Piensa dos veces antes de emprender sin seguro.

¿Quién no quisiera dejar atrás la vida Godínez? Adiós a los checadores, los jefes frustrados, los comedores industriales y las horas extras. Hola a la libertad de tomar tus propias decisiones, decidir tus horarios y hacer lo que más te gusta cobrando por ello. Si estás pensando que la vida de emprendedor es para ti, estás a punto de iniciar tú propio negocio o tienes en mente la nueva aplicación que cambiará al mundo, sigue leyendo.

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Aprovechando que en las tiendas ya hay decoración de Halloween, contaré una historia de terror: unos muchachos decidieron rentar una esquinita cerca de mi oficina. Con mucho esfuerzo juntaron dinero y pusieron una taquería con todo y trompo para tacos al pastor. Aunque no tenía lujos, invirtieron en cosas que fueran bonitas y llamaran la atención. Los tacos eran tan buenos que empezaron a tener cada vez más gente. Entonces se incendió el local, el dueño trató de apagar las llamas y terminó en el hospital. Obviamente cerraron.

Poner un negocio no es fácil, pero ponerlo dos veces y estando enfermo, raya en lo imposible. Por eso vamos a revisar qué necesitas para proteger tu pequeño e incipiente negocio sin gastar una fortuna.

Con un gran poder viene una gran responsabilidad

Todos soñamos con ser independientes hasta que tenemos que lavar nuestra propia ropa o peor, tenemos que pagar impuestos. Queremos ser el nuevo Mark Zuckerberg o el nuevo Brian Chesky, pero nadie quiere ser el taquero que invirtió miles de pesos para perderlos en un incendio.

Poner un negocio implica muchos gastos y muchas responsabilidades. De entrada, es invertir dinero, a veces prestado, en algo que no se sabe si va a funcionar. Se pueden hacer planes de negocio, estudios de mercado y planificar a la perfección, pero no hay forma de predecir el futuro. Del mismo modo, hasta el plan mejor orquestado puede quedar eclipsado por un terremoto, la mala suerte o hasta un problema personal.

Primero lo primero

El mayor activo de nuestro negocio somos nosotros mismos. Nadie tendrá nuestro ímpetu ni nuestro conocimiento para continuar si faltamos o debemos ausentarnos del negocio por un tiempo. Protegernos a nosotros mismos es lo primero.

¿Qué pasa cuando soy empleado?

· Si me enfermo, me atiendo gratis en el seguro social.

· Si se enferma un dependiente económico mío, también se atiende gratis en el seguro social.

· Si me enfermo me siguen pagando mi sueldo (o parte de él), aunque no vaya a trabajar.

· Si ya no puedo trabajar, me pensionan.

· Si me muero pueden pensionar a mis deudos.

· Si ya estoy en edad de retiro, tengo mi afore.

· Si quiero comprar una casa, mi patrón y yo vamos juntando dinero vía el Infonavit.

¿Qué pasa cuando soy emprendedor?

· Si me enfermo yo pago mi propia atención en un hospital privado. Podría atenderme en el IMSS sin ser derechohabiente, pero es MUY caro.

· Si se enferma un dependiente económico, tendré que pagar su atención médica.

· Si me enfermo y dejo de trabajar, dejo de ganar dinero. Pero mis gastos y los de mi negocio siguen.

· Si ya no puedo trabajar, no hay quien me pensione.

· Si me muero, no hay quien pensione a mis deudos.

· Si ya estoy en edad de retiro y no he ahorrado por mi cuenta, deberé seguir trabajando para mantenerme, o depender de alguien más.

· Si quiero comprar una casa, tendré que ahorrar yo solito.

Emprendedor que no trabaja, no come.

IMSS para emprendedores

Actualmente podemos darnos de alta en el IMSS como emprendedores (régimen voluntario). Si trabajamos en solitario, el IMSS nos da cobertura por muerte e invalidez, Afore y hasta Infonavit. De este modo podemos protegernos y además seguir incrementando nuestro patrimonio.

Si tenemos empleados asegurados, también tendremos acceso a servicios de salud. Jamás debemos olvidar dar de alta a nuestros trabajadores. Nunca falta el patrón que por no hacerlo acaba pagando multas enormes o pagando de su bolsa las indemnizaciones o enfermedades de sus empleados. Además, en caso de incapacidad de uno de nuestros empleados, el IMSS puede encargarse de pagar su sueldo, de tal modo que tengamos recursos para contratar un suplente mientras el trabajador se reincorpora a su trabajo.

Seguros privados

Otra opción es tener seguro de gastos médicos con alguna aseguradora. Esto tiene la ventaja de darnos acceso a hospitales privados. Además, con la gran gama de opciones que hay en el mercado podemos encontrar seguros de gastos médicos mayores individuales desde $10,000MXN al año para una persona de menos de 40 años. Quizá no tengan la gama más alta de hospitales o tengan un deducible alto, pero sabiéndolos usar, son muy efectivos. Para nuestros empleados esta puede no ser la mejor opción al principio por qué estos seguros no suplen al IMSS ante la ley.

Además, hay aseguradoras que dentro de su producto de gastos médicos mayores incluyen una cobertura que te da cierto monto de dinero por cada día de internamiento. Para un diseñador, vendedor o arquitecto esta cobertura puede ser muy valiosa.

En seguros de vida la situación es aún más interesante, pues hay seguros de protección con un costo de menos de $3,000MXN al año para alguien de menos de 40 años. Si además se quiere ahorrar para compensar la falta de una afore o para completar ésta, el monto a pagar va directamente relacionado a la cantidad que se quiera ahorrar. Si quiero ahorrar mucho, pagaré mucho, pero si en este momento no tengo tanto dinero (porque todo se va al negocio), puedo empezar con una cantidad modesta e irla subiendo conforme vaya mejorando la situación.

Mi carro

Casi todos tenemos asegurado nuestro carro. Lo qué pocos saben es que si este carro se usa como parte de un negocio, debe darse aviso a la aseguradora para que esté bien protegido.

En el caso de las camionetas de carga, es muy importante avisar a la aseguradora que dicha camioneta es de trabajo y se debe avisar lo qué se carga en ella. Normalmente se cobra una tarifa ligeramente más alta, pero vale la pena a cambio de estar bien protegidos. Si yo no aviso a la aseguradora, y cuando tenga el accidente la camioneta va cargada de insumos para mi papelería, pueden objetar el pago.

Si mi carro tiene alguna adaptación o equipo, inherentes a mi negocio, también es importante hacérselo saber a la aseguradora, ya que estas adaptaciones pueden asegurarse siempre y cuando se tenga la factura de estas. Además, hay adaptaciones que pueden alterar el riesgo, por ejemplo, si mi carro tiene una bola para jalar un carrito de hot dogs, es necesario dar aviso a la compañía porque es un riesgo muy diferente que tener un carro solo.

Hay aseguradoras que a partir de 3 carros ya dan un precio especial a empresas. También pueden dar otro tipo de beneficios cómo auto sustituto en caso de pérdida total, atención en agencia sin límite de edad del vehículo o menores deducibles a pagar en caso de robo o colisión.

Para el caso de taxis, servicios de transporte de personal o plataformas tipo Didi o Cabify, hay productos específicos. En el caso de Uber, esta compañía hizo un convenio con una aseguradora (AXA) para crear un producto a la medida de sus necesidades.

Mi oficina

La principal cobertura para nuestra oficina o local es la de incendio y nos paga su valor en caso de que se queme. Si rento el local también necesito asegurarlo. ¿Por qué? Por qué si se quema por mi culpa el dueño querrá que se lo pague. La buena noticia es que esta cobertura es mucho más barata si rento que si soy el dueño.

Esta póliza trae una cobertura de responsabilidad civil. Por ejemplo, si al quemarse mi local se quema el local de mi vecino, mi póliza pagará también el daño a su propiedad.

Mis cosas

Además, se puede cubrir si se queman los contenidos de la propiedad. Lo mejor de esta cobertura es que se indemniza a valor de reposición, es decir, me pagarán lo que me cuesta reponer mis equipos.

El robo también está cubierto. Si entran unos ladrones y se roban lo de la caja registradora, o entran en la noche forzando el portón y se roban los contenidos, la aseguradora paga. Aquí lo importante es que debe haber violencia física o verbal, es decir, que haya un vidrio roto, una chapa forzada o amenazas. Hay pólizas que pueden cubrir también el equipo que está en tránsito, como computadoras, celulares, cámaras, etc.

En la cobertura de robo hay que tener en cuenta que la aseguradora nos pagará el valor depreciado de nuestros bienes o equipos. Es decir que el monto a recuperar no será tan grande.

Personalizando el seguro

Actualmente, las aseguradoras se han dado cuenta de la importancia de tener seguros especializados para empresas medianas y pequeñas. Estos seguros suelen venir empaquetados y ser mucho más sencillos de usar, además de ser mucho más baratos que las pólizas empresariales clásicas.

Estos paquetes son bonitos porque incluyen una cobertura en la que se cubre si algo sale mal inherente al negocio: si le hace daño la comida a tu cliente, si se daña una prenda en tu tintorería, si las impresiones salieron mal y echaste a perder 500 plumas de un cliente, etc.

También hay seguros que pueden cubrir lo que dejas de ganar a causa de un siniestro y los gastos extraordinarios que pudo haber causado. Por ejemplo, supe de un caso de una vendedora de artículos ecológicos que rentaba una bodega que se incendió. Dentro estaba todo su inventario. Mientras ella conseguía dinero para comprar más producto tuvo que seguir pagando la renta del local donde tiene la tienda y el sueldo de sus vendedores. Además, cuando por fin consiguió producto tuvo que rentar otra bodega.

Lo que deja de ganar se llaman perdidas consecuenciales. El pago a sus empleados y hasta el costo de la renta de la bodega provisional, son ejemplos de gastos extraordinarios. Ambos conceptos pueden cubrirse con una cobertura especial.

Otras coberturas comunes son: terremoto, daños por fenómenos hidrometeorológicos, rotura de cristales, daños provocados por huelgas o alborotos populares, daño interno al equipo electrónico, transporte de mercancías, caída de árboles, anuncios luminosos, estacionamientos y hasta valet parking. Un buen agente de seguros podrá asesorarte sobre la conveniencia de contratarlas de acuerdo con el tipo de negocio y riesgo.

Para estar bien asegurado

Es necesario saber cuánto cuesta el local y lo que tengo, para solicitar un seguro que de verdad me reponga el valor de lo que tengo asegurado. Un error común para ahorrar dinero es decir que vale $100,000MXN cuando en realidad vale $200,000MXN. Claro que va a ser más barato, pero en caso de siniestro me van a pagar sobre $100,000MXN, no sobre $200,000MXN.

Para evitar problemas a la hora de cobrar el seguro, es importante que el lugar cumpla con la normatividad vigente (desde medidas de seguridad hasta permisos). Además, las instalaciones deben estar ocultas y correctamente hechas. Nada de dos cables pegados con cinta aislante colgando sobre una cubeta llena de agua.

La buena noticia es que estos planes no son nada caros y buenas medidas de seguridad pueden bajar aún más el costo. Volviendo al tema de la taquería, un buen seguro con cobertura de incendio del local y sus contenidos, de robo de dinero y sus equipos, además de la responsabilidad civil y el robo a comensales no sale en más de $6,000MN al año. Si lo comparamos con el gasto de volver a levantar el negocio, es francamente barato.

Un final feliz

Yo sufrí mucho cuando vi la taquería quemada y ya me había resignado cuando empecé a ver nuevamente movimiento: la estaban arreglando. Limpiaron todo, volvieron a montar el equipo y pronto vi al dueño atender con más bríos que nunca. Después me enteré: un conocido mío les había vendido el seguro.

A la fecha son mis tacos favoritos.

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