Hoy te voy a platicar de uno de los gustos culposos más grandes que tenemos los mexicanos.

Y no me refiero a alguno de los placeres culinarios que podemos encontrar en las calles de cualquier ciudad de nuestro país, sino a las tarjetas de crédito.

Aunque satanizadas y temidas por muchos, las tarjetas de crédito son uno de instrumentos más eficaces y seguros, claro, si sabemos como usarlos.

¿De dónde vienen las tarjetas de crédito?

Existen varios precursores de este instrumento, pero la tarjeta de crédito como la conocemos hoy se la debemos (como no podía ser de otra forma) al país más capitalista del mundo, nuestro vecino del norte; a una cena entre unos amigos, McNamara, Sneider y Bloomingdale (seguro este último te suena) y a que después de una serie de copas (o botellas, así lo imagino yo) hubo un olvido de dinero de parte de uno de ellos, lo que originó la idea de un medio de pago a crédito que brindara la suficiente seguridad. Con este hecho nació Diner’s Club (Literalmente Club de “cenadores”).

Pero… ¿Cómo funcionan?

Hoy en día este medio de pago se ha internacionalizado y simplificado hasta estar presente prácticamente en todos los rincones del mundo, a través de empresas como MasterCard, Visa o American Express.

Las tarjetas de crédito en términos simples son líneas de crédito preestablecido que cuentan con una tarjeta de banda magnética o chip como medio de disposición o pago, en la actualidad la tecnología ha permitido también que existan tarjetas de proximidad, o incluso virtuales, para compras en línea.

Dichas líneas de crédito tienen lo que se conoce como saldo revolvente, el cual es el saldo total utilizado por el cliente siempre y cuando no haya accedido a programas promocionales de meses sin intereses.

Esto quiere decir que ese saldo revolvente es la cantidad sobre la cual el banco cobrará una tasa de interés y establecerá un pago mínimo mensual. Adicional a esto las tarjetas suelen cobrar una cuota por anualidad, esta es fija y es prácticamente un cargo por el derecho a tener la tarjeta.

Ahora, ¿cuál es el principal error que las personas cometen? Muchos consideran a las tarjetas de crédito como una disponibilidad de dinero o ingreso adicional, lo cual los lleva en muchas ocasiones a un sobre endeudamiento debido a los intereses que se generan al liquidar únicamente los pagos mínimos.

¿Entonces, me conviene tener una tarjeta de crédito?

¡Claro! Las tarjetas de crédito son un aliado muy útil, ya sea para generar historial crediticio, utilizar planes de meses sin intereses, aprovechar programas de recompensas o incluso como un respaldo para emergencias; el contar con una tarjeta de crédito es una buena idea.

¿Pero cómo la uso?

En primer lugar, debes considerar qué tan responsable eres con tus finanzas; muchos de nosotros empezamos a utilizar las tarjetas de crédito como medio de pago para los gastos diarios, y esto puede ser positivo, sin embargo, no olvides considerar que dichos gastos deben liquidarse con tus ingresos mensuales.

Un punto muy importante para considerar es que las tarjetas de crédito te ofrecen un plazo de “colchón” que va desde tu fecha de corte hasta tu fecha límite de pago, lo que se conoce como “periodo de gracia”.

Esto quiere decir que si yo compro algo el día de 3 de enero y mi fecha de corte es el 15, es muy probable que mi fecha de pago sea el 31 de enero, lo cual me brinda 28 días para liquidar sin tener que pagar intereses.

Ahora, considera esto tomando el mismo ejemplo; si realizo la compra el 16 de enero, mi siguiente fecha de corte sería el 15 de febrero y mi fecha de pago probablemente el 28, en este caso, nuestro plazo de gracia se extiende, suena bien ¿no? Es por esta razón que es muy importante que tengas muy presentes estas fechas en tus tarjetas para así poder sacarles un beneficio mayor.

Sobre los meses sin intereses, a todos nos brillan los ojos cuando vemos ese hermoso letrero a la entrada de la tienda, pero ¿cómo funcionan?

En este caso, las instituciones financieras otorgan la facilidad de diferir el pago a un cierto numero de meses mediante pagos fijos y sin cobro de intereses, lo que generalmente es absorbido en cierta forma por el comercio como un medio para incentivar el consumo.

¿Cómo se cuál tarjeta me conviene?

En el sistema bancario mexicano hay muchas instituciones que ofrecen este producto enfocado a diferentes segmentos y con diferentes beneficios y costos, por lo que te voy a dar algunos consejos para elegir la mejor:

1. Costo

Este es el tema primordial si no eres de los considerados “totaleros”, es decir, que no liquidas el total del saldo pendiente en tu tarjeta.

Anteriormente era sumamente complicado el poder comparar tarjetas de crédito, debido a la gran cantidad de variables a considerar en su costo, por lo que la mayoría de las veces esta comparación se limitaba únicamente a las tasas de interés, que aunque podía dar algo de luz al respecto no nos permitía tener la claridad suficiente para comparar en los mismos términos.

En la actualidad, el Banco de México ha determinado las reglas para el cálculo de un indicador denominado CAT (Costo Anual Total) con el fin de facilitar al consumidor la comparación de los instrumentos de crédito.

En este cálculo se incorporan todos los costos relacionados con un producto de crédito, como pueden ser comisiones, anualidades y por supuesto la tasa de interés. Es expresado en porcentaje y en términos anuales.

De esta forma se puede tener un parámetro real del costo que representa el instrumento, sin embargo, este cálculo se realiza bajo una serie de supuestos para fines comerciales, por lo que el CAT que puedes encontrar en la publicidad de tu banco se establece para un saldo promedio, una tasa de interés promedio, etc.

Para que lo veas en términos sencillos, si tu tarjeta de crédito tiene un CAT de 45% quiere decir que al final de un periodo de un año terminarías pagando un 45% sobre el capital del crédito.

Te recomiendo ampliamente que no bases tu decisión únicamente en esto, ya que puede no considerar todas las comisiones o pagos, e incluso no considera la tasa moratoria en caso de que te llegaras a atrasar con tus pagos.

Una recomendación muy útil es consultar la página de la CONDUSEF, donde encontrarás información muy útil al respecto.

2. Beneficios

La mayoría de las tarjetas de crédito te ofrecen una serie de beneficios que van ligados directamente al nivel de tarjeta con la que cuentas.

Algunas están enfocadas en viajes, otras en recompensas en comercios específicos y otras, incluso, en recompensas en efectivo.

Igualmente, muchas tarjetas ofrecen servicios adicionales como seguros, asistencia en el hogar o viajes, concierge, descuentos en establecimientos, etc

Ahora, ten en cuenta que entre mayor sea el nivel de tu tarjeta mayores los beneficios adicionales y menor la tasa de interés, pero también mayor la comisión anual. Es decir, una tarjeta platinum te brindará la posibilidad de acumular una gran cantidad de puntos, múltiples servicios gratuitos y obtener una tasa preferencial de interés, sin embargo, la cuota anual puede ser algo excesiva.

Es por esto por lo que es muy importante que analices tus necesidades, ya que muchas veces puede que estés pagando una anualidad muy alta por servicios que ni siquiera utilizas o incluso por un costo de financiamiento bajo que quizá tampoco requieras.

Por el contrario, considera que, si debido a tu nivel de ingresos o historial crediticio, solo puedes acceder a una tarjeta básica, probablemente los beneficios y servicios sean menores y te ofrezcan una tasa de interés mayor.

3. Estilo de vida

Ten en cuenta que la tarjeta ideal para ti dependerá en gran medida de tu estilo de vida, es decir, no es lo mismo alguien que la utiliza para viajes de negocios nacionales o al extranjero, que alguien que la usa para consumos diarios pero que liquida el total mensualmente.

No todas las tarjetas son para todos y no te dejes llevar tampoco por la institución de mayor renombre, puede ser que, de acuerdo a tus necesidades, existan instituciones que puedan ofrecerte algo más a tu medida.

¡Ten cuidado y aprovéchala!

Como siempre, se prudente con tu nivel de gasto y ajústate a lo que puedes soportar, nunca, pero nunca utilices la tarjeta de crédito como un ingreso adicional.

Recuerda que un buen uso de tu tarjeta te ayudará a contar con un buen historial crediticio, lo que en su momento te ayudará a acceder a otro tipo de productos, como créditos automotrices o hipotecarios con mejores condiciones.

Si es tu caso, y estás listo para acceder a un crédito hipotecario, no olvides visitar Bancompara.mx, ¡tal vez tu responsabilidad financiera ha rendido frutos y ha llegado el momento de estrenar casa!

Todos conocemos una historia de terror de alguien que, por uso excesivo de las tarjetas o algún imprevisto financiero, termina huyendo de las agencias de cobranza y cambiando su número de teléfono, pero no siempre es así, las tarjetas de crédito pueden ser grandes aliadas siempre y cuando seas responsable. Elige con prudencia y no caigas en la tentación.

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