

Cada banco ha desarrollado diferentes métodos de cobranza, incluso se han especializado de acuerdo con el producto financiero. En la mayoría de las tarjetas de crédito, el primer paso del procedimiento de cobro es hacer llamadas con el objetivo de “recordar” la fecha de pago y el monto a pagar. La mayoría de estas llamadas se hacen en términos amigables, aunque también he sabido de algunos casos en los cuales la cobranza se hace de manera agresiva desde el principio.

De 1 a 29 días de atraso.

Como te decía, desde el primer día de atraso es posible que el banco busque ponerse en contacto contigo. El tono de la llamada será recordarte que ya paso tu fecha de pago y querrán saber si tuviste algún problema por el cual no hiciste el pago. Si así lo requieres, es posible que te orienten con información. Te pedirán que les digas una fecha en la cual estarías haciendo el pago, de no hacerlo continuaran las llamadas.

Después de 72 horas de atraso, suspenderán las autorizaciones de nuevas compras y si gozabas de una tasa de interés preferencial, es posible que sufra un aumento nada agradable y la situación se complique aún más, además aplicarán cargos por cobranza. Esta comisión va desde 250 hasta 495 pesos por gastos de cobranza.

Después de los primeros 30 días.

El banco está obligado a informar a las Sociedades de Información Crediticia sobre tu atraso. Además, continuaran las llamadas y es posible que también le hagan llamadas a las personas que dejaste como referencia. Te invitarán a que realices el pago, aunque sea el pago mínimo.

Después de 60 días.

Las llamadas serán más frecuentes, no sólo para ti, sino también para las personas que dejaste como referencia, incluso puede que sean groseros, con la finalidad de presionarte y que pagues cuanto antes. En este punto, el banco tiene la libertad de contratar un despacho de cobranza que los apoye en su recaudación. Además, se actualiza tu información en el Buró de Crédito y queda tu historial con atraso de más de 60 días.

90 días después.

El banco tiene la obligación de reportar tu cuenta a las sociedades de Información Crediticia como una cuenta que puede causar quebranto, es decir, que no se pagará, y tendrá un signo rojo. Lo más seguro es que empieces a recibir llamadas y cartas de cobro por parte de algún despacho de cobranza. Los despachos de cobranza no se caracterizan por ser muy amigables, así que te hostigarán todo el tiempo, incluyendo a las personas que dejaste como referencia.

El punto sin retorno, después de 120 días.

Aquí es donde la cosa se pone peor, porque el banco tomará tu cuenta como una perdida, y lo más seguro es que venda tu deuda como parte de una cartera de cuentas incobrables a un despacho de cobranza.

Más o menos así funcional. Supongamos que le debes al banco cien mil pesos. El banco le venderá tu deuda al despacho de cobranza en cincuenta mil. Esto quiere decir que todo lo que cobre el despacho de cobranza por arriba de cincuenta mil pesos será su ganancia. Esto es sólo un ejemplo, los datos son totalmente ficticios, pues las cifras varían de acuerdo con el tipo de cartera vencida y el poder de negociación que tenga el despacho de cobranza. Por esa razón, los despachos de cobranza tienen maneras de cobrar muy desagradables, cuando no indebidas, porque de eso depende su ganancia.

Aparte de generar mucho estrés y molestia, tu historial crediticio ya tendrá un quebranto. En términos escolares, esto es como haber reprobado el examen extraordinario de matemáticas.

No tengo para pagar la tarjeta de crédito ¿Qué hago?

Sé que la situación es muy complicada y que muchas veces preferimos no saber más del asunto porque nos estresa. Pero eso sólo empeorará la situación. El quedar a deber es mucho más costoso de lo que parece, pues te negaran todos los créditos, puede ser que incluso pierdas oportunidades de empleo o cosas similares. Así que trata por todos los medios de no quedar a deber. Aquí de dejo algunos consejos.

  • Infórmate. Toma el último estado de cuenta de la tarjeta de crédito, para que tengas muy claro el monto de tu deuda, capital e intereses, así como el CAT y tasa de interés anual, también si la tarjeta cobra anualidad y comisiones y servicios incluidos que te están cobrando.
  • Determina tu capacidad de pago. A tus ingresos debes restar los gastos por concepto de tus necesidades básicas como alimentación, transporte y vivienda. Todos los gastos que resulten superfluos como el gimnasio, música y video por streaming, debes cancelarlos. La diferencia entre ingresos y gastos debe ser positiva, esa es tu capacidad de pago
  • Acércate al banco. Una vez que sepas tu capacidad de pago, acércate al banco y explica tu situación. Pide que congelen tu deuda, si no tienes mucho tiempo de atraso, es posible que el banco te proponga un plan a meses sin intereses. Hazlo con la intención de salir de la deuda en los mejores términos y salvar tu situación financiera. No aceptes ningún trato que esté por encima de tu capacidad de pago, pues no podrás cumplir y será peor.
  • Pagos anticipados. Posiblemente el banco te pida hacer un pago anticipado para iniciar con el plan que te proponen. De no estar en la posibilidad de hacerlo, ofrece hacer un pago anticipado menor o realizarlo después, tal vez cuando recibas tu aguinaldo o algún bono, con el objetivo que demuestres que tienes la voluntad de pagar.
  • Evita las quitas y descuentos. Actualmente hay muchos prestadores de servicios que ofrecen reducir tu deuda hasta en 80 por ciento. No es recomendable aceptar convenios de pago con quitas o descuentos, pues, aunque te otorguen una carta de liquidación, en tu historial crediticio aparecerá que tuviste una quita. Esto tiene efectos negativos y será muy difícil que te otorguen un nuevo crédito. Así que estarías en el peor de todos los mundos, pues habrás pagado parte de la deuda, y aun así tendrás una mancha en tu historial crediticio.
  • Cumple con el plan que te ofrece el banco. No sólo por no quedar a deber al banco, sino porque es un compromiso que hiciste y saber que pudiste con ese reto alimentará tu espíritu.

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