¿Te vas a aventar a poner tu negocio? Hazlo con paracaídas.

Hay ocasiones en la vida en las que la zona de confort puede ser peligrosa. La estabilidad y comodidad, tan necesarias para una vida feliz, pueden, en determinado momento, ser tus peores enemigas.

Y con esto me refiero específicamente a tu vida laboral.

Recuerdo cuando entré a trabajar a una empresa multinacional, recién graduado de la Universidad.

Yo en ese momento me sentía realizado. ¿Qué más podía pedir? Tenía un buen sueldo, buenas prestaciones y el orgullo de decir que no me había convertido en parte de la estadística de los miles de egresados de licenciatura que se transforman inmediatamente después en desempleados.

Pero un buen día al caminar en el laberinto de escritorios y oficinas, vi algo que me llamó mucho la atención y que me hizo reflexionar sobre lo que quería de mi vida.

Uno de mis compañeros de trabajo partía alegremente un pastel junto con otros colegas. Inicialmente pensé que se trataba de su cumpleaños, para posteriormente enterarme de que el festejo se debía a que había llegado el momento de su jubilación.

¿Y cuántos años llevaba aquí?, pregunté al colega con el que caminaba entre los pasillos,

“Pues por lo menos unos veinticinco, sé que él entró a trabajar aquí más o menos a tu edad”, me respondió

En ese momento me puse pálido. El hecho de pensar que podía pasar toda mi vida profesional dentro de esas paredes me sacudió.

No me malinterpretes, no tengo nada en contra de la vida que se puede llevar dentro de una empresa, al contrario, se puede tener una carrera profesional muy exitosa y llena de satisfacciones. Creo que trabajar en una empresa te brinda herramientas invaluables y la oportunidad de aprender de los mejores; en pocas palabras, es una gran escuela. Sin embargo, yo sabía que la vida dentro de esa oficina no era lo que yo quería en mi futuro. Yo tenía muy claro que había otras cosas afuera que quería experimentar.

Y a partir de ahí nunca salió de mi mente la idea de poder algún día formar mi propia empresa.

Pasaron un par de años para poder cumplir ese sueño, pero al final llegó. Y es con esa experiencia que quiero compartir contigo algunos consejos para que, si tú también tienes la inquietud que yo tuve, puedas aspirar a crear tu empresa, incluso sin tener que abandonar (inicialmente) tu trabajo.

Planeación

Una de las principales acciones que debes llevar a cabo y dominar para lograr tu sueño es planear. Alguna vez escuché a alguien decir que todo el tiempo que inviertas en planeación será directamente proporcional a los beneficios que te pueda brindar tu negocio.

Obviamente el primer paso será definir de qué quieres que sea tu empresa. Tal vez eres especialista en algún producto o servicio muy particular, pero si no es así, créeme que este puede ser uno de los pasos más difíciles de dar.

Seguramente muchas buenas ideas cruzarán por tu mente. Sin embargo, es muy distinto tener una buena idea de crear un buen negocio.

Necesitarás adquirir conocimientos básicos para elaborar un plan de negocio, sobre presupuestos e incluso sobre temas contables y legales. En pocas palabras te volverás un “todólogo”.

Investiga todos los detalles de tu mercado, habla con diversos proveedores y analiza opciones que fortalezcan tu idea. Recuerda que, por lo menos al inicio, es probable que tus competidores te lleven ventaja y deberás dar un esfuerzo extra, sobre todo si no te es posible dedicarte de tiempo completo a este nuevo negocio.

Deberás considerar varios escenarios para tu negocio. No permitas que un optimismo desmedido se apodere de ti. En tus primeros pasos como empresario es muy probable que los autos de lujo y las propiedades en el extranjero deban esperar. Considera un escenario optimista, uno medio y uno pesimista, y analiza cómo se comportan tu inversión, tus márgenes y tu utilidad al someterlos a estos escenarios.

En este punto es posible que no sea tan complicado compaginar tu trabajo actual con este proyecto, ya que la labor de planeación se puede realizar en cualquier momento. Es importante que, si decides hacerlo durante tu tiempo libre, seas disciplinado. No queremos que con el pasar de un par de fines de semana la emoción decaiga y dejes abandonado el proyecto.

También es importante que respetes tu horario de trabajo actual. Trata de organizarte y no descuides ni una ni otra tarea, sé que parece difícil, y te aseguro que sí lo es, pero es posible y muchos lo hemos logrado.

Lanzamiento

Una vez que tu business case hace sentido y crees que cuentas con toda la información necesaria para salir al mundo real, puede ser que haya llegado el momento de lanzar tu nuevo negocio.

Una de las primeras inquietudes seguramente será si ha llegado también el momento de renunciar a tu trabajo. Definitivamente aquí no hay receta secreta, pero sí sería recomendable que esperaras un poco, especialmente si tanto tu como tu nueva empresa dependen económicamente de tu salario.

Este puede ser un momento complicado, dependiendo del giro de tu negocio, tal vez, si se trata de un negocio en línea o que requiere poca presencia activa de tu parte, el desgaste sea menor. Pero, si, por el contrario, tu nuevo negocio requiere de tu presencia física, al menos parcialmente, verás lo agotador y frustrante que puede llegar a ser en el inicio. Sentirás que no tienes tiempo de nada y que vives corriendo, pero no desesperes, como todo, es necesario un tiempo de adaptación para que puedas agarrar ritmo.

No abandones, si llegaste a este punto, estás muy cerca de lograr tu objetivo.

Ten claros los tiempos

Es cierto que algunos negocios requieren más tiempo que otros para poder alcanzar una madurez, por lo menos en la parte operativa. Es importante que trates de prever estos plazos de tiempo, sobre todo si estás pensando en dejar tu trabajo actual y dedicarte de tiempo completo a tu nuevo negocio.

Deberás fijar un plazo en el que harás el cambio de un negocio de tiempo parcial a uno que absorba todo tu tiempo. Es cierto que deberás medir si el rendimiento que está dando tu nueva empresa es el esperado, sin embargo, dar el salto no debe ser solo una decisión financiera, en algún punto deberás darlo y poner todo tu esfuerzo y dedicación a tu nueva aventura.

Recuerda que el dicho “el que a dos amos sirve, con alguno queda mal” te puede alcanzar tarde o temprano, por lo que lo ideal es que estés consciente de que en algún punto tendrás que tomar una decisión.

¿Y si no quiero dejar mi empleo?

Si este es tu caso, deberás considerar algunas alternativas de negocio que te permitan no descuidar tu posición actual.

Siempre es positivo buscar un ingreso extra y poner un negocio paralelo a tu ingreso principal; puede ser muy buena opción.

Existen alternativas para generar ingresos o negocio sin una participación física. Estos son los llamados ingresos pasivos.

Este tipo de ingresos se refieren a inversiones o actividades que no requieren tu presencia física y van desde un negocio en línea hasta el arrendamiento inmobiliario.

Si te atrae la idea de realizar inversiones en bienes raíces, te recomiendo ampliamente que recurras a Bancompara.mx, ellos son los mayores expertos en crédito hipotecario de México y podrán asesorarte y ayudarte a obtener las mejores alternativas de crédito.

Como en todo negocio o emprendimiento es importante rodearte de los mejores. Por lo que otra opción puede ser no aventarte tu solo. Busca personas en las que puedas confiar y que tengan los mismos intereses y objetivos que tú.

El formar un negocio en sociedad es un reto por sí mismo, pero si logran ajustarse y conformar un buen equipo de trabajo, tendrán la oportunidad de dividir las tareas y sumar esfuerzos.

El trabajo en equipo puede ser una de las mejores alternativas para encontrar un equilibrio entre dedicarte a un nuevo negocio de forma parcial y dejarlo todo por ese sueño.

El emprender es un sueño que muchos tenemos a lo largo de nuestras vidas, y aunque puede parecer aterrador, los resultados que puedes obtener, no solo económicos, si no de aprendizaje, liderazgo y un sinfín de las llamadas habilidades “suaves”, te brindarán una innegable ventaja frente al mundo.

Aún hoy en día, recordando aquel momento en la oficina viendo a mis compañeros partir ese pastel, me da una enorme curiosidad saber cuáles fueron los sentimientos reales de esa persona.

¿Pasó prácticamente toda su vida ahí porque así lo quiso?, ¿o las circunstancias, los miedos o cualquier otro pretexto lo mantuvieron encerrado ahí? Seguramente nunca lo sabré, pero estoy seguro de que, si hubiera sido mi caso, siempre me hubiera quedado esa cosquillita del “¿qué hubiera pasado?”

Atrévete, en mi opinión el no haber intentado algo siempre será un peor resultado que cualquier fracaso al que te puedas enfrentar.

Toma tu tiempo y busca los mejores momentos, las mejores ideas y personas para acompañarte en esta aventura. Creo que, si estás leyendo esto, probablemente ya diste el primer paso. Sigue adelante y espero que, en unos años, puedas dar la respuesta al “¿qué hubiera pasado?” con una enorme sonrisa en el rostro.

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